En Marea se divide en tres partes: el proyecto de Villares, Unidas Podemos y Anova

Luís Villares. / Mundiario
Luís Villares. / Mundiario

Villares contra Podemos y Podemos contra Villlares. Lo que Villares no ve o no quiere ver es que, de hecho, Iglesias ya se ha salido con la suya. Podemos y EU configuraron una coalición para concurrir a las elecciones generales del 26-A al margen de En Marea y sin Anova.

En Marea se divide en tres partes: el proyecto de Villares, Unidas Podemos y Anova

Ya tardaba Luis Villares en despacharse a gusto contra Podemos, su bestia negra. El todavía portavoz de En Marea  afirma que Pablo Iglesias está decidido a finiquitar el espacio de confluencia a la gallega que el partido morado aún comparte en el Parlamento con la Anova nacionalista de Beiras, Esquerda Unida (EU) y otros grupúsculos ecologistas, altermundistas e izquierdistas radicales. El magistrado en excedencia ve la larga mano de Iglesias y su aparato en el veto de la mayoría del grupo parlamentario que aún encabeza a la propuesta de Mariló Candedo como senadora por designación autonómica. Y es que Villares sólo cuenta con el apoyo de tres de los catorce diputados que, al menos a día de hoy, aún están adscritos a En Marea. El resto no le son afines, aunque también es cierto que no todos están enfrentados a él, ni confabulados en su contra.

"Tarde piache", se podría decir. Lo que Villares no ve o no quiere ver es que, de hecho, Iglesias ya se ha salido con la suya. Podemos y EU configuraron una coalición para concurrir a las elecciones generales del 26-A al margen de En Marea (de la que se descolgaron a última hora los "beiristas" para no echar más leña al fuego) y lograron dos escaños para sus respectivos dirigentes, Tone Gómez-Reino y Yolanda Díaz. Lo poco que quedaba de lo que fue inicialmente En Marea –apenas unas siglas, una marca electoral– desaparece del mapa, al obtener poco más de uno por ciento de votos, apenas unas décimas por encima de los animalistas del PACMA. Y después, en las municipales, pasó lo que pasó, que los alcaldes coruñeses del cambio pierden el bastón de mando.

No haber dado su brazo a torcer y empeñarse en mantener la marca electoral de En Marea, presentando candidaturas propias, compitiendo con las de En Común-Unidas Podemos en el espacio rupturista, es algo que la dirección de Podemos no le perdona a Villares. Ha ido demasiado lejos. Apartarlo de la dirección y de la portavocía de la marea gallega en O Hórreo es una decisión que estaba tomada mucho antes del 26-M.  Sin embargo, hay quien cree que la ejecución se fue aplazando por el imperativo del calendario electoral, pero también con la intención de darle margen para que recapacitara. De haber tirado la toalla a tiempo, se contemplaba la posibilidad de una "salida honrosa" que, al parecer, el interfecto en su empecinamiento se negó siquiera a contemplar. 

Si Villares y sus incondicionales acaban por mantener En Marea como proyecto autónomo, que es en lo que ahora están, no es descartable que a las elecciones autonómicas del año que viene concurran tres candidaturas rupturistas, a saber: la del partido instrumental, la que articulen Podemos, EU y sus acólitos, y la de Anova, dado que los de Beiras no sintonizan ni con los unos, ni con los otros. Tal panorama puede ser letal para todos ellos y en cambio beneficiaría, de rebote, tanto al PP de Feijoo –por aquello del divide y vencerás– como sobre todo a un PSOE en racha e incluso al Benegá, que confía en recuperar a los votantes nacionalistas desencantados con los fallidos experimentos de AGE y la Marea. Llegado el momento no faltarán las consabidas apelaciones al voto útil, que cada cual interpreta a su manera. Es una liturgia, ya se sabe. @mundiario

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