Trump busca oxigenar la economía y acuerda un rescate con las aerolíneas de EE UU

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Dos aviones de American Airlines y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump / AFP.
Se trata de una estrategia doble con la que el Gobierno de EE UU busca evitar un repunte en la tasa de desempleo mediante la contención de la crisis financiera en este sector.
Trump busca oxigenar la economía y acuerda un rescate con las aerolíneas de EE UU

La primera economía del mundo está viviendo una crisis muy extraña y atípica. Es un hecho que el producto interno bruto (PIB) de Estados Unidos caerá un 5,9%, pero el objetivo de la nación que alberga a casi la totalidad de la élite financiera mundial que controla un 30% de la riqueza global y aporta un 25% del PIB de la economía del planeta (unos 87.200 millones de dólares en 2019), es no claudicar ante un ciclo histórico recesivo que pone en riesgo la globalización económica de la que EE UU es precursor. Entonces, la Casa Blanca planea empezar por poner orden en la casa a partir de la solución al sector que responsable nada más y nada menos que del 3,6% de la actividad económica mundial: el sector aéreo.

Y es que la Administración de Donald Trump ha llegado este pasado martes en la noche a un acuerdo con las principales líneas aéreas del país sobre los términos de un rescate económico para evitar quiebras y despidos en un efecto dominó en un sector que emplea a más de 750.000 personas solo en los Estados Unidos. La prioridad de Washington es financiar con liquidez y créditos flexibles a todo el parque aeronáutico estadounidense con el objetivo mantener la operatividad y la estabilidad laboral del sector.

Se trata de una estrategia doble con la que el Gobierno de EE UU busca evitar un repunte en la tasa de desempleo mediante la contención de la crisis financiera en este sector, que está totalmente paralizado, con el objetivo de ganar tiempo para garantizar la circulación de capitales en la industria aeronáutica, dejar intactas las inversiones y ahorros a largo plazo en las carteras de dividendos del sector y al mismo tiempo impedir que una bancarrota de las líneas aéreas se traslade a Wall Street provocando un nuevo desplome masivo de los mercados mundiales.

Desde que comenzara la pandemia de coronavirus, el número de pasajeros en las aerolíneas ha caído más de un 96% desde que empezó la crisis y las empresas se han visto forzadas a cancelar más del 70% de los vuelos, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés). Este es el factor inicial que podría desencadenar un proceso de desglobalización de la economía a partir de la parálisis financiera y operativa de las rutas mundiales de interconexión, lo que al mismo tiempo afecta las relaciones entre las transnacionales estadounidenses con las del resto mundo por sus inversiones en empresas aéreas y sus relaciones de negocios con los grandes inversores y tenedores de capital global.

Una asociación aérea internacional cifra en más de 300.000 millones de dólares las pérdidas de la industria a nivel global (un 4% del PIB mundial) y decenas de miles de empleados los que han sido dados de baja sin sueldo, lo que podría detonar una crisis laboral mucho más grave en EE UU y en muchos otros países donde tienen presencia las aerolíneas norteamericanas y, por lo tanto, mano de obra operativa, es decir, empleados. Otras muchas miles de personas también han perdido empleos indirectamente relacionados con ese sector.

El Departamento del Tesoro ha anunciado que American Airlines, Delta Airlines, United Airlines y Southwest -las cuatro grandes, además de algunas otras- han aceptado la ayuda del Gobierno a pesar de que estaban reticentes por las contrapartidas que puedan tener de intervencionismo estatal. La percepción de que el sector podría tener una abultada factura pendiente con el Gobierno de EE UU genera incertidumbre sobre como la IATA tratará de refinanciar es deuda y saldarla antes de que la recesión se agrave y paralice el transporte aéreo mundial ya no por la pandemia, sino por la crisis económica global que ya está en pleno desarrollo.

Según ha asegurado en un comunicado el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, “se está trabajando para estudiar y aprobar que otras empresas de transporte aéreo más pequeñas tengan también ayuda lo más pronto posible”. El Tesoro ha informado que la discusión afectará también a las compañías de carga”.

A pesar de que el Tesoro no ha dado cifras, los distintos medios norteamericanos estiman que el rescate ascenderá a unos 25.000 millones de dólares que ya están suscritos dentro del histórico plan de 2,2 billones de dólares aprobado por Trump para apalancar la economía estadounidense y tiene como objetivo que las aerolíneas puedan afrontar el pago de nóminas. American Airlines, por ejemplo, recibirá casi 6.000 millones de dólares. Por lo tanto, no se descarta un escenario en el que la deuda del sector supere su nivel presupuestario y genere una compleja situación de déficit comercial que tenga que ser revertida con nuevas extensiones de deuda en un peligroso círculo vicioso de préstamos pagaderos a largo plazo.

Mnuchin ha dicho en el comunicado que el programa “apoyará a los trabajadores estadounidenses y ayudará a preservar la importancia estratégica de la industria de las aerolíneas, al tiempo que permitirá una compensación adecuada a los contribuyentes”.

Según el paquete de estímulo económico, las empresas privadas que reciban las ayudas del Gobierno deberán mantener el 90 % de la plantilla que tenían a fecha del 24 de marzo y restablecer, una vez pase el estado de emergencia, el 90 % de la plantilla que tenían a 1 de febrero. Los empleados deberán mantener su sueldo íntegro. @mundiario

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