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Nuevos episodios del imparable declive coruñés: el puerto y el ferrocarril

En el eterno debate localista que se da en Galicia siempre hay dos tendencias: un único aeropuerto, una sola Universidad o tres; una única autovía o dos. La experiencia histórica avala siempre la ampliación.

Nuevos episodios del imparable declive coruñés: el puerto y el ferrocarril
Una de las varias entidades bancarias desaparecidas en A Coruña.
Una de las varias entidades bancarias desaparecidas en A Coruña.

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

Hace un año algunas instituciones coruñesas demandaron la ampliación del trazado previsto para el Corredor Atlántico de Mercancías, un proyecto impulsado por la Unión Europea que inicialmente no consideraba la conexión de Galicia pero que en sucesivas ampliaciones ha incorporado esa línea. El trazado aprobado desde León pasa por Ourense, Vigo y Santiago para finalizar en A Coruña. Una desviación de trescientos kilómetros  y un mínimo de tres horas si se cumplen las previsiones de velocidad.

La postura expresada en su día por la Alcaldesa, y los presidentes de la Cámara de Comercio y de los empresarios, no tuvo continuidad conocida pero recibió críticas acerbas: desde Vigo, que la juzgaron localista e inoportuna y desde la Presidencia de la Xunta. También desde la Marea coruñesa demostrando una vez más por qué los coruñeses le dieron la espalda en las urnas.

La voz débil de las instituciones coruñesas llegaba tarde y no se ha vuelto a escuchar. Lo cierto es que el proyecto se encuentra en marcha y que sólo será revisable, como ampliación, en el futuro y ahí es donde deberían centrarse los esfuerzos. Lograr una conexión Ferrol-A Coruña-Lugo, no considerada actualmente, permitiría enlazar en Monforte con el trazado ya aprobado. Feijóo, en su característico estilo de ocultar parte de la verdad, ha dicho que nada impide que por ese circuito circulen ya las mercancías cuando lo cierto es que el trazado actual no reune las características de carga, electrificación y velocidad exigidas por la planificación europea.

No se trata ahora de desviar recursos  consignados para un proyecto ya aprobado que responde principalmente a los intereses legítimos de la ciudad y del puerto de Vigo, sino de incorporar otros intereses en una futura ampliación del trazado con inversiones adicionales. En el eterno debate localista de Galicia siempre hay dos posiciones. Las que defendieron un único aeropuerto gallego o una sola Universidad y las que propusieron tres, las que defendieron una única autovía y las que defendieron dos. La experiencia histórica parece demostrar que la ampliación siempre ha sido una oportunidad en contra de la visión reduccionista predicada por el  nacionalismo y  sus adláteres.

La pérdida de competitividad del puerto

Durante una década la Xunta mantuvo al frente del puerto coruñés, una de las principales empresas locales, a un presidente cuya función principal no era velar por los resultados, sino obstaculizar a los Alcaldes y bloquear proyectos de desarrollo urbano. Fue muy beligerante con los alcaldes Javier Losada y Xulio Ferreiro siempre con el pleno respaldo de la Xunta. Ahora se produce un relevo cuando los datos de gestión ya no se pueden ocultar: pérdida de tráficos, parálisis de la reordenación del puerto interior, planteada por el Alcalde Francisco Vázquez hace diecisiete años y que desde la aprobación del Plan de Urbanismo en 2009 siendo Alcalde Javier Losada, prácticamente no ha conocido avances, sólo enredos. A lo que hay que añadir la demora del ferrocarril al puerto exterior que condicionará su desarrollo comercial.

La debilidad de las instituciones coruñesas es patente. Su descoordinación flagrante. En consecuencia su capacidad para influir ya sea en Madrid o en Bruselas, mínima. Mientras que en Vigo existe identidad de objetivos, liderazgo para aglutinar actores relevantes y estrategia compartida, por lo que sólo cabe felicitarlos. En Santiago ocurre algo similar. En A Coruña nada de ello existe. Y así nos va. Los proyectos se eternizan, véase la regeneración de la ría o la estación intermodal. La fuerza política, económica y social que en otra época levantó literalmente de la nada una Universidad, que abrió la ciudad al mar, la llenó de equipamientos de todo tipo o la situó en el mapa de las ciudades interesantes, se ha extinguido. Es necesario avivar los rescoldos, separar la ceniza y aventar un nuevo fuego. @mundiario.