El PSOE pierde los papeles

Catedral de Santiago de Compostela. / Mundiario

Mientras la Iglesia respeta que la alcaldesa compostelana no vaya a una ofrenda religiosa, el PSOE le exige que lo haga. Flaco favor le hace de paso el PSdeG a los intereses electorales de su líder, Pedro Sánchez.

El respeto a la diversidad de opiniones y creencias es uno de los pilares fundamentales de una sociedad democrática y plural. En España, este principio está consagrado en la Constitución, que garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los ciudadanos. Sin embargo, sorprende la actitud del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Santiago de Compostela, que ha ido más lejos que la propia Iglesia católica al criticar a la alcaldesa nacionalista, Goretti Sanmartín, por su decisión de no asistir a la tradicional Ofrenda al Apóstol Santiago. Tampoco es de recibo, aunque resulte menos sorprendente, la postura del PP.

En un gesto que respeta el derecho de cada ciudadano a decidir en función de sus convicciones personales, la alcaldesa de Santiago de Compostela ha declinado participar en un evento litúrgico que no se adapta a sus creencias. Esta decisión ha sido respaldada tanto por el arzobispo local como por el director de la Fundación Catedral, quienes han manifestado su respeto y han dejado las puertas abiertas para un posible cambio de opinión. 

Sin embargo, resulta paradójico que el PSOE de Santiago, un partido que se define como laico y progresista, haya acusado a la alcaldesa de "sectarismo" y le haya instado a "rectificar" su postura. Incluso le han pedido que cambie la fecha del Alba de Compostela, el acto institucional que ella ha organizado para conmemorar el día del Apóstol Santiago. Esta actitud del PSOE –asumida por el secretario general del PSdeG-PSOE en Galicia, Valentín González Formoso– es incongruente con los valores que debería defender un partido de izquierdas, que se supone garante de la libertad de conciencia y de la diversidad de creencias.

Resulta especialmente preocupante que el PSOE de Santiago pretenda imponer su visión sobre la alcaldesa y cuestionar su derecho a tomar decisiones basadas en sus convicciones personales. Es cierto que los poderes públicos deben tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad y mantener relaciones de cooperación con la Iglesia católica y otras confesiones, tal como establece la Constitución. Sin embargo, esto no implica que un representante público esté obligado a participar en actos religiosos si estos chocan con sus propias convicciones.

Socialistas de Santiago de Compostela. / @psdegsantiago

La postura del PSOE de Santiago evidencia un doble rasero y una falta de coherencia ideológica. Mientras defienden la laicidad del Estado y la libertad de conciencia en otros ámbitos, parecen olvidar estos principios cuando se trata de la Iglesia católica. Critican a la alcaldesa por ejercer su derecho a la libertad religiosa y, de este modo, fomentan una visión excluyente que no respeta la diversidad de creencias y convicciones de la sociedad. Flaco favor le hacen de paso a los intereses electorales de su líder, Pedro Sánchez.

En una sociedad plural como la española, es imprescindible respetar y valorar la diversidad de opiniones, especialmente cuando se trata de representantes políticos. El PSOE de Santiago debería reflexionar sobre su posición y recordar que la laicidad del Estado no implica negar ni menospreciar las creencias religiosas de los ciudadanos. Solo a través del respeto y la tolerancia se puede construir y fortalecer una sociedad más inclusiva y democrática. @mundiario