Buscar

Los organismos públicos están provocando la ruina de los puertos pesqueros de Galicia

La situaciones, realmente críticas, que se viven en los puertos de Cariño y Malpica dejan en mal lugar las políticas de distintas administraciones, con Portos de Galicia en el punto de mira.
Los organismos públicos están provocando la ruina de los puertos pesqueros de Galicia
Cariño y la ría de Ortigueira, el Ortegal en estado puro. / P. B.
Cariño y la ría de Ortigueira, el Ortegal en estado puro. / P. B.

El Gobierno central por un lado, y los gobiernos autonómicos por el otro están provocando la ruina en buen número de puertos pesqueros de Galicia. Tanto el Parlamento español como el gallego obvian las críticas, más pendientes de la pandemia de coronavirus, las elecciones autonómicas catalanas y la discusión en torno a la monarquía borbónica. Mientras tanto, la mar agoniza.

Desde hace unos años, la villa coruñesa de Cariño constata como la que fue su mayor fuente de riqueza -la pesca y el sector conservero- se hunden irremediablemente. El paro obliga a la emigración y el que no emigra hace cálculos mentales en torno a los pecados cometidos  por su pueblo para haber llegado a una situación tal que contemplar el mar desde tierra más que un paño de lágrimas es un dolor profundo que se hunde entre los altos del  Mazanteo y las pétreas montañas del cabo Ortegal. Cariño se muere.

Portos de Galicia

La Consellería do Mar es la madre del ente público Portos de Galicia, que se nutre de los presupuestos generales de la comunidad autónoma a través de la Xunta, padre de la criatura. Portos de Galicia nació, según se proclamó a los cuatro vientos, para dar solución a los múltiples problemas que afectaban -y afectan- al sector pesquero gallego que abona más o menos religiosamente distinto tipo de tasas (G.4, CIS, E.2 y E.3, entre otras) con las que, teóricamente, tendría que poder vivir, añadidas a las aportaciones que a dicho órgano oficial realiza la Consellería do Mar anualmente. Pero se ve que no es suficiente lo que recauda y no duda en aplicar, caso del puerto de Cariño, incrementos sustanciosos por el uso de locales de pertrechos para las embarcaciones pesqueras locales que los armadores pagan casi a precios de vivienda. 

Hasta hace poco tiempo, era el concello cariñés el que se encargaba de pasar a cada usuario de estas chabolas de 42 metros cuadrados un precio más o menos asequible, incluidos servicios como los de agua y luz eléctrica. Ahora, Portos de Galicia aumenta la factura y justifica el aumento por una ampliación de un par de metros cuadrados del espacio que los armadores tienen en usufructo: ahora Portos de Galicia quiere que los arrendatarios de los locales contribuyan por un total de 44,5 metros cuadrados cuando el local es el mismo de 42 metros por el que antes cotizaban al municipio. A mayor abundamiento, Portos de Galicia exige el pago adelantado de un semestre y, además, el consumo de agua de agua potable y energía eléctrica que los armadores no pueden controlar porque carecen de contadores. Esto significa que, utilices o no el local de pertrechos, deberán hacer frente a unos recibos que no son sino más beneficios para Portos de Galicia. O lo que sería más lógico, para la consellería de la que el ente público depende.

Cariño 

¿Alguien se extraña de que los barcos propiedad de armadores de Cariño no establezcan su base en este puerto?. ¿Alguien se explica la actuación de Portos de Galicia en este sentido?.

Para más INRI, la cofradía de pescadores local vive en un permanente agobio al que se ve sometida por parte de la Jefatura de Costas. Cariño puede perder un local que siempre consideró suyo simplemente porque Costas demanda desde hace algún tiempo la modificación del reconocimiento del espacio público que corresponde a los pescadores de la Cofradía y ahoga a esta corporación de derecho público en una especie de "morca" que, además, los asfixia económicamente. Así es cómo Portos de Galicia y la Jefatura de Costas de A Coruña entiende  el verbo ayudar.

Malpica

Malpica, vila da vida na Costa da Morte, se hunde en su propia dársena con la connivencia de Portos de Galicia. ente público que, además de las consabidas tasas G.4, CIS, E.2 y E.4 -entre otras- carga a los usuarios del puerto local, hace todo lo posible por perjudicar a un pueblo que vive muy directamente del mar y, en concreto de la pesca de cerco. Los barcos de esta modalidad -al igual que los de otros artes- utilizan la lonja de la cofradía de pescadores para la venta en pública subasta de sus capturas. Atraídos por la excelentes calidad de estas, acuden a Malpica buen número de compradores y no menor número de camiones de gran tonelaje y remolque a los que el inefable Portos de Galicia pone trampas. Por ejemplo, impidiendo la circulación de estos  por las instalaciones portuarias e incluso el uso de un vial que conecta ambos márgenes de la dársena, con lo que los citados camiones no tienen pito que tocar en el puerto de Malpica y deberán irse a otro u otros a los que la apreciada flota pesquera malpicana se desplace si quieren vender sin problemas aquello que han capturado en unas aguas que, además del Servizo de Gardacostas de la Xunta, vigilan las embarcaciones de la Guardia Civil del Mar, los Guardacostas españoles, los guardacostas de la UE y, cuando pueden, los vigilantes de la propia cofradía. 

No es de extrañar que los armadores y pescadores locales consideren que Portos de Galicia les quiere "hundir la flota", asfixiándolos en tasas, prohibiciones de todo tipo y, ahora, también, la no circulación por el recinto portuarios de camiones que solo transportan el pescado que en el puerto de Malpica ha vendido la flota de Malpica que da empleo  a un buen número  de tripulantes de Malpica. 

El PP

El Partido Popular fundado y presidido hasta su muerte por el que fue también presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne, nutría con sus votos las urnas de cualquier elección, fuese este europea, nacional, autonómica o local. Aquella disposición la pagan ahora los malpicáns con esta desafección a la que se ve sometido su puerto por parte de Portos de Galicia, ente público más decidido en los últimos tiempos a sacar beneficio de los puertos deportivos que de la pesca, gravando esta con unas supertasas y la aplicación de medidas incompresibles que muchos de los habitantes  de esta que fue pujante villa solo entienden -y para eso no del todo- por la pérdida constante del voto "popular" auspiciada en su momento por el llorado José Manuel Vila, exdiputado  del PP y secretario de la cofradía de pescadores que, en su momento, dio un fuerte portazo al partido de Fraga Iribarne para montar su propio partido y lograr representación municipal.

A lo peor en esto lo que están pagando los marineros malpicáns: la pérdida de votos por el PP, algo que también se hace sentir en el municipio de Cariño, donde el gobierno municipal es socialista desde las anteriores elecciones. @mundiario