Sánchez defiende como un éxito el sistema marginalista en Bruselas y en España lo considera un fracaso

Banderas europeas.
Banderas europeas.
El pacto alcanzado por los Estados europeos en la reforma del mercado eléctrico confirmó la validez de los principios fundamentales, como el mercado marginalista de precios que ha permitido las inversiones necesarias para una industria eléctrica competitiva y fuerte.
Sánchez defiende como un éxito el sistema marginalista en Bruselas y en España lo considera un fracaso

El consenso europeo para mantener el actual sistema marginalista de precios se empaña unos días después tras el acuerdo de gobierno entre el PSOE y Sumar.

Justamente una semana después de que los ministros de Energía de la Unión Europea (UE) alcanzasen el pasado 17 de octubre un acuerdo para la reforma del mercado eléctrico, los pactos de gobierno hechos públicos entre PSOE y Sumar contradecían, en gran medida, lo consensuado en Europa. La incoherencia del Gobierno de Pedro Sánchez se hace aún más chirriante ya que el pacto europeo se ha logrado con España ocupando la presidencia del Consejo de la UE, y la ministra de Energía española, Teresa Ribera, ha capitalizado este consenso en la reforma del mercado eléctrico del Viejo Continente.

El pacto alcanzado por los Estados europeos en la reforma del mercado eléctrico confirmó la validez de los principios fundamentales, como el mercado marginalista de precios que ha permitido las inversiones necesarias para una industria eléctrica competitiva y fuerte; la seguridad en el suministro a sus clientes, y la transición con garantías hacia energías renovables en la que ahora estamos inmersos. Un sistema de formación de precios eficaz durante dos décadas pero que se ponía en cuestión por la fuerte subida del gas natural como consecuencia de la invasión rusa a Ucrania. Europa ha respaldado el cálculo marginalista de precios con España al frente de la reforma del mercado eléctrico que, sin embargo, se cuestionaba pocos días después con el anuncio programático entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, que supone una nueva vuelta al intervencionismo de la economía.

“Continuaremos profundizando en la reforma del mercado eléctrico mayorista, encaminada a resolver los elementos perjudiciales del actual mecanismo marginalista y los beneficios caídos del cielo. Los llamados “windfall profits” consisten en las ganancias que obtienen las tecnologías de generación eléctrica, que no tienen que pagar derechos de CO2 ni usan gas, al cobrar en el mercado el mismo precio que la fuente de generación más cara, los ciclos combinados de gas. Una situación puramente coyuntural (subida del gas natural por conflictos geopolíticos) en el sector eléctrico frente a los productores y comercializadores de energías fósiles en los que estos beneficios caídos del cielo tienen un carácter estructural.

Durante el debate de la reforma del mercado eléctrico, reguladores, asociaciones sectoriales y diversos servicios de estudios alertaron sobre el peligro de caer en tentaciones intervencionistas.

La Agencia de Cooperación de los Reguladores de la Energía (ACER) presentó uno de los argumentos más sólidos en defensa del mercado marginalista: en la última década, el comercio transfronterizo y la integración del mercado liberalizado han generado beneficios anuales de aproximadamente 34.000 millones de euros para los consumidores. Y eso gracias a una estructura del mercado mayorista de la energía que ha permitido el intercambio transfronterizo entre los Estados miembros, mejorando la seguridad del suministro y facilitando la adopción de sistemas de generación renovable.

El sistema de precios marginales, utilizado en las economías más eficientes y vigente en Europa desde 1997, establece un equilibrio entre oferta y demanda incentivando una generación más competitiva y limpia con una visión a largo plazo que ha permitido a España ganar competitividad en los últimos años gracias a la expansión de las energías renovables, más baratas de producir y sin emisiones.

Finalmente, la UE ha alcanzado un gran consenso en torno a este sistema de fijación de precios en el marco de la reforma del mercado eléctrico. También en otros temas relacionados y principales, como la seguridad jurídica y la homogeneidad de regulación del sistema eléctrico en todos los países de la UE, la necesidad de avanzar decididamente en la descarbonización (renovables, hidrogeno verde, almacenamiento y redes) para incrementar nuestra seguridad de suministro y reducir la volatilidad de precios causada por los combustibles fósiles, protegiendo así tanto a los consumidores industriales y domésticos como a las inversiones en transición energética.

Más incoherencias

En esta revisión de la reforma del mercado eléctrico aprobada por Europa, los partidos de una posible coalición de izquierdas también apuntan a mantener el impuesto extraordinario a las energéticas. Este impuesto supone igualmente una nueva contradicción con su declarada ambición climática con la apuesta por las energías renovables y reindustrialización verde porque no distingue entre sectores y penaliza al eléctrico, que lidera y asume el coste de la transición energética.

España es el único país de la región que grava los ingresos de las eléctricas en vez de los beneficios extraordinarios de las fósiles, contradiciendo lo que marca la Unión Europea, que planteó un gravamen del 33% sobre las ganancias extraordinarias, pero solo de petroleras, gasistas y actividades de refino. Así, España se ha convertido en el único país europeo que grava la facturación de las eléctricas —en concreto, el 1,2%—, un sector clave para impulsar el cambio de modelo energético.

Así, esta prórroga de impuestos y la profundización en la reforma del mercado eléctrico mayorista perjudican el objetivo de descarbonización total de la economía europea en 2050. Podría parecer que lo importante del programa PSOE-Sumar es seguir cargando contra el sector eléctrico por una crisis global de la que no se les puede achacar responsabilidad alguna.

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