Rusia pone a prueba la unidad de la UE: pagar el gas ruso en rublos violaría las sanciones

Gazprom. / cazprom.com
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La alemana Uniper y el gigante italiano de hidrocarburos Eni estudian cómo aplicar el mecanismo que sugiere el Kremlin. 
Rusia pone a prueba la unidad de la UE: pagar el gas ruso en rublos violaría las sanciones

Rusia pone a prueba la unidad de Europa como respuesta a la invasión de Ucrania. El corte de suministro de gas a Polonia y Bulgaria ha disparado las alertas entre los 27 países comunitarios, que ahora se enfrentan a un dilema: exponerse a no recibir el insumo por pagar en euros o dólares -las monedas que figuran en los contratos-, o adquirir la energía en rublos, como exige Vladímir Putin, violando las sanciones aprobadas por Bruselas.

Ninguno de los Estados miembros ha accedido de momento a las pretensiones de Moscú, pero varias importadoras europeas, como la empresa alemana Uniper, han admitido que estudian alternativas para aplicar el mecanismo que sugiere el Kremlin. “Creemos que es posible un cambio de pago que cumpla con las sanciones”, ha asegurado un portavoz de la compañía, el mayor cliente de Gazprom.

Según Bloomberg, otra firma que está barajando el cambio es el gigante de hidrocarburos Eni -controlado un 30% por el Tesoro italiano-, que ya ha acudido a las autoridades italianas y europeas en busca de claridad. Y la austriaca OMV, que también reconoce estar “analizando la petición de Gazprom”, de acuerdo con un portavoz. Reuters añade que hasta cinco operadores de menor tamaño estarían ya operando en rublos. 

Las empresas importadoras deberán decidir cómo avanzar a finales de mayo, cuando deban abonar la siguiente factura. Pero el Ejecutivo comunitario ha sido tajante en su posición: pagar por el gas en rublos violaría las sanciones impuestas a Rusia. 

“Nuestras directrices son claras: pagar en rublos, si no está previsto en el contrato, es un incumplimiento de nuestras sanciones. Tenemos alrededor del 97% de todos los contratos que estipulan explícitamente pagos en euros o dólares. Está muy claro. Y la solicitud de la parte rusa de pagar en rublos es una decisión unilateral no acorde con los contratos. Las empresas con estos contratos no deben acceder a las demandas rusas. Sería un incumplimiento de las sanciones. Es un gran riesgo para las empresas”, ha explicado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. 

Sistema de doble pago

Fuentes comunitarias han explicado que lo que pretende Gazprom es que empresas como la alemana Uniper (que ahora mismo paga en euros pero a una cuenta en Europa), adquieran la energía en dos tramos: Moscú quiere que los compradores abran dos cuentas en Rusia -una en euros y otra en rublos-, para que Gazprombank -una de las entidades bancarias no sancionadas- pueda hacer la transferencia a rublos. El Kremlin han advertido de que el pago por el insumo solo se considerará completado si se convierte en rublos y es trasladado en rublos a las empresas.

“Este dinero está en manos del banco central ruso y no hay un límite de tiempo, por lo que pueden especular con él antes de convertirlo en rublos en la segunda cuenta. Si las empresas abren una cuenta y depositan su dinero en Gazprombank en euros, y ellos dicen que han completado su pago, ahí nosotros no tenemos problema”, han explicado las fuentes comunitarias. 

El problema, subraya Bruselas, es que las empresas no pueden abrir la segunda cuenta exigida por Moscú, en la que se pagaría en rublos, ya que convertir los pagos de gas en la moneda rusa podría violar las sanciones acordadas por la UE. “Lo que no podemos aceptar es que las empresas estén obligadas a abrir una segunda cuenta en rublos y que el pago se complete solo cuando el pago se convierta en rublos. Es equivalente a un crédito que le dan las empresas al banco central ruso antes de que se produzca el pago”. 

Las mismas fuentes deslizan que el mecanismo, en cualquier caso, es muy complejo y ya ha sembrado la división en el seno de los Veintisiete. A ello se suman las críticas a países como Alemania, Austria e Italia, que han bloqueado el embargo al petróleo y el gas rusos en los paquetes de sanciones de la UE y han sido acusados de financiar la guerra de Putin con sus importaciones de energía.

Alemania, en jaque 

En paralelo, crece el temor a que Rusia cierre el grifo del gas a otros países europeos tras Polonia y Bulgaria. Alemania, el mayor cliente de la estatal Gazprom, no descarta ser la siguiente nación en la lista del Kremlin y, de hecho, el canciller Olaf Scholz ha llamado a que Berlín se prepare para un eventual corte del suministro. 

 “No podemos más que especular sobre qué decisión tomará el Gobierno ruso, pero no tiene mucho sentido hacerlo. Debemos estar preparados”, ha asegurado este jueves en una declaración desde Tokio, donde se encuentra de visita oficial. 

El Gobierno de Scholz ha advertido de que interrumpir del suministro de gas ruso podría sumir a Alemania en una recesión y poner en riesgo centenares de miles de empleos. “Es un proceso que lleva mucho tiempo”, ha admitido el canciller, cuyo Ejecutivo considera que seguirá dependiendo de las importaciones rusas hasta mediados de 2024. Según datos del Ministerio de Economía, Rusia continúa suministrando a Alemania el 35% de la energía, un porcentaje que ascendía a 55% antes de la guerra. @mundiario

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