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Carmen Pomar no aflora una política educativa sólida frente a la creciente desigualdad

La titular de Educación niega la posibilidad de reducir grupos de estudiantes con profesores alternativos, escudándose en las instalaciones. Lo cierto es que la cifra de profesores de refuerzo que anuncia la Xunta es menor del 5% de la plantilla mientras otras comunidades comprometen en torno al 10%.
Carmen Pomar no aflora una política educativa sólida frente a la creciente desigualdad
Carmen Pomar. / xunta.gal
Carmen Pomar. / xunta.gal

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

Las situaciones de crisis socavan el ideal de igualdad. No es solo que los ricos incrementen espectacularmente su fortuna o que la venta sostenida de viviendas y vehículos de alta gama revele la cómoda situación de las clases acomodadas. Se trata de que las rentas más bajas sufren por partida doble, en su empleo e ingresos pero también en el mayor riesgo de contagio al vivir en hogares de menor tamaño y comodidades, en barrios de mayor densidad demográfica y con menor oferta de espacios libres.

La suspensión durante seis meses de la actividad escolar ha sido un mazazo a la igualdad de oportunidades, del que solo ahora se comienza a hablar. Para los hijos de las personas con mayor capital cultural, que correlaciona con las rentas más altas, las medidas paliativas han cumplido su objetivo. Para los estudiantes pertenecientes a las cohortes de menor renta o formación, sin medios tecnológicos, sin espacios domésticos apropiados para el estudio, carentes de una atención cualificada por parte de sus padres, ha sido una catástrofe irrecuperable.

Existe evidencia científica sobre el impacto en el aprendizaje y en las oportunidades de esa pérdida de escolaridad, frente a la que no se han adoptado medidas de recuperación sistemática. Se considera que cada año adicional de escolaridad representa un 8% de salario adicional en el futuro, por lo que la pérdida de un trimestre tendría un coste de oportunidad de un 2% de rentas salariales futuras. Para recuperar el tiempo perdido se han propuesto desde el mundo académico, tutorías en grupos reducidos, de hasta cinco alumnos con una hora diaria durante 12 semanas. El coste en Galicia sería aproximadamente de 22 millones de euros y en España de 365 millones, ambos constituyen una fracción de los recursos finalistas anunciados por el presidente Sánchez, 2000 millones de euros de los que a Galicia le corresponderían 120 millones.

Nada de esto figura en los planes de las autoridades educativas, que tras haber fracasado en las medidas alternativas ahora compiten en declaraciones para encubrir la desorganización que denuncian a diario profesores y familias. En Galicia, donde el presidente Feijóo había anunciado pletórico que había seis mil rastreadores, cifra estratosférica, ahora se estudia solicitar el apoyo del Ejército. La titular de Educación, Carmen Pomar, ha negado la posibilidad de reducir grupos de estudiantes con profesores alternativos, escudándose en las instalaciones existentes. Lo cierto es que la cifra de profesores de refuerzo que anuncia la Xunta, es menor del 5% de la plantilla mientras otras comunidades comprometen en torno al 10%.

La conclusión es clara: sálvese quien pueda. Las familias acomodadas lo harán pues disponen de recursos formativos alternativos. Las menos acomodadas lo intentarán. Para muchísimas otras será el cumplimiento de la teoría de la reproducción cultural: la escuela reproduce la desigualdad social, empujando a unos hacia el éxito y a otros hacia el fracaso, dependiendo de su respectivo origen social.

La conselleira, ciega y sorda ante la evidencia, traslada la responsabilidad a los profesores, como Sánchez la traslada a las autonomías. Es sabido que el factor determinante en la mejora de los resultados es el profesorado, por encima de la financiación y de la tecnología. Pero las autoridades educativas hablan de abstracciones, eluden la dura realidad del fracaso rampante y del abandono prematuro, se refugian en la burocracia. Añadamos el peloteo de acusaciones entre Gobierno central y gobiernos territoriales para concluir en una desasosegante realidad: para muchos responsables, su principal objetivo es sobrevivir. La igualdad de oportunidades solo sirve para los discursos. @mundiario