No envíes tu currículum

Entevista de trabajo. / RR SS.
Entevista de trabajo. / RR SS.

Jóvenes que ya se saben la lección: "¡Usted no tiene experiencia!" y viejos que también se la conocen de memoria: "Es usted un poco mayor".

No envíes tu currículum

He escrito este texto con cierta rabia y pienso que ordenarlo sería faltar a la espontaneidad y quizás, a la sinceridad. No quiero ser legible; solo deseo que el texto se sienta. ¡No lo voy a corregir!

Me duele confesarlo y más, pensarlo.

Gente ansiosa, angustiada, necesitada, inquieta, etc... que le dedica un tiempo a escribir su currículum, poner los márgenes, elegir la fuente, negrita, cursiva. ¿Con foto? ¿Sin foto? Gente que se rebana el cerebro para recordar ese cursillo que realizó hace tiempo. ¿Cuándo fue? ¡No lo recuerdo! ¡Ahh! ¡Ya lo tengo! Lo voy a poner... "Cuanto más azúcar, más dulce".

Jóvenes que ya se saben la lección: "¡Usted no tiene experiencia!" y viejos que también se la conocen de memoria: "Es usted un poco mayor".

Mientras tanto, la vida sigue. Se conoce que un elevado porcentaje de puestos de trabajo se consiguen por recomendación y por fuera de esas aplicaciones tan promocionadas. Se sospecha que los entrevistadores se agotan a partir de la 7º entrevista y que su frase más repetida hacia el interior es: “No lo veo”. Mientras que de cara al exterior es: “Nos pondremos en contacto con usted”. Pero usted sabe que si no es un “Sí”, es un “No”.

Esa corbata mal puesta y que aprieta. Ese traje ya de corte antiguo. Ancho. Esa tensión al cerrar el sobre (si es usted un clásico) que contiene su currículum, para deslizarlo en la boca de un solitario buzón con un sello de 0,40€ donde están metidas todas sus ilusiones y esperanzas. Quizás el último cartucho.

Sabe que enviando una carta por correo postal va a quedar como un analfabeto digital, pero también piensa en que uno debe tener personalidad. Por ello también enviará ese mail a pesar de que intuye que llegará a la bandeja de SPAM del receptor. Pero, usted no se "arruga"; remite el mail y deja caer el sobre en ese buzón amarillo cada vez más difícil de encontrar en la ciudad.

Se propone poner su mejor sonrisa para cuando le digan "ya le llamaremos", pensando y retrocediendo en el tiempo las últimas 2 horas para martirizarse sobre esa frase que contestó nervioso, ese sudor en las palmas de las manos o esa palabra extraña que le dijeron que mencionara y que tan bien pronunciaba entre sus compañeros del curso de marketing  y que tan mal le ha sonado hoy.

Algo ha ido mal. Ha salido contento, pero algo ha ido mal. ¡Quiere ese trabajo! pero los otros 50 candidatos también lo quieren.

Juraría que el entrevistador y su silencioso compañero han disfrutado viendo como sufría mientras le hacían preguntas raras. Eso es lo que piensa ahora porque le da rabia haber sido una especie de res en una efímera feria de ganado.

Ahora se lo tiene que explicar a sus padres, esposa o esposo. A los niños, mejor no diga nada; que sigan concentrados en el colegio. Luego les ayudará con los deberes.

Salarios indignos, prácticas explosivas y explotadoras, excusas, emprendedores de todas las edades que se encuentran desahuciados y desubicados; personas que leen una noticia exitosa entre 1.000 proyectos de ruina que evidentemente no salen en prensa ni en las redes sociales. Solicitudes de subvenciones de planes institucionales que están hechos para ir colocando a los amiguetes asesores, más que para ayudar a los noveles y expertos inservibles a encontrar una verdadera salida.

Todos aquellos que dicen que han aprendido del fracaso, quizás no hayan conocido la magnitud de su fracaso. Su ruina es económica, física y emocional. Está usted destrozado por dentro y por fuera. Pero en el fondo sabe que tienen razón. Desde luego que han aprendido, pero está seguro de que les hubiera gustado no fracasar o por lo menos, no tener ese remiendo en el bolsillo del pantalón por dónde ha perdido la confianza y el dinero de los 3Fs (Family, Friends & Fools) más cercanos.

Después de tantos intentos, ya no le quedan ganas de hacerse fotos nuevas, de ir a más entrevistas ni de ponerse una corbata. Se dice a usted mismo que ya ha tocado fondo, y su currículum, también ha tocado fondo. De hecho está en el fondo de una papelera. Mañana la vaciarán y mañana se volverá a llenar. @mundiario 

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