Sea la que sea, la economía de Grecia requiere una salida financiera

Yanis Varufakis.
Yanis Varufakis.

En buena lógica, Europa y el FMI deberían ser capaces de encontrar una salida. No se trata de que no puedan, sino más bien de que no terminen por dar un mal ejemplo.

Sea la que sea, la economía de Grecia requiere una salida financiera

En buena lógica, Europa y el FMI deberían ser capaces de encontrar una salida. No se trata de que no puedan, sino más bien de que no terminen por dar un mal ejemplo.

Las Bolsas arrancaron este lunes con subidas a la espera de un acuerdo con Grecia, al tiempo que la prima de riesgo de España e Italia se relajaba. Es la prueba de que los inversores confían en un pacto en la cumbre de Bruselas. El enésimo plan de Alexis Tsipras está en juego pero todo indica que de esta sale. Lo necesita, porque Grecia está en una situación financiera insostenible por el estado de su economía y de sus ingresos públicos, lastrados por una fiscalidad inadecuada y un prolongado proceso de recesión, que tras una fugaz recuperación ha vuelto. Parte del país sobrevive en la economía sumergida –algo que también sucede en España, aunque en menor escala- y la otra parte se ve sujeta a sucesivos ajustes y recortes, lo cual incentiva la desigualdad y el desempleo. Es un país a la deriva desde hace tiempo, que precisa un modelo de recuperación del crecimiento.

La situación es límite porque ahora mismo hay riesgo de impagos de sus compromisos financieros y también porque los griegos han retirado en apenas unos meses una cuarta parte de sus depósitos bancarios, con lo cual hay riesgo de un corralito. Son cosas que ya se vieron en América Latina y que de algún modo estuvieron a punto de producirse en Europa pero que se taponaron con los rescates financieros, entre ellos el de la banca española y los rescates generales de países como Irlanda y Portugal. En Grecia también hubo rescate pero, a diferencia de lo visto en España, Irlanda y Portugal, resultó ineficaz e insuficiente. Nada que los expertos no advirtiesen en su momento, cuando la situación del país no era tan dramática.

Ahora Grecia se la juega a que si se cae y debe salir del euro, la moneda europea y otros países también se resentirán, con lo cual espera que Bruselas –léase Alemania- ceda, antes de verse salpicada por su hundimiento. Es su principal baza, ya que ponerse a hacer todos los deberes que le imponen resulta más complicado. El Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su condición de acreedores, siguen erre que erre apretándole las tuercas pero en el fondo también saben las dificultades que tienen sus exigencias.

La economía de Grecia es, por ejemplo, mucho más pequeña que la de Cataluña pero debe alimentar a cuatro millones de personas más

 

Tampoco está en juego una gran potencia. La economía de Grecia, para situarnos, es mucho más pequeña que la de una comunidad autónoma como Cataluña, con el handicap de que su población es muy superior. Es decir, el PIB de Grecia es más pequeño que el catalán pero en Grecia comen todos los días unos cuatro millones de personas más que en Cataluña.

En números redondos los griegos producen unos 180.000 millones de euros al año y deben casi 320.000 millones, un 180% de su PIB. España, por ejemplo, produce más de cinco veces más que Grecia y, a pesar de una deuda elevadísima, su endeudamiento solo multiplica por tres el de Grecia. Digamos que España es un país endeudado, con casi el mismo porcentaje de paro que Grecia, pero sus cuentas le permiten hacer frente a sus pagos. Al menos a día de hoy. Grecia es ya un país inviable, que o bien precisa rehacerse por su cuenta, con una moneda propia muy devaluada, o bien se recupera con ayuda de sus socios y del FMI. Milagros no hay.

En buena lógica, Europa y el FMI deberían ser capaces de encontrar una salida financiera para Grecia. No se trata de que no puedan hacerlo, sino más bien de que si lo hacen sin acuerdo con países como Irlanda, Portugal o España, objeto de severos ajustes, pueden estar dando un mal ejemplo. Asimismo, podrían estar lastrando los intereses de bancos alemanes y franceses, los principales acreedores de Grecia y, por añadidura, del conjunto de los socios que aportaron fondos para el rescate de Grecia, entre ellos España. @J_L_Gomez

Los papeles de España y Alemania
En la solución de la crisis financiera de Grecia, el Gobierno de Madrid vigila qué pasa con los miles de millones que le prestó a Atenas –estaría en juego un riesgo como el ya sufrido en Bankia, de más de 20.000 millones de euros- y, de paso, que los griegos no salgan mejor parados que los españoles castigados por la crisis. Otras medidas por arriba sólo están en condiciones de asumirlas Alemania y Francia, que serán los que decidan al final. Grecia poco más hará que tomar nota.
La fortaleza de Alemania en la Unión Europea es cada vez mayor, ante la debilidad de Francia, el pasotismo británico y los desequilibrios de Italia. España, que tendría mucho más que ganar alineándose con los intereses económicos de París y Roma, se mantiene como un firme aliado de Berlín, lo cual refuerza todavía más el papel de Alemania, hoy por hoy sin contrapeso en la UE. Países como Grecia son irrelevantes económicamente y a nivel político parece que resultan incluso molestos. 

 

Protagonistas de la crisis griega

> Alexis Tsipras, primer ministro de Grecia

Este líder izquierdista dirige un país tan a la deriva que parece haber arrojado la toalla, al menos como alumno disciplinado, para convertirse en un alumno travieso pero lo suficientemente incómodo como para ser temido. Veremos si le da resultado.

> Angela Merkel, canciller de Alemania

Sabe que cuando se habla de Grecia todo el mundo le mira. También el presidente Barack Obama, que tal vez no entiende cómo funcionan estos supuestos estados unidos de Europa. En EE UU no dejarían caerse del dólar a ningún estado.

> Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas de Grecia

El muerto financiero que le dejaron impresiona. Se llama 317.094 millones de euros, una cifra que la economía griega –sin crecimiento- no puede digerir. Esta cifra supone que la deuda en 2014 alcanzó el 177,10% del PIB de su país.

> Luis de Guindos , ministro de Economía

El hombre tantas veces llamado a presidir el Eurogrupo no acaba de encontrar acomodo. Alemania tira de Rajoy para todo lo malo pero rara vez premia su lealtad. Tras el feo que se le hizo a España en el BCE cuesta entender la situación de De Guindos.

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