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María Victoria Moreno, un ejemplo para todos los gallegos

La homenajeada por las Letras Galegas fue activista de la lengua y la cultura de Galicia en tiempos difíciles para esta comunidad.

María Victoria Moreno, un ejemplo para todos los gallegos
María Víctoria Moreno durante la presentación de un libro. / Antonio García Teijeiro
María Víctoria Moreno durante la presentación de un libro. / Antonio García Teijeiro

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Pilar Grela Barros

Pilar Grela Barros

La autora, PILAR GRELA BARROS, se graduó en 2017 en Comunicación Audiovisual y publicó su trabajo de fin de grado en la Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación. Realizó prácticas en La Voz de Galicia, es investigadora de las prácticas de alfabetización mediática en televisiones europeas en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la USC y cursó el Máster en Periodismo y Comunicación del mismo centro. Desde 2018 colabora en MUNDIARIO, donde fue coordinadora de la edición GALICIA.

La protagonista del Día das Letras Galegas de 2018 nació en Extremadura en 1939. Creció en Castilla, cursó bachillerato en Barcelona y estudió la carrera de filología en Madrdid. En 1963 llegó a Galicia, lugar que convirtió en su hogar hasta que en el 2005 falleció a causa de un cáncer de mama. María Victoria Moreno no era gallega de nacimiento, pero llegó a serlo por elección y méritos propios

Su obra se centra en la literatura infantil y juvenil en lengua gallega, pero también abarca otros registros. Además de novelas y cuentos, escribió obras de ensayo y colaboró en libros de texto. De manera póstuma, su legado literario continuó de la mano de su amigo Xavier Senín, que asumió la edición de su poesía para adultos y en 2009 traudujo al gallego la única novela de la autora escrita en castellano, que data de finales de los 60. Como lectora, María Victoria Moreno nunca escondió su gusto por la narrativa de Otero Pedrayo o Carlos Casares.

La primera parada de la homenajeada al llegar a Galicia fue Lugo, donde impartió clases en el Instituto Masculino y forjó su conciencia lingüística, hasta el punto de convertir la lengua gallega en su vehículo de expresión no solo literario, sino también vital. El mérito de la escritora, docente, editora y activista de la cultura y de la lengua de Galicia es mayor si tenemos en cuenta que se estableció en esta comunidad durante el franquismo. Sin embargo, esto no la frenó a la hora de hacer lo que Xesús Alonso Montero calificó de "apostolado lingüístico", refiriéndose a los cursos en gallego que impartía durante la dictadura. 

En 1988 codirigió la colección de literatura infantil y juvenil (LIX) Árbore de la editorial Galaxia, una nueva aventura para el mundo del libro en lengua gallega en la que la autora quiso participar desde el principio, de la mano de David Otero y Antonio García, tras recibir la propuesta de Carlos Casares. Sus compañeros de proyecto recuerdan este año, con motivo del homenaje, el cariño que María Victoria Moreno puso en esta enriquecedora aventura, que consideran "una de las experiencias más hermosas de sus vidas".

A la autora le detectaron un cáncer de mama en 1997, y cuando en 2004 supo que este se había extendido al hígado, presentó una de sus obras más duras y personales, Diario da luz e a sombra (Xerais, 2004), una crónica de su experiencia con la enfermedad que supuso también un canto a la vida, en el que no se oculta el sufrimiento. "Gustaríame dicir que deixo un ronsel de amor, un bo exemplo e un libro que descubra algo a quen o lea", escribió María Victoria Moreno en esta obra, considerada un autorretrato por sus más allegados.

Este mes de mayo, las escritoras y docentes Fina Casalderrey y Marilar Aleixandre presentaron la biografía de la homenajeada, María Victoria Moreno. A muller que durmía pouco e soñaba moito (Xerais, 2018). El trabajo contextualiza la época en la que vivió la protagonista de las Letras Galegas de este año, y recorre sus principales hitos vitales y literarios, así como su activismo por la lengua y la cultura gallegas. @galiciamundiari