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Dos de los signos distintivos de la política económica de Trump encienden las alarmas del FMI

La economía mundial acelera el paso pero el Fondo advierte contra la guerra comercial entre las grandes potencias y advierte de que la rebaja fiscal agravará la desigualdad

Dos de los signos distintivos de la política económica de Trump encienden las alarmas del FMI
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Bloomberg
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Bloomberg

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Tatiana Ferrín

Tatiana Ferrín

Hispano-venezolana, tiene 10 años de experiencia en el periodismo en medios digitales. Ha trabajado en diarios de Venezuela y Miami (Florida, EE UU) y ahora escribe en MUNDIARIO, donde también coordina la edición AMÉRICA y el área de Política.

La rebaja de impuestos y el giro proteccionista en comercio, dos de los grandes signos distintivos en los que ha cristalizado la política económica de Donald Trump, han encendido las alarmas del Fondo Monetario Internacional (FMI). En sus previsiones, el FMI destaca que el PIB de Estados Unidos crecerá un 2,9 % este año, lo que supone una revisión de solo dos décimas respecto a lo que esperaba el pasado enero, pero de hasta seis décimas con relación a los pronósticos de octubre, en la última cumbre del Fondo. Lo que ha pasado entre una previsión y otra es la mayor rebaja de impuestos de los últimos 30 años en Estados Unidos, solo comparable a la de la era Reagan.

Sin embargo, el FMI cuestiona las grandes medidas económicas de Donald Trump y alerta de los efectos en la distribución de riqueza en un país ya de por sí muy desigual. “Se espera que los cambios en la política impositiva en EE UU agraven la polarización de los ingresos, que podría afectar al clima político en las opciones políticas de futuro”, señala el informe. Asimismo, las tensiones comerciales son también una preocupación creciente. “Que grandes economías estén flirteando con una guerra comercial en un momento de amplia expansión económica puede parecer paradójico, sobre todo cuando esa expansión depende tanto de la inversión y el comercio”, afirma el economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld, en su declaración inicial de las jornadas de primavera. Esas grandes economías no son otras que las dos mayores del mundo, Estados Unidos y China, que se han intercambiado una primera ronda de aranceles de volumen reducido pero la amenaza de una nueva ronda de mucho más volumen.

Washington clama contra el déficit comercial de la economía estadounidense, de más de 568.000 millones de dólares, de los cuales 375.000 millones corresponden al desfase con China, a cuyo régimen acusa de competencia desleal y robo de tecnología. Después de los primeros aranceles aplicados al acero y al aluminio, se han activado negociaciones bilaterales entre socios comerciales para reducir ese déficit, apunta el Fondo, pero el organismo dirigido por Christine Lagarde recalca que la mayor parte del déficit por cuenta corriente estadounidense se debe a que el volumen de gasto agregado supera el ingreso total. Por ello, advirtió Obstfeld, el déficit por cuenta corriente crecerá con la reforma fiscal recién aprobada, 150.000 millones de dólares más en 2019, según los cálculos del Fondo.

El Fondo reclama a los Gobiernos que potencien un crecimiento más inclusivo, del que todas las rentas se beneficien, y acometan las reformas necesarias cuando todavía el ciclo económico es positivo. Además, advierte del endurecimiento de las condiciones financieras, con tipos de interés más altos y restricciones crediticias. @mundiario