¿Se vuelven arribistas los gallegos con poder instalados en Madrid?

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Rajoy. / Archivo

Ahora que Rajoy no obstenda la presidencia del gobierno podemos preguntarnos: ¿Qué ha hecho por Galicia? Parece que los gallegos con poder una vez en Madrid se olvidan de Galicia.

¿Se vuelven arribistas los gallegos con poder instalados en Madrid?

Podemos empezar por un rey gallego en la Edad Media: Alfonso I de Galicia (1111-1126), hijo de doña Urraca y de don Raimundo de Borgoña. Nació en Caldas, Galicia, conocida hoy como Caldas de Reyes. Coronado rey de Galicia el año 1111 por Gelmirez en la catedral de Santiago a la edad de 7 años.

Se dice que su padre, don Raimundo, trajo desde Borgoña las primeras cepas de alvariño que se plantaron en Galicia. Fue enterrado en el Panteón Real de la catedral de Santiago.

Don Raimundo era hermano también de Guido de Borgoña, de la abadía de Cluny, interesada en imponer la reforma gregoriana, más tarde arzobispo de Viena, que luego sería nombrado papa con el nombre de Calixto II.

El papa Calixto II concede a petición de Gelmirez el título de Sede Apostólica a la catedral de Santiago. En el año 1119 concede el Año Santo Jacobeo. Además, había enviado a Aymeric Picaud, quien en 1160 escribió el Códice Calixtinus, “Liber Sancti Jacobi”, considerada la primera guía del peregrino.

Alfonso I fue educado en Galicia por Pedro Froilaz, el conde de Traba, y su esposa Mayor Guntroda Rodríguez hasta el año 1126, en que muere su madre doña Urraca. Entonces se olvida de Galicia, de Gelmirez y del conde de Traba, su valedor fiel, al que ni siquiera invita en la toma de posesión de León y Castilla como Alfonso VII, llamado el emperador.

Se casa con Berenguela. A su muerte es enterrado en la catedral de Toledo. Reparte el trono entre sus hijos: Fernando II hereda el reino de León y Galicia. Sancho III el de Castilla. Su esposa Berenguela, hija del conde de Barcelona Ramón Berenguer III, es enterrada en la catedral de Santiago, igual que posteriormente su hijo Fernando II.

Desde entonces, la nobleza gallega se fue instalando en Madrid olvidando su tierra de nacimiento y terminando por perder sus títulos nobiliarios al pasar por casamiento a otras casas.

Ocurrió lo propio con el dictador nacido en Ferrol don Francisco Franco. Instalado en Madrid. Concedió industrias a Cataluña y Euskadi. Galicia quedó olvidada en su rincón, la última en tener autovía a Madrid.

Con Adolfo Suárez, aunque no gallego, su padre nació en A Coruña y allí lo trajo Adolfo a enterrar, jugó en el Dépor y era su club, tampoco miró mucho para Galicia.

Calvo Sotelo, presidente del gobierno ya en democracia, tampoco se logró mucho en su corto período. Don Manuel Fraga, ministro y jefe de la oposición en la democracia, volvió a Galicia y aquí si trabajó por su tierra.

Después llegó don Mariano Rajoy a la presidencia. Llegó muy preparado: concejal, presidente de diputación, vicepresidente de la Xunta en Galicia. Llega a Madrid y es ministro en varios ministerios, administraciones públicas, educación, interior (habló de “los ilitos de plastilina” cuando el Prestige) presidente del PP y presidente del gobierno. Curiosamente nunca ha hecho declaraciones en el idioma gallego. Pero ¿ha hecho mucho por su tierra natal? ¿Qué podemos decir que ha dejado en sus larga legislatura para Galicia?

Posiblemente llegue un nuevo presidente de España en la persona de don Alberto Núñez Feijóo. ¿Qué podemos esperar del nuevo presidente respecto a Galicia?

¿Son arribistas los gallegos con poder cuando llegan a Madrid? @mundiario

¿Se vuelven arribistas los gallegos con poder instalados en Madrid?
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