Claro que Galicia no debe emigrar

La emigración convirtió Buenos Aires en la quinta provincia gallega.
La emigración convirtió Buenos Aires en la quinta provincia gallega.
La única opción para revertir la emigración es probar otra receta y esa receta pasa por usar los fondos públicos con “sentidiño” e invertir en I+D, en energía limpia, en el campo, en la gente.
Claro que Galicia no debe emigrar

Leí el artículo de José Luis Gómez, editor de MUNDIARIO y columnista de La Región y Atlántico de Vigo, titulado ¿Debe resignarse Galicia a emigrar?Claro que Galicia no debe emigrar. De hecho considero que el mayor problema que tenemos, a parte de que algunos políticos no estén a la altura por falta de visión a largo plazo, es que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Condenados a reinventarnos desde tiempo inmemorial, como en otras regiones del planeta que sí han sabido aprovechar la ola de la cuarta revolución industrial para crecer, los gallegos hemos pasado de tierra del lino a tierra de conserveras y potencia pesquera mundial – y aunque ahora nos hayamos deshinchado seguimos siendo un referente europeo- hemos pasado de tener joyas como GEA, conocida como Pontesa (que fabricaba las famosas cerámicas de Santa Clara y llegó a ser la mayor empresa de cerámica de Europa y cuya historia es digna de una película y su final muy típico de imperios patrios ) a ver nacer Inditex o hemos pasado de alumbrarnos con velas en el rural de los 70 a que “nuestra” eléctrica de cabecera se quiera llevar hasta el último tornillo a Madrid porque desde 600 Km “van a dar mejor servicio”.

Llueve sobre mojado

Por el camino nos hemos dejado industrias que fueron un referente en su momento como Unicar, Astano (ahora integrada en Navantia ya no es “do país” y ya no hace los formidables petroleros que hacía, aunque tampoco tendrían mucho futuro en este nuevo siglo XXI), Alfageme, Massó, Pebsa, La Toja o incluso Barreiros (que no montó la empresa en Ourense y se fue a Madrid pero eran otros tiempos, hoy en día sería perfectamente viable una Barreiros en Galicia haciendo juego con Inditex y Stellantis).

Perdemos el carbón de nuestras térmicas para no perder el planeta y miramos al cielo esperando a que nos caigan parques eólicos pero estando 3 de las 4 provincias mirando al mar no somos capaces de ver más allá de las playas y las centollas.

Galicia tiene un potencial inmenso para convertirse en referente mundial de las energías limpias utilizando el mar tanto con generadores offshore como con turbinas submarinas y generadores de marea y corrientes, nuestras universidades tienen especialidades en Ingeniería Industrial y Naval que están exportando tecnología al resto del planeta mientras aquí se nos van los fabricantes de generadores a otros países para después tener que importar dichos generadores. También tenemos una fantástica facultad de Ciencias del Mar para que haya personal cualificado que ayude a los ingenieros a situar la maquinaria donde se produzca el menor impacto ambiental posible para la fauna y flora marinas.

Huelga decir que si queremos salvar la industria del aluminio, que es necesaria para la automoción, la construcción y la alimentación, las energías renovables son imprescindibles, solo hay que mirar hacia Islandia y ver cómo, con ayuda de la naturaleza, son capaces de “exportar energía” en forma de lingotes de aluminio. Cuando Tesla estuvo buscando ubicación para su gigafactory europea parece que nadie pensó que con un especialista en conducción autónoma como el CTAG, decenas de auxiliares de automoción, un yacimiento de litio, una de las mejores facultades de Informática y una de las mejores de Teleco, varios polígonos industriales vacíos y dos enormes puertos pegados a una de las “autopistas del mar” a lo mejor podría haberse presentado una oferta con datos y currículums para traerla a Galicia.

El enorme potencial del monte

Desconozco si se hizo o no pero aquí, normalmente, se suelen anunciar las cosas a lo grande, tamaño flotel, así que me inclino por el no. Otro de nuestros dolores de cabeza es el eucalipto, amado por unos (los que le sacan rendimiento por dos euros) y odiado por otros (los que ven como arde todo un verano tras otro, sin entrar en la idoneidad o no de una fábrica en pleno banco marisquero) pero la madera es un sector con un enorme potencial. De hecho, un monte bien conservado y explotado sería una fuente de ingresos magnífica para muchas familias y, a su vez, un aliciente para que muchos jóvenes que estudian Ingeniería Forestal, por poner ejemplo, se queden en casa en lugar de irse fuera a buscarse las castañas, las cuales, por cierto, dan un buen rendimiento anual una vez han crecido los castaños. Los manzanos, el pino, el nogal, el abedul (muy utilizado para ahumar alimentos como el queso de San Simón) y otros muchos árboles tienen cabida en nuestros bosques.

