Una vez acometida la devaluación salarial, toca revisar el sector público y salir a flote

Banderas de Galicia y de Europa.
La respuesta es fácil: hemos realizado una devaluación interna o salarial como dirían algunos. Ya que no podemos devaluar la moneda, devaluamos los salarios para incrementar la competitividad.
Una vez acometida la devaluación salarial, toca revisar el sector público y salir a flote

Ekonomi

La devaluación interna es un hecho en España / Helena Eriksson via Compfight Imagen de Euros

Veíamos en los tres artículos anteriores, en los cuales analizamos la realidad sectorial económica coruñesa, que tanto el sector primario como el resto de los sectores adolecen de reformas. Recordamos los problemas del minifundio del sector primario, la sobreexplotación pesquera, la falta de mínimos en los precios de los lácteos para cubrir sus costes y generar un mínimo de valor añadido... También proponíamos soluciones, pero la sustancial y más importante de las mismas era la de incorporar el sector primario a la cadena productiva, a la transformación de sus propios productos. En resumidas cuentas, a que  de las respectivas sinergias pudiese crear una gran industria agroalimentaria, la cual generaría un gran valor añadido e implicaría a un amplio sector poblacional.

También vimos el poco peso en la industria, de las de alto contenido tecnológico, empresas éstas de alto valor, tanto económico como formativo, en distintos sectores avanzados. Propusimos también algunas sinergias, sobre todo en subsectores con algunas empresas que están en primera fila, como en el audiovisual, para impulsar proyectos de universidades como la coruñesa, con un proyecto definido y necesario para el I+D+i, como el parque tecnológico.

Acabamos en el sector servicios, también aconsejando la especialización del comercio minorista, para sobrevivir ante las grandes superficies. Y abanderando un verdadero plan integral de los tres aeropuertos para armonizar rutas y consolidarlas de cara al futuro .También parece urgente la finalización de las infrastructuras pendientes.

No todo el panorama es sombrio, el sector de las familias y el privado en general han realizado unos ajustes enormes; se han reduducido en los últimos trimestres los costes laborales, en torno a un 6% trimestral, con lo cual somos más productivos por trabajador y se ha mejorado sustancialmente nuestra balanza comercial, ya que se han incrementado las exportaciones y han disminuido las importaciones. En fin: somos más competitivos. ¿Por qué? La respuesta es fácil: hemos realizado una devaluación interna o salarial como dirían algunos. Ya que no podemos devaluar la moneda, devaluamos los salarios; por tanto somos más competitivos, pero también algo más pobres.

¿Qué queda pues por hacer? El ajuste del sector público. En los últimos años hemos gastado aproximadamente 100.000 millones de euros más de lo ingresado. O reducimos los chiringuitos o aumentamos impuestos. Un aumneto de los mismos abocaría a muchas empresas a cerrar, además de empobrecer más a la población, y anularía una demanda nacional ya bastante tocada. Solo hay una solución socialmente justa: reformar las administraciones públicas del Estado y el peso de las mismas, para salvaguardar el Estado social. Ahora que cada uno escoja sus prioridades.

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