Disparatadas investigaciones parlamentarias

El alcalde de Vigo, Abel Caballero. / RTVE
El alcalde de Vigo, Abel Caballero. / RTVE

En el caso de la investigación sobre O Marisquiño, poco tiene de sorprendendente que el grupo socialista no esté dispuesto a colaborar activamente en lo que considera una iniciativa que únicamente pretende erosionar el crédito político del alcalde de Vigo a pocos meses de las municipales.

Disparatadas investigaciones parlamentarias

Dados los precedentes, entraba dentro de lo esperable que no se sacase nada, o casi nada, en limpio de las dos comisiones investigación abiertas simultáneamente en el Parlamento gallego, una sobre los recortes en la sanidad pública gallega y la otra, sobre el accidente de O Marisquiño. Era igualmente precedible que habría serias dificultades a la hora de establecer los respectivos planes de trabajo, teniendo en cuenta la intencionalidad política que animaba a los distintos grupos políticos a la hora de poner en marcha las iniciativas investigadoras. Lo que no parecía probable es que ambas comisiones quedasen en agua de borrajas antes incluso de ponerse a la faena, pero así ha sucedido. Si no les sobreviene un repentino ataque de "sentidiño" que les haga entrar en razón, la cosa puede acabar en un auténtico esperpento, de los que hacen época. En un disparate que contribuirá al galopante descrédito institucional que a nada bueno puede conducirnos.

En Marea, Pesedegá y Benegá abandonan la comisión sobre la política sanitaria de Feijoo al constatar que la mayoría popular solo estaba dispuesta a aceptar, previa selección, una veintena de las ochenta comparecencias consensuadas por el tripartito opositor. Asumía que fuesen llamados colectivos de afectados y plataformas en defensa de la sanidad pública, además de representantes sindicales y profesionales, pero imponía algunos límites y vetos, por ejemplo, el de un representante de la familia del enfermo de A Estrada que falleció en agosto en el PAC de A Estrada porque los únicos médico y enfermera de turno habían acudido a atender una urgencia domiciliario, a pesar de que ese hecho luctuoso fue el detonante de la investigación. 

Ahora bien, nadie podía llamarse a engaño. Al tiempo que anunciaba la comparecencia de Feijoo y del conselleiro de Sanidade, el PP ya había advertido de que no permitiría que la comisión se convirtiera en una "causa general" contra la política sanitaria de la Xunta y que para ello, llegado el caso, haría valer su condición de fuerza mayoritaria en O Hórreo. Y su actitud fue congruente con ese planteamiento, una especie de todo o nada, según la oposición , que habla de "vergüenza", "bochorno" y "trágala", y que está dispuesta a articular un mecanismo en paralelo -que en ningún caso podrá ser otra comisión- para que los vetados por el grupo popular acudan al recinto del Parlamento y allí "comparezcan"  ante parlamentarios, prensa y público y digan lo que tengan que decir. Si así fuera, la situación llegar a ser un tanto surrealista, por no decir kafkiana.

En el caso de la investigación sobre O Marisquiño, poco tiene de sorprendendente que el grupo socialista no esté dispuesto a colaborar activamente en lo que considera una iniciativa que únicamente pretende erosionar el crédito político del alcalde de Vigo a pocos meses de las elecciones municipales. Y por eso abandona la comisión, con la clara intención de descafeinarla, de que nazca coja y de que sus conclusiones, si llega a haberlas, puedan ser presentadas como inconsistentes por parciales o interesadas. Lo peor es que no ha servido de nada el intento del resto de los grupos de hacerle ver al Pesedegá su grave incoherencia. En el fondo la incomparecencia pone al descubierto que el armisticio entre Caballeros -Don Abel y Don Gonzalo- encierra servidumbres para el nuevo líder del PSOE gallego, cargas que a la larga pueden lastrar su ya oficializada candidatura a la presidencia de la Xunta. @mundiario

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