Irregularidades del pasado y del presente condicionan el futuro de A Coruña debido al puerto

Puerto exterior de A Coruña.
Puerto exterior de A Coruña.

Lo único tangible conseguido es un puerto exterior en Langosteira a medio construir y un incremento de los costes que triplican ya (y en poco tiempo cuadruplicarán) lo inicialmente previsto.

Irregularidades del pasado y del presente condicionan el futuro de A Coruña debido al puerto

​Del largo proceso vivido desde que en 2004 se firmó el pacto o acuerdo entre Puertos del Estado, Autoridad Portuaria de A Coruña, Ayuntamiento de A Coruña y Ministerio de Obras Públicas (hoy de Fomento), lo único tangible conseguido es un puerto exterior en Langosteira a medio construir, un incremento de los costes que triplican ya (y en poco tiempo cuadruplicarán) lo inicialmente previsto, un incumplimiento constante del diseño de las comunicaciones por carretera y vía férrea con las nuevas instalaciones portuarias, las mudanzas infaustas de las previsiones de la estación intermodal (que iba a ser instalada en la actual estación de San Diego y que se baraja en la vieja de San Cristóbal, a pesar del constreñimiento que va a suponer para esta área), la indeterminación en cuanto a cómo será, finalmente, el puerto exterior, un endeudamiento insoportable de la Autoridad Portuaria local, etcétera, etcétera.

Y mientras tanto, problemas que podrían tener una más o menos fácil solución, continúan siendo un corsé que aprieta con insistencia y consistencia la cintura de la ciudad de A Coruña en la avenida de Linares Rivas y por culpa, para mí indiscutible, de una apropiación –no sé si indebida– de unos terrenos que, en buena ley, corresponden al Concello de A Coruña. Lo eran cuando allá por los lejanos años 60, se procedió al relleno del entonces muelle de Santa Lucía y que la denominada Junta de Obras del Puerto hizo suyos sin ningún miramiento y por el simple hecho de avanzar desde la altura de la plaza de Ourense hasta el viejo Garás la muralla que cierra las instalaciones portuarias.

De no ser por el dèjá vu del gobierno municipal de entonces y los que le siguieron posteriormente, que  no quisieron o no pudieron intervenir para deshacer el entuerto y facilitar a la ciudad el desprenderse del corsé que le oprimía en la indicada zona, la problemática hasta ahora no resuelta del tráfico rodado tanto en dirección salida como de entrada a la capital coruñesa dejaría de existir de inmediato.

Para ello solo habría que poner de acuerdo a los firmantes de ese malhadado convenio de 2004 al que el último firmado remite desde hace poco más de una semana. Esta es una de las consecuencias de la firma, sin más, de una entente –supongo que cordial– entre el gobierno municipal encabezado por Francisco Vázquez, Puertos del Estado y el Ministerio de Obras Públicas. Pero hay otras muchas más, que iremos desmenuzando. @mundiario

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