Los últimos datos macroeconómicos de España invitan a un optimismo cauteloso

España, en el punto de mira.
España todavía precisa muchos tratamientos.

Hay datos alentadores y algunas de las peores perspectivas que se cernían sobre España hace un año parecen encauzadas, pero falta mucho para extraer conclusiones sobre la recuperación.

Los últimos datos macroeconómicos de España invitan a un optimismo cauteloso

Los últimos datos del INE han confirmado los que dio recientemente a conocer el Banco de España. Son las cifras de la salida de la recesión, después de varios trimestres decreciendo. Por fin vuelven los guarismos positivos, aunque sean sólo por una décima. Y esta última de las cifras macro viene a sumarse a otras también positivas que se han publicado recientemente, a saber: una continuada expansión del sector exterior, una mejora y estabilización de la deuda soberana, una importante entrada de capital foráneo, un ajuste de los balances del sistema financiero, un incremento del comercio minorista después de una larga temporada en valores negativos y la posibilidad efectiva del cumplimiento de los objetivos de déficit. Tanto es así que con este cúmulo de buenas noticias algunos expertos van proclamando la esperada recuperación y el mantra de un crecimiento sólido a la vuelta de la esquina.

Y sí, es verdad que muchos datos son alentadores y que algunas de las peores perspectivas que se cernían sobre la economía española hace un año están casi encauzadas, pero se impone la cautela. Porque también hay datos que no son positivos, sobre todo la excesiva cifra de desempleados. Además, la demanda interna no acaba de recuperar viejos registros y el sistema financiero ha mejorado pero no lo suficiente como para realizar su cometido de engrase de la economía real; sobre todo en las Pymes. Mientras, existe un descenso de la renta disponible, fruto de la fuerte devaluación interna sufrida, y tampoco se han resuelto los problemas de los excesos y trabas burocráticas en pos de un mercado interior unido. Asistimos también a una bajada de la ratio afiliados/pensionistas que oscurece el panorama del sistema de pensiones.

En resumen, para que las buenas noticias se consoliden y den lugar al esperado resurgir económico, deberían de ir acompañadas de un freno en la devaluación interna, una eliminación de la burocracia ineficaz y que pone demasiadas trabas al crecimiento, y una política de distribución de la riqueza que conseguiría levantar la demanda nacional, fomentando el consumo, la producción y el aumento de los ingresos tributarios. Si a esto le sumamos que el sector financiero vuelva a cumplir sus cometidos, tendríamos la ecuación perfecta para alcanzar un crecimiento sostenido. Aunque como decía Benjamín Franklin, “en este mundo, ninguna cosa es cierta salvo la muerte y los impuestos”. @dabidrey1

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