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Santander Consumer USA firma un acuerdo de 66 millones de euros y deja de reclamar deudas

La entidad no embargará los coches adquiridos por estos clientes, que ya acumulaban con la financiera impagos por unos 45 millones de dólares.
Santander Consumer USA firma un acuerdo de 66 millones de euros y deja de reclamar deudas
La presidenta del Banco Santander, la empresaria española Ana Botín / gerente.com
La presidenta del Banco Santander, la empresaria española Ana Botín / gerente.com

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina. @mundiario

Las grandes transnacionales que controlan el altísimo volumen de los flujos financieros mundiales buscan posicionarse en el mercado y expandirse más allá de Europa con el objetivo de captar liquidez, rendimientos y dividendos en medio de esta crisis económica global derivada de la pandemia de Covid-19. El Banco Santander prevé hacerse más grande ahora en la primera economía del mundo. 

Y es que Santander Consumer USA, la filial financiera de consumo del Banco Santander en Estados Unidos, ha alcanzado un acuerdo con 33 estados y el Distrito de Columbia, por el que aporta 72 millones de dólares, unos 66 millones de euros, y renuncia a reclamar deudas a clientes a los que financió la compra de coches.

Esto implica que el grupo ha optado por condonar las deudas directas de sus clientes y recibir así ese pago por concepto de compensación crediticia sobre ese fondo de capitales que la entidad inyectó en el mercado estadounidense destinado al consumo de bienes de alto valor.

La entidad no embargará los coches adquiridos por estos clientes, que ya acumulaban con la financiera impagos por unos 45 millones de dólares, más de 41 millones de euros al cambio actual, según explicaron fuentes del grupo a la agencia EFE.

En un comunicado, la entidad argumenta que se trata de “un acuerdo voluntario para resolver un asunto que se remontaba a 2010”. La idea es que reducir al máximo posible la morosidad del banco para no caer en bancarrota en EE UU ante la crisis de empleo y la consecuente caída del consumo en ese país debido al impacto social del confinamiento derivado de la pandemia.

El coste de este pacto se elevaría a 72 millones de dólares, de los que 65 millones de dólares serían para los clientes y el resto para asumir costes de la investigación y administrativos, detalló la compañía. @mundiario