Un año después, la oposición gallega se reorganiza

Asamblea Nacional del BNG en A Coruña. / Mundiario
Asamblea Nacional del BNG en A Coruña. / Mundiario

El BNG con las encuestas a favor ratifica el liderazgo de Ana Pontón. El PSdeG, estancado según las mismas encuestas, cambia de dirigentes para remontar electoralmente.

Un año después, la oposición gallega se reorganiza

Sin sorpresas, el BNG ha facilitado que su actual líder renueve mandato rodeada de un equipo leal. La combinación de talante, moderación y presencia activa ha llevado a Ana Pontón a ocupar un lugar privilegiado en la oposición a Núñez Feijóo. Ha conseguido absorber el voto electoral de las Mareas y se ha despegado claramente de los socialistas. Ha mejorado los resultados de Anxo Quintana, el único dirigente nacionalista que intentó abrir el espacio electoral de su formación y disputarle al PP una parte de su electorado. En el momento actual el BNG es una organización sólida, unida y rigurosa en su trabajo político. Mantiene alianzas con ERC y un discurso en sordina que le aproxima al soberanismo pero no permite que esos restos ideológicos contaminen el trabajo político en las instituciones. Méritos que deben imputarse a su principal dirigente.

A su lado el socialismo gallego arrastra doce años de crisis sucesivas y profundas divisiones que han provocado el continuo retroceso electoral desde los 28 escaños de 2009 a los 14 actuales. Por el camino quedaron quemados por las luchas internas Pachi Vázquez, Francisco Caamaño o Gonzalo Caballero y por artificiosos procesos judiciales, finalmente sobreseídos, José Orozco y José Ramón Besteiro mientras el ex-Presidente Emilio Pérez Touriño era reducido al ostracismo. La ola favorable al PSOE en España permitió alcanzar una cota de poder local sin precedentes, gobernando cinco ciudades, tres diputaciones y muchos de los municipios de mayor población. Éxito que no consiguió extrapolar a las elecciones autonómicas.

Así el cese de Caballero y su sustitución por Valentin Formoso debe interpretarse como el corolario retardado de dichas elecciones que depararon los peores resultados en muchos años. Un próximo congreso en diciembre deberá completar la renovación con un nuevo equipo dirigente al que le esperan arduas tareas durante los dos próximos años. La principal, cohesionar la organización superando la actual división, nada ideológica sino principalmente de poder. Integrar las diferentes sensibilidades sin mengua de un objetivo común no debería de ser difícil. Más complicado será integrar realmente el poder e influencia de las alcaldías y diputaciones, habitualmente de perfil ante la política autonómica. Trasladar a la organización gallega los valores y el estilo que los ciudadanos le reconocen al Partido Socialista en las elecciones locales, parece uno de los requisitos imprescindibles para mejorar la posición electoral.

Y aún resta un tercer objetivo para recuperar el apoyo masivo: ser una organización útil en la política autonómica, lo que es tanto como decir, disponer de alternativas políticas suficientemente elaboradas y contrastadas como para ser identificadas y asociadas a dicho partido. Es obvio que actualmente no ocurre lo que ha llevado a ejercer una oposición de acción-reacción, de corto alcance y con frecuencia subordinada a la visión del Gobierno estatal. El modelo del PSC es conocido pero no imitado.

Para ambas organizaciones, BNG y PSdeG, las próximas elecciones municipales se presentan sin dificultades. Son conocidas las dificultades del PP para encontrar candidatos solventes en las principales ciudades, donde la satisfacción con los respectivos Alcaldes y Alcaldesas es muy elevada según los sondeos de opinión. Tanto si las elecciones generales son antes de las municipales como si son posteriores, ambas organizaciones parten de una buena posición, de máximos para los socialistas y con perspectivas de mejora para los nacionalistas. A partir de hoy comenzará el tiempo de descuento para las elecciones autonómicas. Si Feijóo se presenta de nuevo, el PP tendrá como principal rival la abstención por cansancio del largo período de gobernación. Si no se presenta las opciones para la oposición mejoran pues cualquier otro candidato popular sufrirá aún más la pérdida de confianza tras cuatro legislaturas continuadas en el poder.

Aún cabe señalar otro factor incierto. El Gobierno estatal, en el ecuador de su mandato, comienza a sufrir un deterioro de las expectativas electorales que puede agudizarse si las perspectivas pesimistas de la economía se confirman. De ser así, la tendencia favorable que ha beneficiado a los dos partidos de la oposición en las pasadas elecciones municipales, podría debilitarse. Queda mucho tajo para los nuevos dirigentes de los partidos de la oposición. @mundiario

Un año después, la oposición gallega se reorganiza
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