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El Santander interpela a la UE e insiste en que "sin solidaridad no hay unión"

"En esta crisis Europa no se puede quedar atrás. Ahora es el momento de que Europa esté a la altura de las circunstancias y lidere una respuesta más rápida", dijo la presidenta del banco, Ana Botín.
El Santander interpela a la UE e insiste en que "sin solidaridad no hay unión"
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín / RR SS.
La presidenta del Banco Santander, Ana Botín / RR SS.

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina. @mundiario

Uno de los bancos que durante 163 años ha representado la estabilidad del sistema financiero español y europeo, con registros de las más grandes movilizaciones de capital en fondos de inversión a largo plazo; el Grupo Santander, se ha quitado su traje institucional para convertirse, al menos durante un día, en un agente mediador pseudo-diplomático en la compleja crisis sanitaria que aqueja a Europa y que pone en entredicho su capacidad de organización económica para salvar al bloque y a la población del continente. 

Y es que el Santander, en un hecho sin precedentes, pero que hoy es la regla por la actual contigencia social de la pandemia, ha realizado su junta de accionistas en Madrid y sin accionistas presentes por la crisis del coronavirus, un hito que ha marcado el discurso de su presidenta Ana Botín.

Lejos de las recomendaciones fiscales, financieras y burocráticas, la banquera ha enviado un duro mensaje a la Unión Europea ante sus dudas sobre cómo ayudar a los países más afectados por la pandemia, entre los que está España, pues en estos tiempos en que se pone a prueba el compromiso, la cohesión y la capacidad del bloque para responder de forma conjunta a los retos sociales y económicos derivados de este ciclo de crisis, la UE no termina de encuadrarse en una postura común de complementariedad fiscal, económica e incluso política para salvaguardar a la población europea aunque eso implique descomunales inversiones en los sistemas de las naciones más desarrolladas de la eurozona, como Alemania, Francia y Países Bajos. 

“En esta crisis Europa no se puede quedar atrás. Ahora es el momento de que Europa esté a la altura de las circunstancias y lidere una respuesta más rápida y más coordinada. Es el momento de mostrar la cara más solidaria de Europa. Eso es lo que permitirá reforzar la confianza de todos los ciudadanos en el proyecto europeo y seguir avanzando en él. Sin solidaridad no hay unión. Es el momento de que Europa se una y actúe de forma decisiva, y juntos”, expresó Botín. 

Concretamente, el "proyecto europeo" al que hace referencia la presidenta del Santander se ha convertido en la premisa ideológica de un bloque que, en este ciclo histórico crucial, se muestra endeble ante la magnitud de un proceso global e histórico de reestructuración social y económica de la vida humana, por lo cual los cánones fundacionales de la Unión Europea también se ponen a prueba en cuanto a los valores de solidaridad, unión, cohesión y capacidad de respuesta mancomunada.

Aun así, los grandes grupos empresariales y financieros que sostienen la arquitectura de poder del bloque, como el Santander, también dejan entrever la urgencia de que el 'supra-Gobierno' europeo tome cartas en el asunto y aplique medidas de shock y mayor efectividad para una crisis que ha dejado, precisamente, en shock, a una población de 500 millones de personas. @mundiario