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¿A dónde va el Partido Socialista de Galicia?

El Partido Socialista de Galicia tiene que acertar, de una vez, con la fórmula que conjuga galleguismo y progresismo.
¿A dónde va el Partido Socialista de Galicia?
Logo socialistas del PSOE. / Mundiario
Logo socialistas del PSOE. / Mundiario

Alfonso Villagómez

Doctor en Derecho.

La realidad se ha impuesto: el PSdG no ha conseguido la Xunta, con un resultado electoral este 12-J que no es bueno. Aunque haya incrementado ligeramente el porcentaje de votos, Gonzalo Caballero no ha conseguido el objetivo de convertirse en presidente de Galicia.

El tiempo apremia y los socialistas gallegos tienen que ponerse las pilas para ofrecer a la sociedad gallega, desde la oposición, una alternativa posible para 2024. El PSdG no puede convertirse en el peón ancilar del soberanismo. El Partido Socialista tiene que renovar en Galicia los planteamientos y la estrategia que han conducido a la derrota.

Los diputados socialistas en el Parlamento de Galicia tienen que establecer una línea clara de oposición, por supuesto, a Feijóo, pero, también, marcar las diferencias con el BNG. El Partido Socialista de Galicia tiene que recuperar el planteamiento de las elecciones de 1981, y acertar, de una vez, con la fórmula que conjuga galleguismo y progresismo.

Ha sido un error de estrategia aparecer ante los electores con un reguero de los despropósitos de los gobiernos del PPdG, sin una alternativa singular y propia, alejada de la derecha, pero bien del soberanismo identitario.

Tiene razón Caballero, alguno dirá que a buenas horas, cuando ha echado en falta a los votantes centristas y moderados que se han ido con Feijóo. Porque solo contando con ellos el PSdG podrá volver al poder en Galicia. A constituir una  Xunta socialista que pueda dejar atrás todos estos años de hegemonía popular. Un gobierno gallego para los gallegos que en su inmensa mayoría no son nacionalistas ni soberanistas. Aquí está la veta que hay que explotar en los próximos cuatro años: el distanciamiento y el señalamiento de la opción que oculta hábilmente Ana Pontón. @mundiario