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Galicia, ante el reto de las energías marinas

La inauguración del parque eólico offshore Wikinger en Alemania, con las jackets fabricadas en los astilleros de Navantia en Fene, hace reflexionar sobre el enorme potencial y conocimiento existente sobre energías marinas, el  desarrollo tecnológico y la puesta en marcha de proyectos demostradores en Galicia.

Galicia, ante el reto de las energías marinas
Parque eólico offshore en el mar del norte. / Pixabay
Parque eólico offshore en el mar del norte. / Pixabay

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Oriol Sarmiento

Oriol Sarmiento

El autor, ORIOL SARMIENTO, es colaborador de MUNDIARIO. Es ingeniero industrial, presidente del Consello Galego de Enxeñerías y editor de la revista Dínamo Técnica. @mundiario

Esta semana se inauguraba oficialmente en el Báltico, a 40 kilómetros de la costa alemana, el parque eólico offshore Wikinger, promovido por Iberdrola. La fabricación de una parte importante de las jackets, las estructuras metálicas que soportan los aerogeneradores, se ha realizado en los astilleros de Navantia situados en Fene (A Coruña), a través de una alianza formada con el grupo asturiano Windar Renovables.

La eólica offshore está viviendo unos años de importante desarrollo en el mar del Norte. En cambio, la escasez de plataforma continental, necesaria para la instalación, ha sido el principal inconveniente técnico para que no se haya desarrollado en España. Para zonas más profundas, como las que hay en las costas de la península, se necesita recurrir a tecnologías flotantes, que permitan la instalación de los aerogeneradores sin estar apoyados a la superficie.

Se trata de una tecnología relativamente experimental - evidentemente exige unos costes mayores - pero que va madurando para ser competitiva. La semana pasada, la compañía EDP Renovables, la eléctrica portuguesa de referencia, presentaba el proyecto Windfloat Atlantic, un parque eólico flotante a la altura de Viana do Castelo, a escasos 20 kilómetros de la frontera con Galicia. El parque, calculado con una potencia de 25 MW, se instalará a 20 kilómetros de la costa, en una zona con una profundidad cercana a los 100 metros. En la actualidad ya existe un prototipo funcionando.

El elevado coste del proyecto  no ha supuesto problema para que Portugal, con una estudiada financiación del Banco Europeo de Inversiones (BEI), y dentro de un programa específico para proyectos demostradores de energía de la Unión Europea, se haya situado a la vanguardia en innovación de este tipo de tecnologías.

El reto de las energías marinas

En el otro lado de la balanza está Galicia. Un territorio con 1.500 kilómetros de costa, una industria naval que es de las más potentes de Europa y referencia en energía eólica desde hace más de 20 años, cuando Galicia se situó entre las zonas con mayor desarrollo, innovación e industria auxiliar, a nivel mundial.

Esta escasez de proyectos que existe en Galicia, en relación a las energías marinas, era tema de debate  del Foro Enerxético de Galicia, que el pasado mes de septiembre hacia una llamada para apostar claramente por el desarrollo de las diferentes tecnologías relacionadas con el mar. Este grupo de expertos defendía la promoción de iniciativas para aprovechar el extraordinario laboratorio que puede suponer la costa gallega para la realización de proyectos experimentales, aprovechando todo el conocimiento que poseen los ingenieros gallegos tanto del sector naval como del energético.

No solamente de eólica offshore, también de tecnologías de aprovechamiento de las olas, de corrientes marinas o de maremotérmica Actualmente se desarrollan diferentes proyectos como Magallanes Renovables o el programa Life Demowave, que son una buena muestra de la capacidad de innovación que existe en Galicia. Proyectos demostradores que, al igual que todas las nuevas iniciativas que puedan surgir, necesitan todo el apoyo posible para que fijen en Galicia conocimiento y el desarrollo de una industria con un futuro sin límites. @mundiario