La alcaldesa de A Coruña hace balance sin declararse conocedora del declive general de la ciudad

Inés Rey, a la izquierda, con la periodista Elena López. / Radio Coruña
Inés Rey, a la izquierda, con la periodista Elena López. / Radio Coruña
MUNDIARIO ha elaborado un análisis sobre la crítica situación de A Coruña y la gestión de Inés Rey, producto de aportaciones de sus comentaristas.
La alcaldesa de A Coruña hace balance sin declararse conocedora del declive general de la ciudad

La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, ha estado con la periodista Elena López en la entrevista del Grupo Radio Coruña y ha hecho balance de sus dos años de mandato. Puso el foco en la mejora de los barrios, al hacerlos "más habitables" con las peatonalizaciones, y en la gestión de la pandemia, al destacar que A Coruña fue "el único ayuntamiento de Galicia que ha sacado un plan de rescate para los sectores más castigados por la crisis". En el ecuador de su mandato no tiene previstos cambios en el organigrama municipal y, con un gobierno en minoría, se compromete a aprobar unas nuevas cuentas para 2022 con el consenso de los grupos municipales, tras la prórroga de los presupuestos de este año. Por su parte, el PP, principal partido de la oposición, compara a Inés Rey con la Marea: "es un poco lo mismo".

En urbanismo, Inés Rey pone en valor sus 1.300 licencias de obras autorizadas, la mayoría para levantar viviendas, así como la aprobación de la urbanización de As Percebeiras y el desbloqueo de la construcción de edificios en el polígono de Someso. No da fecha para la remodelación de Alfonso Molina, ni tampoco para la cuarta ronda, un proyecto que considera que hay que recuperar. Sobre la fachada marítima, a finales del verano habrá nuevo protocolo para modificar los convenios de 2004, un documento que está redactando una comisión de técnicos en urbanismo, tras la reunión entre administraciones del 23 de febrero.

Si algo salta a la vista es que la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey –de espaldas a la organización local de su partido, el PSOE–, hace balance sin declararse conocedora del propio declive general de la ciudad. Contrasta en ese sentido con el empuje de otros concellos del área metropolitana, donde sobresale el de Oleiros, cuyo alcalde, Ángel García Seoane, no solo planta cara a otras administraciones en defensa de A Coruña –acaba de hacerlo ante Transportes por los colapsos–, sino que encabeza una de las mejores gestiones municipales de Galicia, cuyos resultados es fácil observar nada más cruzar el puente del Pasaje.

El análisis de MUNDIARIO sobre la crisis de A Coruña

La edición GALICIA de MUNDIARIO ha elaborado un análisis sobre la crítica situación de A Coruña y la gestión de la socialista Inés Rey, producto de las aportaciones de su equipo de comentaristas. Parten de la base de que A Coruña vivió durante años una transformación acelerada, en su fisonomía urbana, en sus equipamientos y en el dinamismo económico. Su reflejo público estaba en las entidades financieras, en los éxitos del Deportivo de La Coruña y en la enorme oferta cultural y de espectáculos. Hoy queda la nostalgia y la mejor imagen es un equipo de tercera categoría.

El declive de A Coruña tiene dos niveles, el institucional y el económico, que se retroalimentan con frecuencia.

El nivel institucional está representado principalmente por el Ayuntamiento de A Coruña, contagiado del pensamiento negativo de sus apoyos políticos. Así, se ha instalado el rechazo a la actividad productiva, vetando o paralizando la actividad constructora en As Xubias, A Maestranza o incluso en As Percebeiras. Hubo también un rechazo a la aprobación de presupuestos para el año actual, lo que ha costado inicialmente 17 millones de euros; manteniendo edificios e instalaciones sin uso por falta de proyectos y de recursos: antigua prisión provincial, gran parte del antiguo Gobierno Militar, cuartel de Automovilismo o Comandancia de Obras. Entre las principales inversiones para 2021 figuran la reforma de dos mercados, 12 millones de euros y la adaptación para oficinas municipales del parte de la antigua Tabacalera, 3,8 millones de euros.

La otra dimensión institucional, el impulso de la actividad privada, también está en hibernación, lo que explica el vacío del polígono empresarial de Vío o del centro comercial Dolce Vita. También es notorio el desinterés sobre las propiedades públicas en régimen de concesión como el progresivo desmantelamiento del centro de RTVE en A Terraza, la parálisis del Centro de Ocio del Puerto, e incluso del Palacio de la Ópera, abandonado. O la inactividad de la mitad de la antigua Fábrica de Armas, mientras en la otra mitad se intenta crear un campus innovador que veta la actividad industrial.

Esta falta de proyectos de la ciudad es observada por las demás instituciones representadas en A Coruña, que ajustan sus compromisos a la pasividad local. Así los debates sobre el futuro del puerto, en absoluta decadencia, se eternizan en comisiones burocráticas y en declaraciones etéreas, mientras que las inversiones se dilatan en el tiempo, como puede observarse en estación intermodal, la vía Ártabra, el puente del Pasaje o el saneamiento de la ría.

El nivel empresarial está definido por una imagen: la del cierre del Club Financiero Atlántico. A su vez, la Cámara de Comercio creó una Oficina de Promoción Industrial para captar inversiones de la que nada se sabe y la Confederación de Empresarios es una entidad sin incidencia alguna. La clausura del edificio Avenida en el centro de la ciudad y la falta de actividad social y cultural en la sede de Afundación no contribuyen a recuperar la imagen emprendedora de la ciudad en otros tiempos.

El motor de la ciudad actualmente es Inditex, grupo empresarial matriz de Zara, seguido a mucha distancia por algunas firmas de supermercados y cervezas. Lo que cae fuera de sus intereses inmediatos, simplemente no existe. @mundiario

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