Luces y sombras en el cumplimiento del Plan estratégico de Galicia de 2015 a 2020

Sede de la Xunta de Galicia. / RR SS
Sede de la Xunta de Galicia. / RR SS
Luces y sombras en el cumplimiento del Plan estratégico de Galicia de 2015 a 2020

El Plan Estratégico de Galicia (PEG, 2015-2020) fue aprobado por el Consello de la Xunta de Galicia en enero de 2016. En el mismo se declara la voluntad de que el PEG sea una apuesta viva; no solo a lo largo de su vigencia, sino que sirva de orientación básica sobre la que ir adoptando medidas para enfocar los retos que puedan ir surgiendo a lo largo de los años siguientes.

Entre los objetivos del Plan Estratégico de Galicia se encuentra el impulso al crecimiento económico, sobre la base del fomento de la innovación y del capital humano, que permita alcanzar y mostrar una Galicia moderna y cohesionada, social y territorialmente, que facilite la disminución de las personas desempleadas y coadyuve a aumentar la productividad y la renta de los gallegos, colaborando a normalizar una senda demográfica positiva.

Para lograr estas actuaciones prioritarias se definieron cuatro ejes de actuación que permiten ser medidos y, por tanto, ser evaluados cuantitativamente. Sobre ellos, se puede saber los niveles de cumplimiento, de acercamiento o de descuelgue de los objetivos estimados. Dichos ejes se concretan sobre varios indicadores en coherencia con la Estrategia Europea 2020.

Los retos se agruparon en 14 indicadores distribuidos en seis ámbitos: crecimiento y convergencia; empleo y tasa de paro; innovación y desarrollo tecnológico; educación e inclusión social; consumo de energía; y aspectos demográficos. Un balance de los mismos arroja un amplio abanico de resultados. Algunas variables fueron alcanzadas; en otros parámetros, Galicia mejora notablemente, pero no logra el objetivo previsto, y en unas terceras, está atrasada y descolgada de los promedios nacionales y europeos.

Atendiendo a su relevancia MUNDIARIO publica un resumen esquemático, donde se aprecia un buen comportamiento económico con relevantes tasas de crecimiento, acentuando los niveles de convergencia en términos de PIB per capita con España y Europa, aunque sin lograr los objetivos estimados. Las tasas de generación de empleo y de reducción del paro resultan positivas y bastantes acordes con las estimaciones del mencionado plan; se registran significativos avances en lo referente a los objetivos educativos, en concreto en cuanto a la reducción de las tasas de abandono escolar como a los niveles de estudios de la población, y se contabiliza una apuesta convincente sobre el uso de las energías renovables y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, al cerrar las centrales térmicas de As Pontes y Meirama.

Análisis del Plan estratégico de Galicia. / Mundiario

Análisis del Plan estratégico de Galicia. / Mundiario

En otros parámetros, sin embargo, la situación ni es buena, ni consiguió aproximarse a las estimaciones. Se trata en concreto de los porcentajes de exportaciones respecto al PIB, que disminuyen en el último quinquenio; las inversiones en innovación y en tecnología, tanto en términos cuantitativos como en personal científico dedicado a dichas actividades, que alejan a Galicia en demasía de los promedios europeos, y de aquellos parámetros que evidencian un incremento de desigualdades económicas en Galicia y la existencia de una gran bolsa de personas en situación de pobreza y exclusión social.

Por último, los aspectos demográficos continúan siendo la gran asignatura pendiente de Galicia, al mostrar un elevado índice de envejecimiento, alta tasa de dependencia senil, y unas tasas de natalidad y de hijos por mujer muy bajas que impiden vislumbrar una reposición de la población.  

En suma, se observa un comportamiento bastante desequilibrado que corre el riesgo de alimentar una fragmentación interna considerable. @mundiario

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