Se agrava el proceso de desprofesionalización y máxima politización de los servicios municipales de A Coruña

Plaza de María Pita, en A Coruña. / Mundiario
Plaza de María Pita, en A Coruña. / Mundiario
La política de personal y recursos humanos que impone José Manuel Lage Tuñas conduce al Ayuntamiento coruñés a una situación de clientelismo.
Se agrava el proceso de desprofesionalización y máxima politización de los servicios municipales de A Coruña

El proceso de desprofesionalización y politización de los servicios municipales del Concello de A Coruña, gobernado en solitario por el PSOE, está agravándose. La política de personal y recursos humanos que impone el concejal José Manuel Lage Tuñas avoca al Ayuntamiento coruñés a una situación de clientelismo. Avocar hace referencia a una autoridad que resuelve un asunto que debería ser tratado por un órgano inferior.

La nueva y mastodóntica estructura directiva que ya avanzó MUNDIARIO el pasado 31 de julio, se completa ahora, en plena canícula, con una serie de nombramientos que requieren un análisis de legalidad.

De entrada, el gobierno municipal de la socialista Inés Rey designa nuevas direcciones sin que, al menos en los diarios oficiales, figure la justificación para exceptuar el requisito legal de que dichas designaciones se realicen entre funcionarios de la máxima categoría profesional (A1) de las Administraciones públicas.

Todo ello, tras un mandato pasado en el que no se han resuelto los concursos internos de promoción, en el que no se han reforzado importantes áreas de gestión como Seguridad Ciudadana, Hacienda, Urbanismo o Medio Ambiente, o en el que los nombramientos provisionales en comisión de servicios –denunciados sistemáticamente por las principales organizaciones sindicales– se han convertido en moneda de cambio habitual para asignar jefaturas y mejores salarios, sin la más mínima valoración de méritos o experiencia,

Nombramientos que cumplen los requisitos y otros que no

En el Boletín Oficial de la Provincia de ayer 9 de agosto se publican, en un primer anuncio, nombramientos directivos de personas que sí cumplirían aquel requisito legal, al figurar su régimen de incompatibilidades y situación administrativa, frente a un segundo anuncio en el que las direcciones del gabinete de Alcaldía, Cultura, Deportes o Turismo recaen en personas que no tendrían la condición profesional exigida legalmente, ya que no se hace referencia alguna a dicha situación e incompatibilidades.

Tanto la Ley de Bases de Régimen Local como el reglamento orgánico municipal de A Coruña exigen como principio general la categoría funcionarial apuntada para los nombramientos analizados, y solo de forma excepcional y motivada pueden realizarse estas designaciones entre personas que no ostenten aquella categoría, siempre que el contenido funcional del puesto lo justifique y siempre, por supuesto, que la persona a designar acredite la idoneidad y competencia necesarias.

Un viejo debate en el ámbito de las administraciones

El problema de fondo constituye un viejo debate en el ámbito de las administraciones públicas españolas. De hecho, la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha ido acotando los casos para exigir de forma clara esta necesaria justificación de la excepción e idoneidad de quienes sean designados para dirigir servicios públicos sin formar parte de los cuerpos superiores de funcionarios.

Tener opciones organizativas para contar con los mejores profesionales procedentes del sector público o privado es una herramienta necesaria e indiscutible, pero en el ámbito de la aplicación de políticas y potestades públicas es exigible el estricto cumplimiento del marco legal; por eso las excepciones deben estar siempre debidamente justificadas.

En el caso de A Coruña, además de los análisis de legalidad, falta ahora que los partidos de la oposición –PP y BNG– valoren la situación de las políticas de recursos humanos en el consistorio, donde parece urgente recuperar la senda de profesionalización con la que los sucesivos gobiernos municipales vinieron contando desde la recuperación de la democracia a finales de los años 70 del pasado siglo. @mundiario

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