La transición energética se acelera con la demanda eléctrica de la inteligencia artificial
En plena resaca geopolítica, con Estados Unidos coqueteando de nuevo con los combustibles fósiles y un mercado del petróleo que vuelve a coger impulso, resulta tentador pensar que la transición energética se enfría. Sin embargo, los movimientos de algunos actores clave indican lo contrario. Qualitas Energy, la mayor gestora española dedicada exclusivamente a infraestructuras de transición energética, mantiene su estrategia y prepara un nuevo fondo que podría convertirse en el mayor vehículo de capital riesgo del país, con un objetivo de 3.250 millones de euros.
El mensaje de su consejero delegado, Óscar Pérez, es claro. La política puede hacer ruido, pero la economía manda. Y hoy las renovables, por costes y rapidez de despliegue, siguen siendo la tecnología más competitiva para producir electricidad en grandes volúmenes.
Una transición que ya no depende del discurso político
Qualitas Energy ha movilizado más de 14.000 millones de euros en proyectos vinculados a la transición energética y sostiene que sus rentabilidades históricas se han mantenido en doble dígito. Este dato es importante porque desmonta un prejuicio frecuente. La inversión verde no es filantropía, es industria y negocio.
Pérez insiste en que el regreso de Donald Trump y su impulso al petróleo no altera la tendencia de fondo. Tiene sentido. Las infraestructuras energéticas no se deciden con el calendario electoral, sino con plazos de inversión de diez años o más. En ese tablero, lo relevante es que la demanda eléctrica mundial está creciendo de forma inédita por el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos.
Y aquí aparece un dato clave. En Estados Unidos se estima que la demanda podría aumentar un 25% en cinco años. Eso rompe el patrón clásico en el que el consumo eléctrico crecía de forma proporcional al PIB. Es un cambio estructural, no una moda.
España y el efecto de la saturación solar
Pero la transición no avanza sin fricciones. España vive una paradoja. Hay más capacidad renovable que nunca, pero los precios se hunden en las horas centrales del día por la enorme producción solar simultánea. Es la llamada canibalización de precios. El “enemigo” de un parque solar es otro parque solar produciendo al mismo tiempo.
Este fenómeno provoca recortes de generación y tensiones financieras para proyectos endeudados. A primera vista parece una mala noticia. En realidad, es una señal de que el sistema necesita madurar. Red eléctrica, almacenamiento, baterías e hibridación ya no son complementos, son la columna vertebral del siguiente ciclo.
Ahí es donde Qualitas ve oportunidad. En los próximos 12 a 24 meses podría llegar un reordenamiento del mercado, con activos renovables que necesiten reestructuración o cambio de manos. El sector se parece cada vez más a un río que se desborda. No basta con abrir más compuertas, hay que construir cauces.
Invertir con cabeza en vez de vender humo
El discurso de Qualitas también destaca por su pragmatismo. Frente al entusiasmo generalizado por el hidrógeno, la firma admite que aún no ve madurez suficiente para invertir con seguridad. Sobre la energía nuclear, su visión es directa. Nuevas plantas en España no parecen realistas por costes y plazos, aunque una extensión de las actuales sí tendría impacto en el mercado.
Este enfoque resulta refrescante en un sector donde muchas empresas venden promesas como si fueran megavatios reales. La transición energética necesita menos propaganda y más ingeniería, menos titulares grandilocuentes y más baterías instaladas.
El gran dilema no es si la transición seguirá, sino si la haremos con planificación o a base de improvisación. Porque un país que llena el campo de paneles sin reforzar redes ni almacenamiento es como quien compra un coche potente y se olvida de construir carreteras.
La transición no va a detenerse, pero sí puede atascarse si no se gobierna con visión industrial, inversión pública inteligente y reglas estables. Y ahí, más que discursos, lo que hace falta es convertir la energía limpia en un sistema robusto, justo y sostenible. @mundiario