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Feijóo baraja proyectos tractores sin tener criterios para la distribución de los fondos

El propio presidente de la Xunta de Galicia reclama al Gobierno de España "la necesidad de conocer el criterio a seguir en la distribución de los fondos", lo cual da idea de la improvisación con la que se está trabajando en este terreno. También desconciertan las noticias sobre los montantes económicos.
Feijóo baraja proyectos tractores sin tener criterios para la distribución de los fondos
Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario
Alberto Núñez Feijóo. / Mundiario

José Luis Gómez

Periodista. Editor de MUNDIARIO.

Esta semana, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, avanzó 108 proyectos con los que Galicia podría optar a los fondos europeos de reconstrucción y movilizar un total de 9.400 millones de euros. Lo hizo al tiempo que reiteraba "la necesidad de conocer el criterio a seguir en la distribución de los fondos", lo cual da idea de la improvisación con la que se está trabajando. Feijóo también trasladó su preocupación ante la noticia de que España se conforma con solicitar a Europa solo la mitad de los 140.000 millones de euros que le corresponderían, sumando créditos y subvenciones.

Unos días antes, Diego Calvo, líder del PP de A Coruña y vicepresidente del Parlamento gallego, se hacía con la presidencia de la comisión de reactivación de Galicia. Sabe que están en juego fondos europeos para Galicia con montos financieros “nunca vistos en los últimos años”, como bien observó la profesora de economía María do Carme García-Negro en MUNDIARIO. Esta experta plantea como objetivo para Galicia los 8.707 millones de euros. En el diario La Región se había situado el mínimo en 7.000 millones de euros, producto de la suma préstamos y ayudas de Bruselas. En realidad, ni los créditos ni las ayudas de Europa están concebidos para una distribución territorial, pero sí podrán medirse sus efectos territoriales a lo largo de los años en los que se irán desarrollando.

Sean 8.000 o 7.000 millones los que marcan un referencia orientativa, se trata de cifras fuera de lo común: equivalen a todo el presupuesto de la Xunta en recientes ejercicios y a más del 10%, con creces, del PIB de Galicia. Del tema también se ocupó el comité de expertos económicos de Galicia para afrontar la crisis provocada por la Covid-19, creado por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, esta vez con más miembros.

De guardia de tráfico del reparto de los 140.000 que le corresponden a toda España se propone actuar Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, que se ha reservado personalmente la facultad de decidir los proyectos que lleve España a Bruselas. Desde Galicia habrá que darle, pues, a la cabeza para ser competitivos con los proyectos que se presenten y decidir, de entrada, si se va a apostar por una o dos grandes actuaciones –serían históricas– o si se prefiere optar por atomizar las iniciativas, algo muy gallego, por cierto.

Por poner ejemplos: cabe que Galicia se plantee en serio operaciones como sanear y explotar todas sus rías o crear una gran multinacional tecnológica, o que abandere decenas o centenares de pequeños proyectos que encajen con los apartados indicados por Bruselas. Seguramente optarán por lo segundo, pero en esta crónica económica, hoy más audaz de lo habitual, se aporta una idea alternativa: una gran industria inteligente.

Alguien pudiera pensar que ya hay muchas fábricas de automóviles pero la realidad es que los fabricantes de coches tienen planeado invertir en una combinación de proyectos greenfield (instalaciones de nueva construcción) y brownfield (instalaciones o infraestructuras ya existentes). Es decir, hay margen para irrumpir en la industria del automóvil si se apuesta por lo que el sector denomina las fábricas inteligentes, ligadas en este caso al automóvil eléctrico. Alguien añadiría: “Pero para eso ya están PSA, Volkswagen, Mercedes, Ford, BMW, General Motors, Toyota…”

Si pensara así todo el mundo no habría progreso. Ni existiría Inditex. Ni Tesla. Ni por supuesto Google o Amazon. Solo un dato: en la semana en la que Tesla cumplió este año una década desde su salida a Bolsa –cotiza en el Nasdaq– rompió el histórico dominio de Toyota y se convirtió en el fabricante de automóviles más valioso del mundo por capitalización. Bastaría una empresa tecnológica como Tesla –45.000 trabajadores– para crear suficiente empleo directo e indirecto como para no estar lejos de igualar el número de parados reales que tiene Galicia, que cerró 2019 con 145.800 desempleados. Los expertos decidirán… @J_L_Gomez

Dos ideas: sanear y explotar las rías o una Tesla

Los políticos suelen partir de la base de que lo que no se ve no da votos. Es decir, da más votos hacer paseos marítimos que alcantarillados o depuradoras. Es una de las razones que explican que Galicia no tenga sus rías saneadas, cuando se trata de excelentes fuentes de riqueza. El maltrato llega al extremo de que a la ría de Pontevedra se le ha castigado con una industria altamente contaminante. ¿Pasarán de largo ante las singulares rías gallegas los nuevos fondos europeos?

Tesla, que lleva años perdiendo dinero, creció dando tumbos, con muchas dificultades y ayudas públicas, pero hoy nadie duda de su futuro y de su capacidad de generar riqueza. Fundada en 2003 por Elon Musk –su actual líder–, Martin Eberhard y Marc Tarpenning en Palo Alto (California, EE UU), tiene un capital inferior a 5.000 millones pero emplea a 45.000 personas y capitaliza por valor de casi 200.000 millones; es decir, más del doble que Inditex, líder en España por su valor en Bolsa. @mundiario