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Galicia, ante un acuerdo por el progreso

Esta comunidad necesita alcanzar más y nuevos logros en justicia social y en la igualdad de oportunidades entre sus ciudadanos. Para ello, las elecciones son la oportunidad de encontrar en los programas de los partidos que concurrirán a las elecciones gallegas unos objetivos comunes.
Galicia, ante un acuerdo por el progreso
Sede de la Xunta de Galicia en San Caetano, en Santiago de Compostela.
Sede de la Xunta de Galicia en San Caetano, en Santiago de Compostela.

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Alfonso Villagómez

Alfonso Villagómez

El autor, ALFONSO VILLAGÓMEZ, columnista de MUNDIARIO desde su fundación en 2013, es doctor en Derecho por la USC y magistrado. Fue letrado del Tribunal Constitucional y asesor del Defensor del Pueblo. También formó parte del Gabinete del Ministerio de Justicia entre los años 2004 y 2008. Fue colaborador, entre otros medios, del diario Xornal de Galicia. @mundiario

¿El bienestar de los gallegos ha mejorada en estos últimos cuatro años? Es la pregunta a la que tendrán que responder los ciudadanos de Galicia en el momento que acudan a la cita con las urnas en las próximas elecciones autonómicas; unas elecciones autonómicas cuya fecha aún no ha sido anunciada el presidente de la Xunta, pero que tienen que celebrarse en este 2020.

Y, cuando todavía son perceptibles algunos de los perniciosos efectos de la crisis que siguen castigando a las “economías mas débiles”, este momento electoral se torna decisivo. Si la razón de ser de la política no es otra que una ocupación destinada a servir a los ciudadanos, se entiende mejor la trascendencia de elegir a los que estén mejor capacitados para hecerlo, y que en su ideario tengan muy presentes a ese número considerable de gallegos, a todos aquellos que intentan salir adelante con salarios mileuristas y con contratos de “fin de semana”.

En efecto, esta es una parte de la realidad social y laboral de Galicia a la que todos los partidos políticos que concurran a las elecciones tienen la obligación de responder. Y lo tienen que hacer en cumplimiento de su función básica al servicio de los intereses generales y, al mismo tiempo, de ser los medios para la conformación de la voluntad popular en cuanto que instrumentos fundamentales de la participación política.

En estos momentos de oleadas de desafección y desapego a los partidos políticos, donde la actividad política es vista por la mayoría de los ciudadanos como un problema y no como una solución, el mejor dique de contención no es otro, a mi juicio, que el de la mejora en la calidad de nuestra democracia.

Galicia ha prosperado, sin duda, en este ultimo decenio, pero queda todavía mucho por hacer. Nuestra comunidad autónoma necesita alcanzar más y nuevos logros en justicia social y en la igualdad de oportunidades entre sus ciudadanos. Para ello, las elecciones son la oportunidad inesquivable de encontrar en los programas de gobierno de los partidos que concurrirán a las elecciones gallegas unos objetivos comunes que transciendan a los planteamientos exclusivamente partidistas. Unos objetivos compartidos que se deben dar a conocer a la ciudadanía cuando llegue la hora de la convocatoria para un acuerdo por el progreso de Galicia. @mundiario