La madera tiene un potencial de uso muy grande, desde la construcción -en los países nórdicos hay hasta edificios de más de 10 alturas construidos en madera- hasta la fabricación de muebles, siempre es más fácil recurrir a Ikea para comprar un mueble de “usar y tirar” pero se puede fabricar mueble moderno y barato con madera de eucalipto tratada, con pino y con los clásicos nogal y castaño y se puede fabricar aquí. Y en asociación a los bosques, el campo gallego tiene también un potencial enorme, no sólo en la parte vegetal si no también en la animal.

Lejos de las megaexplotaciones ganaderas que son insostenibles en el tiempo, las explotaciones gallegas de menor tamaño y mayor bienestar animal son el modelo a seguir, lo que falta es quien continue con ellas, es un trabajo muy duro y sacrificado pero que con ayuda de la tecnología de esta nueva revolución industrial se puede hacer más llevadero. También falta diversificación en la producción, casi nadie se atreve a dar el paso de crear valor añadido por la complejidad, la falta de tiempo o conocimientos; pero ahí están los resultados de las pequeñas queserías ganando certámenes internacionales, nuestros vinos viajando por todo el mundo y nuestra huerta dando el toque “gourmet” en muchas despensas.

Estos días se está hablando de la planta de baterías y es un acierto pelear por ella, no solo por Stellantis si no porque Urovesa, Castrosúa y otras industrias se beneficiarían de una importante reducción de costes en un futuro que pasa por lo eléctrico, combinado con hidrógeno para vehículos de largo recorrido y para aquellos que no tienen un garaje donde poner el coche a cargar. Esta planta de baterías puede atraer a nuevas empresas o puede ayudar a crear nuevas startups gallegas en el entorno de la automoción. La mina de litio abre la puerta a más proyectos mineros, los cuales también son una fuente de empleo e ingresos siempre que se hagan bien, su impacto ambiental sea bajo y rigurosamente analizado y la empresa que lo gestione no constituya una SL con lo mínimo para ahuecar el ala en cuanto venga un revés o se acabe el filón, que en España (y en Galicia) tenemos mucho “paisaje lunar” de minas que cerraron sin molestarse “recoger la basura”. Esto último se solucionaría exigiendo unas garantías elevadas a la constitución de dichos proyectos para prevenir catástrofes como la de Doñana asegurando que la empresa hará todo lo posible para evitar accidentes que puedan ir contra su patrimonio por falta de mantenimiento o por falta de medidas de seguridad adecuadas.

Yo me quedo en Galicia

Repasando los potenciales de Galicia no podemos olvidarnos de la infinidad de viviendas rurales (núcleos enteros en la mayoría de los casos) abandonados, que podrían servir para atraer población a poco que las administraciones dejen de quitarle servicios al rural e inviertan su tiempo en insistir a las compañías de telecomunicaciones en que en el monte también hace falta cobertura y los recursos públicos en ayudar a rehabilitar dichos núcleos en lugar de construir centros de interpretación de la naturaleza a los que no va nadie o quedan abandonados. No hay mejor interpretación de la naturaleza que vivir en ella. Un reasentamiento poblacional en el rural es una ventana de oportunidad para la energía solar, ya que las instalaciones de autoconsumo aisladas evitan tener que mantener líneas y ayudan a reducir las pérdidas de transporte de la red, optimizando la red para los demás usuarios.

Muchos empleos del futuro serán a través de las nuevas tecnologías y podremos vivir donde mejor nos parezca, excepto en la mitad Galicia porque no hay cobertura ni para mandar un sms. Hablando de empleos del futuro, tenemos la suerte de tener de las mejores escuelas de Ingeniería Industrial, Naval, Civil, Informática o de Telecomunicaciones, con Ingenieras Informáticas que son referentes mundiales en lenguajes de programación como Erlang y que trabajan en Silicon Valley, ingenieros de Teleco que lideran proyectos en la ESA, makers investigando la fabricación aditiva de diversos tipos como la metálica, desarrolladores de juegos, creadores de nuevos sistemas de generación de energía. Se va a crear una Ciudad de las TIC que espero y deseo que sirva como polo de creación real de empleos y tecnología y no como movimiento de parcelas porque hay mucho potencial en esas antiguas instalaciones de fabricación de armamento.

Si en los últimos 40 años las políticas de empleo e industrial nos han llevado a la situación actual podemos quejarnos pero quejándonos no vamos a solucionar el problema y repitiendo las mismas políticas tampoco. La única opción para revertir la emigración es probar otra receta y esa receta pasa por usar los fondos públicos con “sentidiño” e invertir en I+D, en energía limpia, en el campo, en la gente. Yo me quedo en Galicia. @mundiario

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