El sector de frutas y hortalizas en jaque: entre las regulaciones y la competencia extranjera

Frutas en un mercado. / Pixabay.
Las importaciones de productos más baratos y los obstáculos para acceder a mercados internacionales agudizan la crisis.

El sector hortofrutícola español, uno de los pilares de la agricultura nacional, se enfrenta a una tormenta perfecta que amenaza su competitividad y su capacidad para seguir liderando el mercado europeo. Con más del 70% de la producción vegetal y un 38% de la agraria en valor, este sector no solo es crucial para la economía del país, sino que también da empleo a más de 500.000 personas en el campo y en la industria relacionada. Sin embargo, los productores se ven ahora acorralados por un cúmulo de factores que dificultan su competitividad.

Uno de los mayores retos radica en las estrictas normativas de la Unión Europea sobre el uso de fitosanitarios. Las regulaciones medioambientales, que limitan el uso de productos químicos en la agricultura, están poniendo en peligro los rendimientos de las cosechas, algo que no ocurre en los países de fuera de la UE, donde las exigencias son notablemente más flexibles. A ello se suman los altos costos laborales y burocráticos, que no solo afectan a la producción, sino también a la competitividad de los precios en el mercado internacional.

En este contexto, las importaciones de productos más baratos desde terceros países, que no enfrentan los mismos controles rigurosos, se han incrementado de manera alarmante. Solo en 2024, las importaciones aumentaron un 6,6% en volumen, alcanzando los 3,6 millones de toneladas, lo que genera una presión sobre los precios y pone en entredicho la rentabilidad de los productores nacionales. Estos productos importados, a menudo procedentes de países como Marruecos, Francia o los Países Bajos, entran en el mercado europeo a precios muy competitivos, mientras que los productos nacionales luchan por mantener su presencia a causa de los costos elevados y las barreras fitosanitarias.

El acceso a mercados clave

Las dificultades no terminan en las fronteras europeas. Los exportadores españoles también enfrentan barreras fitosanitarias y arancelarias que complican el acceso a mercados clave como Estados Unidos o América Latina. Si bien las exportaciones de frutas y hortalizas continúan creciendo en volumen, con un aumento del 6% en 2024, los precios han caído un 3,3% debido a la feroz competencia de otros países productores. Este descenso en los precios pone de manifiesto la presión sobre los márgenes de beneficio de los productores, quienes deben ajustar sus estrategias para seguir siendo competitivos.

Desde la Federación de Productores y Exportadores de Frutas y Hortalizas, se señala que estas dificultades no son un problema de gestión empresarial, sino consecuencia de la creciente regulación y los costos que afrontan los productores locales. Las medidas de la UE, aunque necesarias para la salud pública, están dejando en desventaja a los productores comunitarios frente a los de terceros países, que pueden operar con menor carga normativa.

En este escenario, el sector hortofrutícola español no solo lucha por mantener su presencia en el mercado interno, sino que también debe enfrentarse a los retos de la globalización y la competencia externa. @mundiario