Buscar

MUNDIARIO

¿Y el colchón que nos espera?

Evitemos con un buen colchón no solo la muerte de nuestras empresas, sino también una conmoción de secuelas severas.
¿Y el colchón que nos espera?
Un colchón. / Pixabay
Un colchón. / Pixabay

Ulises Bértolo

Escritor y abogado.

La crisis sanitaria que nos asola ha provocado una grave crisis económica que nada tiene que ver con la que sufrimos en el 2008. La caída de la economía ha sido vertical y los daños que acabemos sufriendo tienen mucho que ver con lo que nos encontremos al tocar suelo. Si alguien se precipita por una ventana, tendrá más posibilidades de salir indemne si su cuerpo lo recoge un colchón que si se golpea directamente contra el asfalto. Con nuestra economía para algo parecido, sin un buen colchón en esta vertiginosa caída,  las consecuencias que puede acarrear la virtual  paralización del país pueden ser catastróficas: una destrucción del tejido empresarial que, en términos médicos, sería equiparable a una muerte.

Un buen colchón pasa por liberar a las pymes y a los autónomos de pagar durante la vigencia del estado de alarma no solo los salarios de sus trabajadores y las cotizaciones a la Seguridad Social, sino también sus impuestos. Ello pasa, en primer lugar, por una reconsideración de las medidas adoptadas, como parece comienza a pasar con los ERTES por causa de fuerza mayor tramitados por muchas empresas, que ven abierta la posibilidad de que sean estimados después de miles de denegaciones bajo el criterio de que su actividad no estaba expresamente prohibida por el decreto de declaración de alarma.

Pero solo tendremos un buen colchón si los mimbres que el Estado maneja pasan no solo por suspender el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social y asumir los salarios dentro de un rango mientras dure esta situación excepcional, sino: 1) por suspender (que no aplazar a instancia del contribuyente) los impuestos, 2) por diferir el pago de las mensualidades de todas las hipotecas devengadas durante el estado de alarma a su vencimiento y 3) aprovechar  la “liquidez sin límites” autorizada por el Banco Europeo para que las pymes y los autónomos puedan solicitar sus préstamos en una situación de costes mínimos y aplicar el dinero a la difícil remontada que se nos avecina.

¿Y el colchón que nos espera? Pues descansa sobre una serie de medidas adoptadas por el gobierno en una suerte de improvisación sin instrucciones claras en cuanto a su ejecución. Ahora nos ofrecen una línea de préstamos de 20.000 millones con aval del Estado al 80%. ¿Para qué? ¿para que a su vez le paguemos los impuestos y, en su caso, las cotizaciones?

Todavía estamos a tiempo. Evitemos con un buen colchón no solo la muerte de nuestras empresas, sino también una conmoción de secuelas severas. @mundiario