Spottorno aporta la primera mancha de uno de los suyos al reinado de Felipe VI

Spottorno con Urdangarin.
Spottorno con Urdangarin.

Aunque su reprochable conducta queda solapada por otros episodios de la crónica nacional que suceden sin fin. España ya pierde a veces la perspectiva.

Spottorno aporta la primera mancha de uno de los suyos al reinado de Felipe VI

Aunque su reprochable conducta queda solapada por otros episodios de la crónica nacional que suceden sin fin. España ya pierde a veces la perspectiva.

Los periodistas sabemos que con frecuencia los temas se solapan, se atropellan y se tapan. Tanto tememos que haya muchas noticias como que no haya ninguna. En el primer caso, padecemos porque no siempre los asuntos pueden ser tratados como merecen; en el segundo porque hay que estrujarse el cerebro para llenar las páginas.

Estos días, la crónica nacional viene repleta: la geografía de la corrupción se extiende de tal modo que vamos perdiendo de vista, porque otros casos se sobreponen, escándalos sin solventar, procesos inacabables, historias pendientes de aclarar. Y eso es malo porque perdemos la perspectiva, se amortigua la indignación, se relajada el deseo de justicia, se diluye la presión de la opinión pública.

En este magma, una noticia de suyo grave ha quedado medio oculta por otros episodios que han atraído la atención de los medios y de los ciudadanos. Me refiero al caso de Rafael Spottorno quien presentó este martes su renuncia a su puesto de consejero privado del Rey Felipe VI, cosa que le fue aceptada, con especial subrayado: el agradecimiento del monarca por los servicios prestados a la Casa Real en las dos etapas en las que ha trabajado para la Corona.

Por medio de una nota, el ex jefe de la Casa Real, que es uno de los cargos más elevados de la cúpula del estado, y no sólo protocolariamente, dice que no quiere que sus errores menoscaben el prestigio obtenido por la Corona tras la subida al Trono de Felipe VI, y por ello se marcha. Se considera un error haberse gastado nada menos que  223.900 euros con la tarjeta de Caja Madrid. En julio devolvió lo gastado en el ejercicio 2011 y la mitad de 2012, lo que suman un total de 17.000 euros, por lo que aún le queda mucho dinero por devolver. Si es que lo repone.

El leal edecán ha tratado de desviar la mirada de los españoles de la Casa Real y ha dicho, con respecto al asunto de las tarjetas de CajaMadrid, “mi deseo manifestar mi decidida voluntad de evitar que de manera directa o indirecta mi condición de usuario que fui de una de ellas, pueda afectar al prestigio de la Corona, a cuyo servicio he dedicado mis mejores esfuerzos con mi más sincera lealtad en las honrosas responsabilidades que he ejercido en la Casa de Su Majestad el Rey a lo largo de más de una década".

Pero, ¿dónde está el arrepentimiento, paisano, si el asunto no se descubre? ¿Acaso su conciencia no le remordía y, si actuó bien, por qué ha empezado a devolver el dinero?

Luego de la implicación de García Revenga, el secretario de las Infantas, en el Caso Nòos, ya se podía estar de todo. Porque lo realmente grave es que una alta autoridad del Estado, en cuanto a jefe de la Casa Real, aparece pringado en un acto de latrocinio en una entidad bancaria que ha tenido que ser rescatada con el dinero de todos los españoles.

Y el lodazal nacional vuelve a salpicar a la Corona, que algunos se empeñan en llamar la primera institución del Estado, que no es otra que el Congreso de los Diputados, si es que nos tomamos en serio que estamos en una monarquía parlamentaria.

Lo de Spottorno pasará como una nube, pero lo que no pasarán son los 22.424  millones que nos sacaron del bolsillo a los españoles para dotar las tarjetas que tan alegremente se gastó este asesor de la Corona, ex jefe de la Casa Real y lealísimo súbdito de su majestad.

Spottorno aporta la primera mancha de uno de los suyos al reinado de Felipe VI
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