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MUNDIARIO

El sistema debe facilitar que el autónomo ‘de la vuelta a la tortilla’

El sistema debe facilitar el entorno para que el autónomo pueda "dar la vuelta a la tortilla" siendo reconocido en la sociedad como empresario o autoempleado.
 

El sistema debe facilitar que el autónomo ‘de la vuelta a la tortilla’
Autónomo.
Autónomo.

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Rubén Camino Lagunilla

Rubén Camino Lagunilla

Controller financiero, economista y master en Gestión de Pymes. Colaborador de MUNDIARIO.

Últimamente estoy oyendo y leyendo que el empresario es una figura mal vista por la sociedad. Y se lo oigo a periodistas, a políticos, a televisiones, e incluso a algún empresario. Me parece tan grave que he considerado aportar mi granito de arena con el fin de ayudar a “darle la vuelta a la tortilla” del autónomo.

El empresario es un autónomo. Quiero referirme a la mayoría de autónomos de España que tienen hasta cinco trabajadores o alguno más. No incluyo a las empresas consolidadas y mucho menos a las del Ibex, a las que parecen que todos los que opinan así, se refieren, pero hablando en un contexto de los autónomos. Una incongruencia del uso del lenguaje hablando en un contexto que no es del que estás hablando.

Los políticos son los que nos dirigen o pretenden dirigirnos con el fin de ofrecernos lo mejor para el bien común. Normalmente hablan en términos generales, sin concretar o detallar nada. Son los que forman el sistema, por lo que son los que "hacen la tortilla" del autónomo.

Algunos hablan de los ricos, del abuso del empresario sobre el trabajador, o similares locuras. ¿Quién es un rico? ¿Cuándo se produce el abuso? Sin embargo, cuando se habla de autónomos se les referencia como el motor de la economía, del consumo, la clave que abre la senda positiva del crecimiento en el país. A los políticos se les llena la boca pero… la tortilla no hay quien la coma.

Desde mi profesión, la perspectiva es muy diferente a la que leo o escucho, porque la realidad que vivo día a día, junto a los autónomos, es muy diferente a lo que se lee o escucha públicamente. Y me da estupor cuando alguien propone 50 medidas o similares para intentar solucionar o resolver algo, como por ejemplo, la situación de los autónomos ¿50 - 80 -100  medidas? Hay que me mareo ….

Antes de nada, debemos de partir de que un autónomo es un empresario. ¿Por qué? Porque gestiona una organización con el fin de vender un producto o servicio y obtener una rentabilidad. Esta obviedad no está en la mente del autónomo o emprendedor. Algunos se quedan en blanco sin saber cómo definir un autónomo.

Los 3 problemas y sus 3 soluciones (no 50) más importantes de un autónomo, entiendo como tal el que emprende un negocio para desarrollar un autoempleo y que según va evolucionando puede contratar a unos trabajadores, son los siguientes:

1. La Formación en Gestión Empresarial. 

El autónomo tiene una idea y la transforma en venta. Se busca la vida para conseguir que su idea se convierta en una actividad empresarial desde un punto de vista de especialización en ese producto o servicio.

Se preocupa de la comercialización, pero en absoluto se preocupa de la parte económica, salvo el ir a una entidad de crédito a solicitar el dinero necesario para poder emprender su idea.

El día a día económico del negocio funciona por inercia, sin criterio, porque no entiende nada de números, de gestión, y por mucho que se lo expliquen, su cabeza no está preparada ni organizada parada asumir ese conocimiento.

La solución es que toda persona que quiera iniciar un negocio debe pasar por una formación mínima de gestión empresarial, a la vez que se le facilite un programa informático “de mínimos” que le permita gestionar su empresa. Debe conocer conceptos básicos.

Actualmente la mentalidad del autónomo es que el gestor se encarga de hacer un balance (más o menos inventado) para entregarlo al banco, sin que sepa el autónomo qué está entregando. El objetivo primordial del autónomo es que haya dinero en el banco cuando tiene que hacer los pagos, venga de donde venga y cuando venga. El resto casi no importa.
Hay que dar la vuelta a la tortilla de la formación en gestión empresarial del autónomo.

