Clamor en Galicia ante la marginación del Noroeste de España

Alfonso Rueda. / Mundiario
Alfonso Rueda. / Mundiario

Los presidentes de la Xunta de Galicia y de la patronal CEG ven "indignante" que el hidroducto a Galicia quede fuera de los fondos de la UE y aseguran que buscarán soluciones.

Clamor en Galicia ante la marginación del Noroeste de España

En un contundente pronunciamiento, los empresarios de Galicia alzan la voz contra la exclusión del Noroeste de España del corredor de hidroductos de Europa, que pone en peligro inversiones millonarias. El presidente de la patronal gallega, Juan Manuel Vieites, no titubea al afirmar que "en el mapa de Bruselas no hay ninguna infraestructura que llegue a Galicia porque no se hicieron los deberes". En realidad, llueve sobre mojado. La marginación del Noroeste de España también incluye las conexiones por tren de pasajeros y mercancías, los enlaces aéreos y portuarios e incluso el estado de las autovías de acceso, una de ellas cortada durante meses.

El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, tampoco escatima críticas al Gobierno central, considerando la exclusión energética como un agravio más y una decisión perjudicial. Asegura que buscarán alternativas de financiamiento, pero la responsabilidad recae directamente en el Gobierno central por la exclusión de Galicia de la lista de proyectos prioritarios. Ante tantas críticas, el PSdeG - PSOE rechaza las acusaciones de Rueda, atribuyendo la exclusión a decisiones europeas basadas en regulaciones europeas. El eurodiputado gallego Nicolás Fernández Casares (PSOE) reprocha la supuesta inacción de la Xunta en Bruselas, alegando falta de capacidad de negociación.

Lo cierto es que el tramo Guitiriz-Zamora, vital para la evacuación e importación del hidrógeno verde en Galicia, ha sido relegado a un segundo plano por la Comisión Europea, generando la indignación de los empresarios gallegos. La promesa del Gobierno central de no aislar a Galicia de la red principal ahora parece vacía, y la demanda es clara: que asuma la responsabilidad financiera y la ejecución de las obras.

La patronal gallega argumenta que la exclusión de Galicia de la red troncal es un atentado contra el desarrollo igualitario y pone en riesgo inversiones destinadas a proyectos cruciales como las plantas de Meirama, As Pontes y Arteixo, las tres en la provincia de A Coruña, donde tiene su sede Inditex, cuyo propietario, Amancio Ortega, es también socio de referencia de Enagás.

Condena al aislamiento

El presidente Vieites denuncia la condena al aislamiento y critica la falta de apuesta por el despliegue de la infraestructura en una comunidad con gran capacidad de generación renovable. A su vez, el sector del hidrógeno gallego se une al coro de voces críticas. José Ramón Ferreiro, presidente de la Asociación Gallega del Hidrógeno (AGH2), señala la incomprensión de no contemplar la infraestructura, limitando la producción de hidrógeno en Galicia a usos industriales y biocombustibles. La contradicción de trasladar la distribución a zonas menos adecuadas mientras se aísla una comunidad rica en recursos naturales es evidente.

La desconexión de la red trae consigo un impacto devastador para las inversiones futuras. Las plantas proyectadas para abastecer a las industrias locales afrontan un futuro incierto, y la incertidumbre del sector se refleja en la preocupación de las promotoras.

En medio de la incertidumbre, las esperanzas se centran en Enagás, el operador de la red, que se comprometió a ejecutar las obras del tramo Guitiriz-Zamora. Sin embargo, la falta de respaldo gubernamental genera dudas sobre la viabilidad de este compromiso. La visión del futuro en manos de la exministra Beatriz Corredor, al mando de Red Eléctrica, y Antonio Llardén, presidente de Enagás, se entrelaza no solo en su apuesta compartida por el hidrógeno como vector de desarrollo, sino también en la peculiaridad de sus accionistas más influyentes. Ambas empresas, destacadas en el Ibex-35, comparten como principales inversores a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), representando al Estado; la potente inversión de Pontegadea, perteneciente al magnate Amancio Ortega, y el gigante financiero global, BlackRock, considerado como el mayor fondo del mundo.

En un escenario donde la pérdida de competitividad y el aislamiento amenazan el futuro de Galicia, la pregunta que resuena es: ¿está dispuesto el Gobierno central a comprometerse con el desarrollo equitativo de todas las comunidades de España, o permitirá que Galicia quede marginada de la revolución del hidrógeno verde? Galicia celebrará pronto elecciones y hay decisiones gubernamentales y europeas que podrían condicionar muchos votos. @mundiario

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