Soy cliente de Movistar pero, en confianza, a usted no se lo aconsejo

José María Álvarez-Pallete. / Mundiario
José María Álvarez-Pallete. / Mundiario

– "¿Acaso eso no es contradictorio? Deje usted de ser cliente de Movistar, váyase a otra compañía, y no se queje tanto". – Tiene usted toda la lógica del mundo, pero si lo hiciese, la cosa puede ser aún peor... Pregúnteselo hoy, por ejemplo, a la CNMC. / Carta abierta a los 542.324 usuarios de MUNDIARIO en los últimos 30 días, según Google Analytics.

Soy cliente de Movistar pero, en confianza, a usted no se lo aconsejo

La operadora de telecomunicaciones Movistar es una empresa muy grande, tan grande que se ha convertido en una inmensa máquina de incomunicación en un doble sentido: 1) puede incomunicarle –sin previo aviso, sin compensarle, ...– y 2) se (in) comunica con usted de manera robotizada, con un lenguaje lleno de eufemismos, tan cansino como –lo que es peor– ineficaz.

Al grano: soy cliente de Movistar en el concello de mayor renta de Galicia y en uno de los municipios más ricos de España, donde se supone que la primera compañía de telecomunicaciones del país invierte lo suficiente como para no tener que cortarle el teléfono a sus abonados durante más de 24 horas, teniendo en cuenta que aquí hay empresas –la editora de MUNDIARIO es una más–, fundaciones, colegios, residencias y mucha gente. Bueno, cuando le hablo de cortarle el teléfono fijo, significa cortarle también la línea de internet y el servicio de televisiónMovistar, claro– durante un día entero. Y, por desgracia, estimado lector, no es la primera, ni la segunda vez... que no funciona el dichoso router de la M verde.

¿Por qué soy cliente de Movistar y, en confianza, no se lo recomiendo? La respuesta más inmediata es porque a Movistar le da igual que tenga usted una empresa que depende las 24 horas de sus teóricos 600 megas de subida y de bajada –en realidad, 623,3 Mbps de bajada y 393,2 Mbps de subida– o que tenga usted una casa en la playa. Le cortan el teléfono, y punto. Son de Movistar –léase Telefónica– y eso imprime carácter, debe de pensar el estirado de José María Álvarez-Pallete, presidente de la cosa.

– "¿Acaso eso no es contradictorio? Deje usted de ser cliente de Movistar, váyase a Vodafone, a Orange o a R, y no se queje tanto."

Si lo hiciese la cosa puede ser aún peor... Es verdad que R te trata mejor, habla contigo, es próxima, pero su cobertura de móvil es tercermundista. Fue la gran aportación de los vascos de Euskaltel que compraron R: cambiaron su proveedor de móvil –algo que no tienen, porque solo poseen cable, bastante bueno, por cierto– y la cobertura del nuevo proveedor, el mismo que el de Euskaltel, es peor que la del anterior –léase en este caso Vodafone–, que también tiene sus achaques.

En el fondo, para todo hay una explicación, como lo prueba –sin ir más lejos– la vuelta a la guerra entre Telefónica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la famosa CNMC.

El regulador español acaba de anunciar una multa de ¡tres millones de euros! a la teleco por el incumplimiento de sus obligaciones en materia de coubicación de centrales, esto es, por incumplir su obligación de facilitar que otros operadores instalen sus equipos en los edificios de Telefónica para el desarrollo de la banda ancha. Y en esas estamos aquí, en esta España tan moderna, mientras los chinos y los americanos se pelean por ver quien manda en el 5G. @J_L_Gomez

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