Galicia y el norte de Portugal unen fuerzas para afrontar la cuarta revolución industrial

Palácio da Bolsa, en Porto.
Palácio da Bolsa, en Porto.

La Eurorregión abarca más de 50.000 km² y una población superior a los 6 millones de personas. Con la suma de las ciudades del Eje Atlántico gallego (A Coruña, Santiago y Vigo) y el área metropolitana de Porto, concentra uno de los espacios económicos más dinámicos de la península

Galicia y el norte de Portugal unen fuerzas para afrontar la cuarta revolución industrial

Estamos en una época de continuos y veloces cambios. Eso es evidente. Muchas empresas han tenido que echar el cierre por no lograr adaptarse a la nueva era digital. O por no ser suficientemente innovadoras y no atender a las exigencias de la industria 4.0. Así es como se denomina a la nueva industria que está emergiendo y que los expertos califican como la cuarta revolución industrial. Galicia y el norte de Portugal ya han empezado a tomar medidas para afrontar este fenómeno. Y lo están haciendo a través de diversas iniciativas, como el proyecto Laces o mediante sus propias agendas de competitividad en la industria 4.0.

Y es que a medio plazo es necesario hacer una reconversión de diversos sectores y la recualificación de miles de personas (en Galicia se esperan crear 50.000 nuevos puestos de trabajo y en Portugal quieren formar a más de 20.000 trabajadores). El tiempo apremia.

Con un PIB superior a los 100.000 millones de euros, la Eurorregión se convierte en un actor importante no solo dentro del contexto ibérico, sino también europeo

Pero antes de entrar en más detalles de los desafíos que afrontarán Galicia y el norte de Portugal, conviene poner en perspectiva de qué área geográfica, demográfica y económica estamos hablando. La Eurorregión abarca más de 50.000 km² y una población superior a los 6 millones de personas. Con la suma de las ciudades del Eje Atlántico gallego (A Coruña, Santiago y Vigo) y el área metropolitana de Porto, concentra uno de los espacios económicos más dinámicos de la península, con un PIB superior a los 100.000 millones de euros. Son cifras globales, que dan una idea de ante qué actor nos encontramos no solo dentro del contexto ibérico, sino también europeo.

En el campo de la industria 4.0, también hay datos que invitan a la reflexión. En la Eurorregión hay más de 200.000 empresas que se pueden enmarcar en la nueva industria (casi 70.000 en Galicia y 134.000 en el norte de Portugal). Es una masa crítica muy importante, pues supone más de un tercio de todas las sociedades con actividad en esta área geográfica. En el plano económico, la nueva industria representa más del 15% del valor añadido bruto del PIB gallego y el 24% del norte de Portugal. Y del resultado de esta adaptación dependerá en gran medida la evolución del tejido económico de la Eurorregión.

Un reto laboral y formativo

Este modelo industrial emergente también afectará al mercado laboral, que solo en Galicia ocupa a unas 330.000 personas. Continuamente se publican artículos sobre las profesiones del futuro que ahora no existen y los expertos debaten cómo prepararse para ese desafío. Lo cierto es que gran parte de ellas dependerán de la adaptación a la industria 4.0.

A Galicia y a Portugal los cambios en este ámbito llegan con cierto retraso en relación con los avances que se producen en los países pioneros en esta revolución, que son Alemania, Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Pero la presión que ejercen las empresas y economías de esos países se empieza a notar. De esta forma, nos encontramos con un déficit de cobertura de puestos de trabajo en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) o en una de las profesiones de moda: analista de big data, que no encuentra candidatos.

Es cierto que se tiene que intensificar la formación en las TIC y en conocimientos digitales y técnicos para ser competitivos en el nuevo escenario. Y en este punto todavía queda mucho por hacer. No obstante, hay sectores, como el de la economía social, que quiere capitalizar este proceso. Sin ir más lejos, el 40% de las empresas de economía social de Galicia ya son nueva industria, por encima del 30% del resto. Esta es una realidad de la que parte el proyecto Laces impulsado por la Eurorregión, y que podría monitorizarse para saber si conviene tomar nota para otras áreas de actividad.

¿Un tsunami de cambios?

Por ahora, la buena noticia es que hay sintonía a ambos lados del Miño a la hora de afrontar la marea de la industria 4.0. ¿O deberíamos decir tsunami? Sus consecuencias, por mucho que nos esforcemos en predecirlas, son inciertas, y la rapidez de los cambios tecnológicos limitarán nuestra capacidad para analizar sus efectos antes de que sucedan.

Hay unanimidad en que la nueva industria es necesaria para ser más eficientes e incluso para conseguir una mayor calidad laboral de los trabajadores, pero es inevitable preguntarse a qué coste. El desplome del sector de la construcción en España en 2007 provocó una crisis de la que todavía se notan sus efectos. ¿Supondrá la industria 4.0 una reconversión drástica que también impacte de lleno en el mercado laboral o llegará de forma más progresiva, dando tiempo a adaptarse a ella? @mundiario

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