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La iniciativa industrial es vetada en A Coruña con planteamientos burocráticos

Cuando las ciudades o los países declinan, no es por catástrofes naturales sino por la debilidad o ausencia de liderazgos en los sectores determinantes: empresariales, políticos y culturales. La Consellería de Industria está, como siempre, ausente de los proyectos estratégicos.

La iniciativa industrial es vetada en A Coruña con planteamientos burocráticos
Ana Pontón. / Mundiario
Ana Pontón. / Mundiario

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

Ana Pontón, máxima dirigente del BNG, ha solicitado en A Coruña un plan para la reindustrialización de la ciudad. Detecta así uno de los principales problemas de la urbe coruñesa, escenario de un lento y constante declive de la actividad económica cuyos indicadores son múltiples: renuncia del Puerto a los tráficos con mayor valor añadido, hundimiento de la construcción, declive de las grandes superficies, desertización demográfica y comercial de la Pescadería, incluso desaparición de muchos de los nombres propios que hace sólo una década lideraban empresas e instituciones con fuerte liderazgo. Hoy no existe un solo nombre de empresario o dirigente sectorial del que se pueda señalar su liderazgo e influencia local.

Así se explica que las únicas actuaciones propuestas por la Xunta o el Ayuntamiento en la ciudad tengan que ver con los servicios públicos, como la ampliación del Hospital o la reordenación de los muelles y nunca con la actividad económica, como si ésta fuese irrelevante para sostener el empleo y por tanto los servicios públicos. La última evidencia de cuanto afirmamos ha  tenido lugar esta misma semana.

La Universidad coruñesa, actual gestora de los terrenos de la antigua Fábrica de Armas, ha vetado que sobre los mismos se desarrolle un proyecto industrial, en el que participan empresas locales y nacionales, como Tecnalia, Iffe,  Orbea, General Dynamics o Sopra Steria. El veto no se fundamenta en incompatibilidad con el proyecto centrado en las TIC que lidera la propia Universidad con el Igape, sino directamente en la exclusión de cualquier otra actividad ajena al limitado ámbito controlado por la institución académica, aduciendo peregrinas razones burocráticas.

El Ministerio de Defensa cedió la mitad de las instalaciones, que cuentan con varias naves construidas, algunas de características singulares para los procesos industriales de precisión, y determinado equipamiento, a la Universidad para un proyecto que sólo precisa una pequeña parte de las mismas. Ni organizativa ni funcionalmente existe incompatibilidad alguna entre ambos proyectos. Sólo la inercia administrativa y la visión alicorta de tipo funcionarial explican la absurda situación creada.

La Consellería de Industria está, como siempre, ausente de los proyectos estratégicos. El Ayuntamiento, colaborador habitual de la Universidad, guarda silencio. El Ministerio de Defensa, ajeno en principio a estas posiciones locales, está lejos, como lo está el Gobierno central respecto a los problemas de la ciudad: estación intermodal, dragado de la ría, etc. La Diputación Provincial de perfil, como la Cámara de Comercio o la Confederación de Empresarios.

Instalaciones y parcela de la Fábrica de Armas a la entrada de A Coruña. / Google

Instalaciones y parcela de la Fábrica de Armas a la entrada de A Coruña. / Google

Cuando las ciudades o los países declinan, no es por catástrofes naturales sino por la debilidad o ausencia de liderazgos en los sectores determinantes: empresariales, políticos y culturales. Éstos últimos, por cierto, están siendo arrasados por las consecuencias de la pandemia, sin que los otros sectores citados muestren la menor preocupación. La asfixia económica y el menosprecio institucional hacia las industrias creadoras de valor simbólico y de capital cultural es incomprensible en un país desarrollado y contrasta vivamente con la atención que se les presta en Francia, Italia e incluso en otras comunidades autónomas.

A Coruña es hoy una sombra de lo que fue. Los temas pendientes son los mismos desde hace más de una década, poniendo de manifiesto la debilidad de las instituciones, también de la sociedad civil: puerto, hinterland, industria, intermodalidad… Si quien lo señala es el grupo con menor representación política, se explican muchas cosas. @mundiario