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Mejor redefinir que reconstruir

Galicia anotó fuera de España en 2019 casi un 4 % de superávit comercial, mientras que Cataluña o Madrid tenían ese mismo año un déficit entre el -7 y el -14 % del PIB. A día de hoy sin embargo esta fortaleza se ha convertido en una amenaza.
Mejor redefinir que reconstruir
Sede de PSA en Vigo. / Mundiario
Sede de PSA en Vigo. / Mundiario

Albino Prada

Profesor de economía.

Aunque en la neo lengua bélica que se nos ha inoculado (el virus no solo es físico también es mental) lo de reconstruir encaje como un guante, puede que no sea el horizonte más oportuno para la hoja de ruta económica y social más útil en esta década de incertidumbres pandémicas. En la que nadie puede asegurarse contra un rebrote y, mucho menos, contra una nueva oleada vírica o bacteriana sin precedentes.

¿Reconstruir?

Al menos en Galicia reconstruir me parece una estrategia poco resiliente y que además no está en nuestras manos. Me explico. Porque desafortunadamente no está en nuestras manos reconstruir los mercados exteriores que alimentaban un espectacular superávit comercial fuera de España de la economía gallega hasta 2019. Observe el lector este gráfico comparativo de Galicia con dos comunidades españolas clave: Madrid y Cataluña.

Saldo comercial.

Fuente: elaboración propia con datos de Datacomex, IGE, IDESCAT y Madrid

Galicia anotó fuera de España el pasado año casi un 4 % de superávit comercial, mientras que Cataluña o Madrid tenían ese mismo año un déficit entre el -7 y el -14 % del PIB. A día de hoy sin embargo esta fortaleza se nos ha convertido en una amenaza. Singularmente para dos motores clave de la misma: Inditex y Citroën. Porque para ambos los mercados de fuera de España son determinantes y muy singularmente los del resto de la Unión Europea. El siguiente mapa lo deja paladinamente claro para el caso de Inditex (y algo muy semejante sucede con Citroën).

Inditex.

Fuente: Inditex, resultados ejercicio 2019

Porque lo que suceda con los mercados exteriores, sobre todo del resto de la UE, es algo que no depende, por ejemplo, de un plan renove para incentivar el cambio de vehículo en España. Solo si ese plan lo fuera a escala de toda la UE podría ser efectivo y para vehículos menos contaminantes y eficientes. Y sin que ello fuera en detrimento del transporte colectivo siempre más adecuado para frenar la otra pandemia: el colapso climático. Y sobra decir que para la confección ni eso se va a poner encima de la mesa.

Es así que nuestra fortaleza exterior fuera de España ha mutado en una amenaza de primera magnitud. Algo que no sucede para Madrid o Cataluña. Por eso no nos vale la misma hoja de ruta de reconstrucción. Necesitamos una estrategia de redefinición en la que tengamos margen de maniobra interna y que nos haga más resilientes. Menos frágiles ante shocks externos de demanda que a partir de ahora podrían ser recurrentes. Por no hablar del impacto de esos shocks externos sobre las cadenas globales de producción y logísticas en las que se basan esos mismos sectores. Una debilidad estructural que ante una nueva pandemia o rebrote se convierte en una incertidumbre.

 ¿Qué redefinir?

Si algo ha puesto en claro el Gran Confinamiento y la Depresión subsiguiente a la Covid-19 es que necesitamos apostar más por recursos económicos de proximidad y canales de distribución más cortos. No sólo para material sanitario (mascarillas, test, ropas de protección, equipos de respiración, etc.) sino también alimentario (y aquí la seguridad debe venir de la mano de un precio justo en origen) o energético (por más que el petróleo barato nos anime a no hacerlo).

Mercados de proximidad que, curiosamente, vienen siendo el gran negocio de Madrid o Cataluña dentro de España. Porque si el lector vuelve a observar el gráfico inicial comprobará que sus debilidades fuera de España (déficit comercial) se convierten en fortalezas dentro de España para así explicar que su balance total mute en positivo (nada menos que entre 7 y 14 puntos de PIB respectivamente). Cierto que a ello contribuye también una cuota de ingresos turísticos extranjeros que no será fácilmente alcanzable para Galicia.

Pero no hay duda que Madrid y Cataluña anotan en el mercado interno español superávit comercial mientras que Galicia anota déficit. Y esto es lo que tenemos que redefinir. Para alcanzar una resiliencia que ahora no tenemos y porque el hacerlo sí está en nuestras manos (a diferencia de lo que pase con exportar confección o coches a mercados en recesión).

Está en nuestras manos porque las políticas públicas (estatales o autonómicas) que estabilicen las rentas familiares en esta Gran Depresión debieran favorecer que se gasten en productos de proximidad (alimentarios por ejemplo con denominación de origen gallega para toda España) que generan empleo doméstico, garantizan su suministro en un eventual confinamiento y al tiempo su seguridad alimentaria. No podemos permitir que, por ejemplo, ternera, pesca o lácteos gallegos no tengan el mismo éxito dentro de España que el que sí venía teniendo la confección gallega fuera de España.

Pero tampoco nos podemos permitir que nuestras energías verdes y renovables (eólicas, hidráulicas, biomasa, etc.) no fijen en Galicia todos los empleos, usos y rentas que ya otros territorios desearían poder gestionar. Cosa que no sucede hasta ahora. Por eso la palabra clave no puede ser reconstruir sino redefinir. Son solo dos ejemplos cruciales que se podrían ampliar, por fortuna, a otros sectores (silvícolas, minerales, financieros, obra pública, etc.).

Solo así Galicia dejará de transformar una fortaleza competitiva fuera de España en una debilidad total exterior (en el primer gráfico: al pasar del +3,8 al -3,9%). Para ello tenemos que cubrir una mayor parte de nuestra demanda interna con productos gallegos y conseguir eso mismo en el resto de España. Contamos con recursos naturales (alimentarios y energéticos entre otros) envidiables para poder conseguirlo. En mi opinión quién corresponda debiera perfilar y hacer operativa una estrategia de este perfil: redefinir, no reconstruir. @mundiario