Tendencias territoriales: Nueva economía residencial y exigencias de calidad de vida

Prestige - Premio Coruxa  2003 - David Vela Cervera
Prestige, premio Coruxa 2003. / David Vela Cervera

Los actuales programas de prospectiva territorial comportan varias áreas de trabajo. Aunque su análisis es muy complejo, el profesor Laxe distingue varias dinámicas en este primer análisis de una serie.

Tendencias territoriales: Nueva economía residencial y exigencias de calidad de vida

Los actuales programas de prospectiva territorial comportan varias áreas de trabajo. Aunque su análisis es muy complejo, podemos distinguir varias dinámicas:

a)    Una doble lógica: la correspondiente a la metro-polarización y la referida a la diferenciación. El  primer concepto es la combinación de dos dinámicas, la metropolitanización, que supone el movimiento de concentración de población en las ciudades y zonas metropolitanas; en tanto que la dinámica de polarización, subraya la situación o el conjunto de territorios y de redes que convergen en una zona. Por tanto, estamos ante una concentración de ciudades y de actividades. El segundo concepto, el de la diferenciación, es aquel por el que aparece y emerge una producción o un crecimiento de productos marcados y subrayados por una diferenciación (ya sea referente a la organización, actividades, funciones, paisajes económicos, etc.) en el conjunto de los sistemas espaciales. Estas tendencias definen las dinámicas territoriales y la conformación de las trayectorias regionales junto a los espacios de exclusión. Asimismo, refuerzan los efectos clásicos de la concentración (rendimientos crecientes, economías de aglomeración) a la vez que permiten constatar la presencia de externalidades negativas en la concentración. En suma, permite visualizar un desarrollo diferenciado de los territorios.

b)    La irrupción de una nueva economía residencial y las exigencias de calidad de vida. Estos términos son cada vez más demandados por parte de la población activa, población retirada, cuadros intermedios y superiores de las empresas, nuevos residentes que vienen de otros países, jóvenes que reclaman la existencia de nuevos criterios de calidad en lo que atañe a la calidad de vida, servicios, educación, sanidad, vida cultural, etc. Las empresas atentas a estas demandas se re-localizan en las proximidades de estos entornos y se acrecienta la competencia entre las mismas. En suma, los factores claves vendrán definidos por las condiciones de atractividad y de diferenciación; es decir, por las características que presenta un territorio por el que atrae tanto a ciudadanos como actividades; merced a las condiciones del entorno (clima), por las facilidades que ofrece (servicios públicos y privados), y por las posibilidades que posee para mejorar (empleo, salarios, clientela). La emergencia de estos nuevos espacios puede contribuir a ampliar las posibilidades de “pertenencia a territorios múltiples” o a lo que se puede denominar los “bi-residencialismos”. Ello nos encamina, en consecuencia, a un entrecruzamiento entre las economías de producción y las economías residenciales, modificando la fisonomía de los espacios. El desarrollo de estas condiciones alimenta las nuevas tendencias y especialización de ciertos territorios al poder considerar la existencia de nuevos rasgos: i) la atractividad de regiones turísticas organizadas alrededor de polos urbanos de talla importante y con oferta universitaria; ii) la atractividad de grandes ciudades con una oferta de ocio muy abundante y que permite el desarrollo de áreas de segmentación urbana de tipo generacional; y iii) el desarrollo de la bi-residencialidad, definida como hibridación de formas de vida entrecruzadas.

c)    Los nuevos criterios de la gobernanza. Se busca definir un modo de acción y de pilotaje entre las organizaciones existentes en el territorio que tenga en cuenta las interacciones entre los sectores públicos y privados, entre las administraciones y las empresas, en donde primen los aspectos reguladores sobre los jerárquicos, en donde las decisiones se fundamenten en la negociación explícita, en donde participe la sociedad civil y donde la gestión sea abierta. Se demanda, asimismo, una relevancia a las inserciones con las nuevas redes de transporte y con los vínculos económicos, para aumentar las conexiones de los operadores y de los territorios. Es decir, se define la pertenencia a los ejes de desarrollo y a la organización de sistemas de producción, distribución y logística.

Las lógicas y los escenarios territoriales se centran, pues, en las lógicas de polarización (conformación de nudos): en las lógicas de atractividad y de pertenencia; en la lógica de distribución funcional; en las lógicas de diferenciación y especialización; y, finalmente, en las lógicas residenciales.

(Continuará)

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