¿Qué deben hacer las empresas para poder empezar a cotizar en la Bolsa?

Interior de la Bolsa de Madrid. / RRSS

El proceso por el que una organización se hace pública consta de auditorías y requisitos de capital y administración, y es casi igual en todo el mundo.

Se denomina coloquialmente como Salir a Bolsa al proceso y acción en que las empresas se hacen públicas para que cualquiera pueda invertir en ellas. Convertirse en una empresa cotizante en el mercado de acciones bursátiles convierte a las actividades de cualquier organización en una especie de dominio público al que cualquiera puede acceder y en el que también cualquiera –con una importante cantidad de dinero- puede invertir.

El proceso para que una empresa salga a Bolsa es básicamente el mismo en todos los países que cuenten con un Mercado de Valores. Obviamente cambiarán algunos aspectos como cuál es el capital mínimo que necesita la compañía para empezar a cotizar, por ejemplo, pero en lo demás es el mismo.

Monitoreo a la empresa

El primer paso es el papeleo y la burocracia de rigor en casi cualquier trámite empresarial, no solo el de salir a Bolsa. La compañía es sometida a una intensa auditoría para confirmar que sus cuentas están justas. De igual forma se necesita llenar una batería de formularios y contratos con la Bolsa y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en el caso de España o su equivalente en otros países. Todos los países que tienen un mercado de este tipo tienen también una oficina que se encarga de recibir solicitudes y procesar trámites.

CNMV

En cuanto se ha hecho la auditoría y se han terminado todos los trámites legales de rigor, la solicitud de salida se emite a la CNMV o, nuevamente, a su equivalente en cualquier otro país. Esta autoridad debe verificar que se cumplan todos sus requisitos (en España deben contar con un capital mínimo de 1.202.025 euros, 100 accionistas con menos del 25% de las acciones al final de la colocación y beneficios comprobados en los dos últimos ejercicios fiscales, etc.), aprueba el folleto informativo, etc. Su labor es hacerla de centinela, en pocas palabras. Posteriormente, se envía la documentación el visto bueno a la Bolsa de Valores, que pasará a incluir a la compañía en su catálogo de cotizantes. Una vez en esta lista, la empresa está ya en condiciones de vender sus acciones al mejor postor.

Realmente la salida a Bolsa es un proceso relativamente sencillo. Nuevamente, cualquier empresa con un balance sólido y ganancias comprobadas en los dos últimos años, y especialmente con un capital mínimo ya especificado, puede iniciar este recorrido. Muchas, cuando no todas, las grandes empresas dominantes en sus respectivos mercados (Apple en la fabricación de dispositivos electrónicos; Amazon en la venta por Internet; Facebook en redes sociales, etc.) se sostienen principalmente gracias a sus acciones. El verdadero riesgo es mantener a la compañía a flote.

Cuando una empresa empieza a cotizar se compromete a publicar todo lo que suceda dentro de sus oficinas y a rendir cuenta al respecto. No podrá comprarse ni un alfiler sin que la compañía lo reporte y cualquier salida de tono de un empleado, o peor aun, de un ejecutivo, puede lastrar seriamente las cuentas. Ese nivel de exigencia de transparencia y cordura es probablemente la razón por la que muchas compañías multinacionales y mundialmente conocidas se mantienen alejadas de los parqués pese a contar con los requisitos demandados por la autoridades bursátiles de sus países. @mundiario