Boeing decide suspender la fabricación de su 737 MAX hasta nuevo aviso

Aviones 737 MAX de Southwest Airlines. / Twitter
Aviones 737 MAX de Southwest Airlines. / Twitter
La fabricante da un paso más al fondo en su crisis y se arriesga a que sus clientes se acercen a la competencia.
Boeing decide suspender la fabricación de su 737 MAX hasta nuevo aviso

Boeing ha decidido suspender la fabricación de su 737 MAX hasta nuevo aviso. A casi 10 meses desde que se prohibiera que las aerolíneas usaran esta nave, la empresa está sumida en una grave crisis que ha dado un paso más al fondo con la suspensión de la fabricación del buque de corto y medio radio y, lo que es peor, de momento no se sabe cuándo se levantará el veto y tampoco hay tan siquiera una fecha previsible para ello. Consciente de ello, la junta directiva de la compañía apuró esta decisión en su cónclave del domingo y lunes. En el mejor de los casos, el avión podrá volver a volar hasta bien entrado en 2020.

Esta es la primera vez en algo más de 20 años que Boeing toma una decisión de este tipo. Ya en su momento había recortado la producción mensual de 52 a 42 naves luego el segundo accidente del modelo, que sucedió para la aerolínea Ethiopian Airlines. Antes, se había siniestrado otro mientras volaba en Indonesia. El anuncio arrastró consigo una caída del 4,29% de sus acciones en Wall Street.

Hasta antes de los dos siniestros, el dilema revoloteaba en torno a cómo podría la firma acelerar su ritmo de producción. La idea era contar con 57 unidades para finales de año. Como sea, los directivos esperan retomar ese ritmo el año entrante, una vez se tenga la nueva certificación del sistema de estabilización de la nave. No obstante, sí dejó clara la advertencia que un recorte menor era algo que estaba sobre la mesa en caso que el examen de los cambios se extendía. En plena crisis, no quedó más que optar por ello.

La FAA, encargada de regular la aviación civil en Estados Unidos, se está demorando demasiado en la certificación, mientras en la fábrica de Washington hay hasta 450 aviones llenándose de polvo a la espera de su repartición. La empresa debe ahora replantearse cómo ajustará la cadena de producción y no solo porque el espacio se hace cada vez más insuficiente. Cada día que pasa aumentan los potenciales gastos de reparación y mantenimiento de estos aviones.

"Creemos que esta decisión es la menos perjudicial para mantener el sistema de producción a largo plazo y preservar la cadena de suministro”, justifica la compañía en un comunicado emitido el lunes. A la vez, explica que informará a las aerolíneas y a las empresas que les proveen de componentes sobre las acciones que tomará próximamente.

Como sea, la noticia ya había sido sino anticipada cuando menos sí insinuada por Dennis Muilenburg, consejero delegado del fabricante, quien en octubre dijo que este parón en la producción sería "más eficiente" incluso que un recorte. No obstante, no dijo el costo de ello. En los resultados del segundo trimestre, Boeing calculó en 5.600 millones de dólares (5.000 millones de euros) el espacio que dejaría en sus arcas este tema, lo que llevó a la empresa a sufrir sus mayores pérdidas históricas. En octubre justamente se sumaron otros 2.700 millones de dólares a la misma columna.

Steve Dickson, jefe de la FAA, dijo la semana pasada que el calendario de la fabricante para sus buque insignia "no era realista", aunque pasó de dar detalles del motivo del retraso. La agencia tildó de "preocupante" que la cúpula de la fabricante prácticamente estaba forzándole a tomar una decisión cuanto antes.

“Continuaremos evaluando las decisiones de producción en función de los plazos y las condiciones de retorno al servicio”, respondió la empresa. American Airlines avisó que retirará de su flota todos los aviones de este modelo cuando menos hasta abril, algo que ya hizo también Southwest Airlines. Para entonces, el 737 MAX ya llevará un año aparcado.

La cúpula de Boeing también tiene el contencioso de que su credibilidad ante clientes e inversores se está desplomando. Muilenburg estaba convencido de que podía recuperar el permiso para finales de este año, pero la FAA dejó claro que la nave no es segura todavía.

En sus despachos, hasta 4.912 solicitudes de esta nave en sus diferentes varianes. Antes del veto sumaba un total de 387. Es su nave estrella y el principal generador de dinero, por lo que básicamente cualquier piedra en el camino lastrará las cuentas de la que es la mayor exportadora de Estados Unidos.

Boeing quiere mantener los tipos y asegura que lo más importante es "el retorno seguro del 737 MAX". De paso, agrega que el proceso de aprobación de los cambios en el sistema de vuelo está siendo "extraordinariamente exhaustivo y sólido". "Nuestro deber es asegurarnos de que se cumplen todos los requisitos y se responda a todas las preguntas de los reguladores", prosigue el comunicado. La industria no espera que el avión vuele hasta al menos la segunda quincena de febrero.

Los efectos colaterales

La decisión de Boeing ha disparado también balas perdidas para todo el sector de la aeronáutica, incluidas las areolíneas. La semana pasada trascendió que el fabricante compensará a su principal cliente Southwest Airlines con 125 millones de dólares a raíz de los problemas ocasionados por esta nave. La suspensión también traerá consecuencias para las compañías que les proveen con componentes como Aerosystems, General Electric, Honeywell o United Tecnologies. Todo eso sin mencionar a los empleados.

Para ensamblar un MAX se requieren de hasta 12.000 personas. Al momento, la empresa ha asegurado que no despedirá a nadie como parte de esta suspensión. El plan es asignarlos a la fabricación de otras naves, lo cual representaría que la fabricación se detendría varias semanas y que la producción de este modelo se irá haciendo de forma gradual.

Pero el mayor riesgo es que sus compradores se vayan hacia la competencia, la holandesa Airbus. La empresa de los Países Bajos aprovechó la crisis de su competidora, pues desde el primer trimestre del año, cuando se vetó al 737 MAX, su benefició se disparó en un 141% en la tasa interanual hasta llegar a los 1.197 millones de euros. De igual forma, amarró contratos con el salón aéreo Le Bourget, celebrado en junio en París, así como en la feria de aviación en Emiratos Árabes Unidos en noviembre.

Boeing no piensa hacer previsiones sobre el impacto financiero que tendrá esta decisión hasta que difunda sus datos de este último trimestre. @mundiario

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