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Precariedad bajo la tormenta en el Levante

En algunas de las ciudades afectadas en el Levante por los terribles temporales de estos días –Murcia y Alicante, especialmente– han sido vistos "raiders" que, a pesar de los efectos de la gota fría, han tenido que salir a la calle en sus bicicletas para repartir.
Precariedad bajo la tormenta en el Levante
Tormenta. / Pexels.com.
Tormenta. / Pexels.com.

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Antón Luaces

Antón Luaces

El autor, ANTÓN LUACES, es columnista de MUNDIARIO. Está especializado en información marítima. @mundiario

La precarización en el empleo de los trabajadores lleva a éstos a asumir una humillación de la que nadie habla. Se dice que es el efecto de la globalización que, por ejemplo, permite que grandes empresas textiles españolas acepten que las industrias que les suministran artículos que posteriormente se venden en España y muchos otros países, sean confeccionados por personas que en Marruecos, por ejemplo, han de trabajar más de 50 horas semanales para ganar salarios que no superan los 180 euros mensuales.

Si pensamos en lo que ese salario significa en el vecino país del sur de España, tal vez se asuma que no es poco. Pero es que salarios de tal calibre incumplen las reglas básicas de las mismas empresas españolas que los aceptan a la hora de contratar los servicios.

Pero es peor todavía conocer que en algunas de las ciudades afectadas en el Levante español por los terribles temporales de estos días –Murcia y Alicante, especialmente– han sido vistos muchos "raiders" que, a pesar de los efectos de la gota fría, han tenido que salir a la calle en sus bicicletas para repartir, jugándose la vida, artículos demandados de los que perfectamente podrían haber prescindido aquellos que los habían solicitado.

Es lamentable que las empresas que contratan a los mencionados "raiders" –cuando estos no intervienen como falsos autónomos– lo hagan con la absoluta tranquilidad de que para ellas no va a haber ningún tipo de sanción. Tampoco les preocupa, al parecer, el estado del tiempo que, en esa zona mediterránea, además de frío, viento y grandes cantidades de lluvia por metro cuadrado, ha registrado inmensas riadas y provocado la muerte a cuando menos media docena de personas (ninguna, que se sepa, entre el colectivo de repartidores a domicilio de, por ejemplo, comida).

¿Cuánto cobran estos repartidores a domicilio por una jornada de trabajo?. ¿Cuáles son sus obligaciones como trabajadores por cuenta ajena o, si se prefiere, como trabajadores autónomos (aunque su condición de autónomo sea más falsa –se ha demostrado judicialmente– que un euro de plomo?. ¿Cuál puede ser el beneficio que las empresas que contratan a estos "raiders" pueden lograr por cada contratado?.

Circulan fotografías de estos trabajadores circunstanciales con sus enormes "cajones" plastificados a cuestas y a lomos de una bicicleta. No tengo duda: ninguno de los fotografiados es un hijo del empresario que los contrata. Tampoco lo será, presumiblemente, del político de turno que, probablemente, mira para otro lado cuando se cruza en la calle con uno de estos trabajadores precarios por lo que, a buen seguro, no se cotiza por su trabajo sino que la precariedad hace que la condición de trabajadores no figure en papel alguno.

Particularmente creo que va siendo hora de que alguien actúe contra este estado de cosas. @mundiario