2. La Burocracia.

Entiendo por burocracia todas las obligaciones que hay que cumplir con administraciones públicas: estatales, autonómicas, locales, del propio sector de actividad, y laborales. La legislación es muy compleja, repleta de detalles a cumplir, pensada para sancionar.

La solución es, en primer lugar, simplificar las obligaciones (que haya menos), y, en segundo lugar, hacerlas más flexibles.  ¿Por qué hay que hacer declaraciones trimestrales y con solo 15 o 20 días para su presentación desde la finalización de un trimestre? Mejor sería declaraciones con plazos similares al IRPF: en Junio se presentan los datos del año anterior.  Incluso podría presentarse en marzo y sin pagos a cuenta ni retenciones durante el año, salvo que se solicite por el autónomo. O Incluso declaración anual de iva (se eliminan las trimestrales) si las ventas son a otras empresas. 
Hay que dar la vuelta a la tortilla de la burocracia de los autónomos.

3. Flexibilidad.

El autónomo sobrevive, lo que quiere decir, que aspira a un salario digno. Conseguirlo requiere mucho esfuerzo en tiempo (12-15 horas diarias incluidos sábados y domingos) para especializarse en un producto, venderlo y cobrarlo, por lo que requiere de flexibilidad en varios aspectos de la gestión empresarial:

a) Laboral: el proceso de altas y bajas de trabajadores, así como de horario, debe ser simple, con el fin de hacerlo ágil, y flexible porque las necesidades son puntuales.

Esto no es empleo precario, esto es empleo!

Solo es precario si la comparación es con un puesto de funcionario, lo cual no es comparable en ningún aspecto.
Hay que dar la vuelta a la tortilla a la gestión laboral para los autónomos.

b) Fiscalidad: ¿por qué se puede financiar el pago de impuestos con los bancos y no con la administración? Las administraciones deben facilitar la flexibilidad en el pago de impuestos, tanto en su tramitación y seguimiento, así como en su cancelación anticipada.
Hay que dar la vuelta a la tortilla a la presentación de impuestos.

c) Cuota de Autónomos: Su comparativa es el Régimen General, por lo que debe tener la misma protección que un trabajador por cuenta ajena, así como pagar en una misma proporción.

O bien bajamos los derechos de unos o bien aumentamos los derechos de los otros, pero deben equipararse.

Si la duda está en la picaresca del engaño, esta es fácilmente solucionable con ciertos controles en la actuación del autónomo.

Debemos partir, que se debe pagar cuota de autónomos en función de los beneficios que obtiene (al igual que el trabajador por cuenta ajena cotiza por los ingresos que tiene) y obtener a cambio los mismos derechos, sin trabas como la actual prestación de desempleo.
Hay que dar la vuelta a la tortilla a la cuota de autónomos.

d) Morosidad: La morosidad debe tener un proceso judicial distinto y exclusivo que tenga como objetivo la sentencia rápida, así como su ejecución.

La Administración debe ser sancionada si incurre en mora con sus proveedores que sean autónomos o micropymes.
Hay que dar la vuelta a la tortilla a la morosidad contra el autónomo.

La mayor carencia del autónomo es la falta de mentalidad de creación de Equipo, desde un punto de vista asociativo, de pertenecer a un colectivo que defienda sus intereses, involucrándose en la defensa de dichos intereses.

El autónomo es autónomo, solitario, individual, egocéntrico. El sistema lo ha creado así, y así ha evolucionado. 
Hay que dar la vuelta a la tortilla a la mentalidad del autónomo.

Hay más de tres millones de autónomos en España que mueven mucho empleo y actividad empresarial. Son una parte importante del PIB y del desarrollo del país. Merecen un pacto de Estado en favor del colectivo, y no en contra del colectivo, como lo es actualmente.
Hay que dar la vuelta a la tortilla al trato de la Administración con el autónomo.

Quiero terminar destacando unas palabras de Antonio Banderas en una entrevista televisiva “En España el 75% de los jóvenes tienen como objetivo ser funcionarios, en USA el 75% de los jóvenes quieren ser empresarios. Con la mentalidad española no se hace país. Un país se hace con gente que se la juega.”
Yo añado, y el Estado debe facilitar que esto sea así, por lo cual el Estado debe dar la vuelta a la tortilla del autónomo.