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La UE advierte de "serias divergencias" en su negociación con Londres sobre la futura relación

El primer paso en este complicado proceso de transición es la creación de un acuerdo comercial entre Bruselas y Reino Unido, que ahora apunta al proteccionismo económico.
La UE advierte de "serias divergencias" en su negociación con Londres sobre la futura relación
El negociador de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier.
El negociador de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier.

La compleja relación entre el Reino Unido y la Unión Europea ha entrado en una fase de incertidumbre, pero mucho más financiera que política o diplomática, pues Bruselas y Londres no encuentran un punto de consenso que les permita administrar con eficiencia, celeridad y fluidez la incertidumbre social causada por la reciente salida británica del bloque comunitario, materializado en el histórico 'Brexit'. Y es que el negociador europeo para el Brexit, Michel Barnier, aseguró este jueves que existen "muchas" y "serias divergencias" en la discusión sobre la futura relación con el Reino Unido, tras la primera ronda de negociación, reseñó AFP tras recoger declaraciones del alto funcionario francés.

El primer paso en este complicado proceso de transición es la creación de un acuerdo comercial entre Bruselas y Londres para definir los puntos clave en una relación que tendrá repercusiones financieras a largo plazo para las empresas británicas que exportan mercancías a los grandes mercados de la UE, como Alemania, Francia, España e Italia.

A medida que las tensiones diplomáticas entre británicos y europeos se profundicen, mayor será la incertidumbre política por saber si realmente será factible un tratado comercial que le permita a Reino Unido colocar sus productos y bienes de alta cotización en un mercado del cual no podría deslindarse nunca, pues representa una buena parte del PIB británico por concepto de exportaciones. 

Barnier advirtió en una rueda de prensa que un acuerdo "deberá incluir una solución equilibrada para la pesca", estimando "impracticable" la posición británica de negociar cada año el acceso de los pesqueros europeos a las aguas británicas. En este punto, donde la UE también intereses comerciales en territorio británico que no puede desechar aunque ya Londres no forme parte del club de los veintisiete, es fundamental que también se aborden las políticas migratorias que ahora regularán la movilidad de ciudadanos de la Eurozona y de Reino Unido en un tránsito recíproco que durante años se ha agilizado cada vez más, lo cual pone en evidencia la preocupación de los europeos extranjeros residentes en Reino Unido por saber cómo quedarán sus estatus legales en ese país, donde residen españoles, alemanes, italianos, franceses y ciudadanos de otras naciones miembro de la UE.

Otras de las diferencias son las condiciones para evitar la competencia desleal, claves para la Unión Europea (UE). Los británicos quieren tener "ambiciones sobre estándares elevados", pero sin traducirlas "en un acuerdo común", precisó el francés. Esto implica que Reino Unido no está dispuesto a quedar rezagado en materia arancelaria y aduanera, que pondría en desventaja sus mercancías en caso de que Bruselas decida aplicar un aumento en los aranceles a las exportaciones e importaciones británicas hacia y desde territorio comunitario.

La UE teme que el que fue su miembro hasta el pasado 31 de enero se convierta a partir de 2021 en un rival a sus puertas con una economía desregulada que rebaje sus normas en materia laboral, medioambiental, fiscal o en ayudas de Estado, dado que la política económica liberal del primer ministro británico Boris Johnson apunta hacia la expansión del mercado interno con medidas proteccionistas al estilo de la política económica y comercial de Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, ha sido una referencia en materia comercial y financiera de carácter nacionalista para el mandatario británico. @mundiario