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Visión 2030 y las oportunidades para España

En abril de este año, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, llegó a Madrid con la intención de extender sus vínculos con España, nombrando al país como socio preferente para su ambicioso plan de reformas, conocido como "Visión 2030".

Visión 2030 y las oportunidades para España
Mohamed Ben Salmán, príncipe heredero al trono de Arabia Saudita. / RR SS
Mohamed Ben Salmán, príncipe heredero al trono de Arabia Saudita. / RR SS

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Manuel Amaya

Manuel Amaya

El autor, MANUEL AMAYA, colaborador de MUNDIARIO, realizó sus estudios de Relaciones Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella, en Buenos Aires (Argentina). Máster en Comunicación Estratégica en la Universitat Ramon Llull. @mundiario

La llamada “Visión 2030” lleva consigo desde sus orígenes, un cierto aire de misterio. En concreto, el término engloba un ambicioso plan de reformas, principalmente económicas y sociales, que sientan las bases para la modernización de Arabia Saudí. La inserción de las mujeres en el ámbito laboral, la privatización de sectores hasta ahora intocables y la diversificación de la economía, son solo algunas de las claves de este proyecto. Su artífice, el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, ha logrado que su visión sea reconocida a lo largo del mundo, haciendo de la misma su propio sello personal.

Logrando también, que los asuntos de Arabia Saudí dejen de ser lejanos para Europa al acercar las necesidades de la sociedad saudí a las capacidades de las empresas europeas. Lo cierto es que aquel halo de misterio que rodeaba este ambicioso proyecto, se ha ido desvaneciendo, gracias a la concreción de algunos de sus principales objetivos.

En el último año, la sociedad saudí ha visto un cambio en su cotidianidad. Imágenes impensadas hasta hace poco tiempo, como la de las mujeres conduciendo, se han naturalizado, convirtiéndose en escenas de la vida diaria. Estos primeros frutos de la Visión 2030, son los que esperanzan a la generación de jóvenes que conforman la base sólida de apoyo, sobre la cual se sostienen las reformas de MBS. Un apoyo no menor, teniendo en cuenta que el 70% de la población saudí tiene menos de 30 años y que es justamente en esa franja donde se concentra el éxito de la Visión. Pero en verdad, los profundos cambios que bin Salman promete introducir, no solo seducen a una sociedad ávida de cambios, sino también al resto de los países que ahora ven a Arabia Saudí como un nuevo mercado potencial. Y con esos mismos ojos, España ve ahora a este posible socio.

Bin Salman sabe bien que su revolución necesita más que del apoyo de su sociedad para triunfar. Fundamentalmente, la misma necesita de recursos, es decir, inversión.  Y son precisamente esas necesidades, las que impulsaron la gira del heredero por Europa y Estados Unidos. En concreto, el viaje que emprendió el príncipe por distintas ciudades europeas, no se trató de una misión para expandir el alcance de su Visión 2030, sino más bien de una búsqueda de recursos para solventarla. Con esa misma intención, bin Salman llegó a Madrid en abril de este año, donde fue recibido en el Palacio Real por los Reyes, como así también por numerosos empresarios españoles, a la expectativa de concretar nuevos acuerdos. Su visita no fue en vano, ya que concluyó con la firma de acuerdos de colaboración para la compra de material de Defensa. Y más importante aún, bin Salman selló su vínculo con España al distinguir al país como socio preferente para su plan de reformas.

El papel de España como socio para el éxito del proyecto de diversificación económica de Bin Salman, representa una oportunidad para que el país expanda su influencia en el Oriente Próximo. En ese sentido, las autoridades saudíes dejaron en claro qué es lo que esperan de España. Las metas de la Visión ya están fijadas y entre ellas se distingue la consolidación de la industria del turismo, el ocio y el entretenimiento. Y es precisamente ahí donde España puede jugar un rol importante, aportando conocimiento. Sin dudas, un papel que el país deberá saber aprovechar. Arabia Saudí necesita fortalecer estas industrias y las empresas españolas podrían tener justo lo que están buscando. De hecho, los primeros contratos ya están en la fase de concreción. Como, por ejemplo, la construcción del Metro de Riad y el “Ave del desierto”, el tren de alta velocidad que busca unir Medina y La Meca. Aunque las oportunidades para España no solo están en la construcción, sino también en la explotación de las vías y en el suministro de los ferrocarriles. Y es ahí donde ya resuenan los nombres de CAF y Talgo.

Uno de los objetivos centrales que comprende el plan de reformas, es la diversificación de la economía. Según bin Salman, se trata de terminar con la “adicción al petróleo”. Esto comprende no solo acabar con la dependencia del petróleo en lo económico, sino también en lo relacionado al consumo energético. Actualmente, el país es el quinto del mundo en consumo de energía per cápita. Sin embargo, Arabia Saudí cuenta con un as que podría utilizar para revertir esta situación. Sus miles de kilómetros cuadrados de desierto, bien podrían ser utilizados para el desarrollo de energías alternativas, como la eólica y la solar. Otra oportunidad para que las empresas españolas se inserten en el mercado, aportando su experiencia en la industria.

Los vientos de aire que soplan en Arabia Saudí, están llegando con optimismo a España. No se trata únicamente de un momento histórico para la sociedad saudí que comienza a percibir los primeros signos de cambio, sino también para todos aquellos que contribuyen a que se concrete esta profunda reforma. La privatización de ciertos sectores como el de la educación, el transporte o la cultura, es algo que hace apenas dos años hubiese resultado impensable. Son sectores que hasta el momento, se mantuvieron fuera del alcance de las inversiones extranjeras y que poco a poco comienzan a abrirse. Es por eso que el hecho de que España se haya consolidado como socio preferente, está a tono con esa medida histórica.

Arabia Saudí está preparando el terreno para una profunda revolución. Y dependerá de cada socio, estar a la altura de las oportunidades y saber aprovecharlas. No faltará quien quiera formar parte de esta gran reestructuración del país, por lo que España debe tomar posición y jugar un rol activo, si quiere consolidar sus lazos con Arabia Saudí y continuar fortaleciendo su relación con este socio estratégico, que ahora autoriza la apertura de nuevos mercados. Las empresas españolas de infraestructuras, transporte, hidrocarburos, en especial, tienen frente a sus ojos una gran oportunidad. Queda en sus manos extender los vínculos entre ambos países y constituir nuevas alianzas, reforzando la presencia de España en la región. @mundiario