Alfonso Sánchez Izquierdo, una vida dedicada al periodismo gallego

Alfonso Sánchez Izquierdo en una foto de familia de la Asociación de Periodistas de Galicia. / APG
La Asociación de Periodistas de Galicia rindió homenaje al exdirector general de la CRTVG, cuya trayectoria refleja medio siglo de compromiso con la comunicación y con Galicia.

Hay trayectorias que resumen, por sí solas, la evolución de todo un oficio. La de Alfonso Sánchez Izquierdo pertenece a esa categoría. La Asociación de Periodistas de Galicia quiso reconocérselo con un entrañable almuerzo de despedida, una reunión en la que colegas y amigos le desearon lo mejor en la nueva etapa que inicia, ya lejos de la primera línea profesional. Fue un gesto sencillo pero cargado de significado: el reconocimiento a más de medio siglo de dedicación al periodismo gallego.

Nacido en Sidi Ifni en 1949, formado en la Escuela de Periodismo de Madrid y en Derecho por la Complutense, Sánchez Izquierdo representa una generación de periodistas que entendieron la comunicación como un servicio público. Su carrera comenzó en 1973 en La Región, el diario orensano donde empezó como redactor y llegó a ocupar la dirección. De la mano del editor José Luis Outeiriño, desde allí impulsó una visión moderna y plural del periodismo local, contribuyendo a profesionalizar una prensa que empezaba a adaptarse a la democracia y a la autonomía gallega.

Durante tres décadas, La Región fue su casa y su laboratorio de ideas. El grupo de la familia Outeiriño se expandió hacia Vigo con Atlántico Diario, hacia la televisión con Telemiño y hacia la información autonómica con la Axencia Galega de Noticias. No era solo un gestor eficaz, sino también un pionero: apostó por la descentralización informativa y por la formación de nuevos periodistas, convencido de que Galicia debía contarse a sí misma con voz propia.

Su nombramiento, en 2009, como director general de la Compañía de Radio Televisión de Galicia (CRTVG) fue una consecuencia natural de esa trayectoria. Asumió el reto en un momento crucial, con los medios públicos en plena transformación tecnológica y con el debate sobre su independencia más vivo que nunca. Desde esa posición, defendió un modelo basado en la estabilidad institucional y en la adaptación a la era digital, con luces y sombras, pero siempre con un norte claro: consolidar un sistema público gallego de comunicación.

Una vocación que no se jubila nunca

Antes de llegar a la CRTVG, su labor docente y su trabajo en proyectos de investigación y gestión empresarial ya mostraban una inquietud permanente por vincular la práctica profesional con la reflexión académica. Profesor en las universidades de Santiago y de Vigo, coautor de varios libros sobre comunicación y sociedad, y presidente de la Asociación Galega de Xestión da Comunicación, Sánchez Izquierdo ha contribuido también a formar a generaciones de comunicadores con una idea exigente del oficio.

Su papel en la FORTA, organismo que presidió en tres etapas distintas (2009, 2015 y 2021), reforzó su perfil de gestor público con visión federalista: alguien que supo entender la importancia de las televisiones autonómicas en un ecosistema mediático cada vez más globalizado. En su gestión, Galicia ganó presencia y peso institucional en el conjunto de los medios públicos del Estado.

El homenaje de la Asociación de Periodistas de Galicia que preside María Méndez no fue solo un gesto de cortesía. Fue también una forma de subrayar el valor de una biografía profesional tejida desde la discreción, el rigor y la continuidad. En tiempos en que el periodismo sufre una crisis de identidad, figuras como la suya recuerdan que la credibilidad no se improvisa: se construye día a día, con oficio, coherencia y respeto por la palabra.

Ahora, al cerrar una etapa y abrir otra, Alfonso Sánchez Izquierdo deja tras de sí un legado que trasciende cargos y titulares. Representa una idea de periodismo gallego —crítico, responsable y comprometido con su tierra— que sigue siendo necesaria. Y quizá por eso su despedida no suena a retirada, sino a continuidad: la de una vocación que no se jubila nunca. @mundiario