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El Servicio de Vigilancia Aduanera cerró muchos caminos al narcotráfico en Galicia

Especialmente en la ría de Arousa. Todo ello, a pesar de no disponer de los medios que reclamaban para evitar el tráfico ilegal de tabaco y el de drogas, hachís y cocaína fundamentalmente.

El Servicio de Vigilancia Aduanera cerró muchos caminos al narcotráfico en Galicia
A Illa de Arousa.
A Illa de Arousa.

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Antón Luaces

Antón Luaces

El autor, ANTÓN LUACES, es columnista de MUNDIARIO. Está especializado en información marítima. @mundiario

El secuestro de un libro de investigación –Fariña– ordenado por una juez y el inicio de la emisión en televisión –Antena 3– de una serie basada en el citado libro, han puesto sobre la mesa de los recuerdos y las opiniones no siempre coincidentes el papel de la policía y la guardia civil en la lucha contra, primero, el contrabando del tabaco, y posteriormente y por derivación, la seguida -con muertos en el camino- por la llegada a borbotones del narcotráfico en la Galicia de los años 80 y 90 del siglo pasado.

Es también Fariña, la serie de televisión de la que todo el mundo habla en Galicia, la pantalla en la que se reflejan actuaciones personales de los desde entonces conocidos como "jueces estrella" (Baltasar Garzón fue el azote de los narcotraficantes gallegos, como lo fue asimismo José Antonio Vázquez Taín, a quien se denominó "el Baltasar Garzón gallego), al igual que acontece con significados policías e incluso un gobernador civil de la provincia de Pontevedra, impulsor en gran medida de esa lucha contra el tráfico -en su época incipiente- de drogas al que se llegaba por la vía ya citada del contrabando de tabaco.

Pero en medio, y hasta ahora la serie de televisión no los ha citado, figura con letras de molde la entrega de unos profesionales de la mar que, asumiendo su condición de agentes de Aduanas, se encargan del control por vía marítima de las embarcaciones rápidas utilizadas por los "narcos" para la descarga en la costa de fardos de estupefacientes procedentes del norte de África y, especialmente, distintos países suramericanos como Colombia, por ejemplo.

El Servicio de Vigilancia Aduanera, a la sazón recién creado, bien por su propia iniciativa o por la derivada de la actuación judicial, cerró muchos caminos al narcotráfico en Galicia, especialmente en la ría de Arousa. Todo ello, a pesar de no disponer de los medios que reclamaban para evitar el tráfico ilegal de tabaco y el de drogas, hachis y cocaína fundamentalmente. 

Luis Vidal Rocha, de 36 años, agente del SVA, casado y con dos hijos de corta edad, perdió su vida en una acción contra el contrabando –supuestamente de drogas– realizada en la Ría de Arousa en junio de 1989. Ocurrió durante la noche en una persecución que llevaba a cabo junto con otros dos compañeros en un polígono de bateas mejilloneras en el que se había introducido la planeadora perseguida. Esta, en un rápido viraje, se posicionó frente a la zodiac que la perseguía y, al entrar la embarcación semirrígida en su campo de acción, dirigió hacia ella un potentísimo foco contra el que nada pudo hacer Luis Vidal ni tampoco sus gafas de visión nocturna. El agente se estrelló contra uno de los maderos de los que penden las cuerdas de mejillones. Luis, sujeto a una brida, iba de pie en la zodiac y no pudo evitar la viga de madera que no llegó a ver, presumiblemente, por el deslumbramiento provocado desde la planeadora. Sus dos compañeros lograron abandonar la embarcación antes de que se produjese la colisión.

La embarcación de Aduanas de la clase HJ de cuya tripulación formaba parte Luis Vidal Rocha tenía su base en Vilagarcía. Disponía, anclada sobre el puente de la misma, de una ametralladora que el propio Luis, días antes de su muerte, decía que nunca se había usado ni creía podría ser utilizada. Algunos de sus compañeros se negaban asimismo a hacer uso de la pistola que portaban porque, entonces, no se reconocían como miembros de los Cuerpos y Fuerzas de la Seguridad del Estado, sino como agentes de la autoridad aduanera.

Estas actitudes, no obstante, parecían no importar a la sociedad, como se puso en evidencia –una semana después de la muerte de Vidal Rocha– en A Illa de Arousa donde un grupo de aproximadamente 200 personas, tras insultar y amenazar de muerte a los miembros del SVA que trataban de incautarse de una planeadora que había perseguido hasta la costa de la isla, impidieron tal aprehensión. Hasta ese punto los arousáns estaban, entonces, convencidos de que el contrabando, fuese de lo que fuese, no era un delito.

No lo entendieron así las "Madres contra la droga", que despertaron las conciencias de muchas familias que padecían las consecuencias del consumo de estupefacientes por sus hijos. Cómo se vivía entonces. @mundiario