Reunificación de deudas: ¿buen remedio o peor que la enfermedad?

La reunificación de deudas, en auge. / Dreamstime.com
La reunificación de deudas, en auge. / Dreamstime.com

La agrupación de deudas es una operación que puede ser útil, pero puede ser un arma de doble fijo si no se utiliza bien.

Reunificación de deudas: ¿buen remedio o peor que la enfermedad?

Aunque lo peor de la crisis ya ha pasado, los hogares españoles siguen notablemente endeudados. No es extraño, por lo tanto, que cada vez más familias opten por intentar reunificar sus créditos para agrupar todas sus cuotas en una sola y reducir lo que pagan cada mes. Sin embargo, desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com alertan de que esta es una operación que no debe tomarse a la ligera, pues si no se utiliza con responsabilidad, puede empeorar todavía más la situación del deudor.

Cuota más baja… pero plazo más largo

Definamos antes qué es una reunificación o consolidación de deudas. Con esta operación, el prestatario puede agrupar todos sus créditos (préstamos al consumo, tarjetas de crédito o hasta la hipoteca) en un nuevo préstamo para pagar una única cuota al mes, que puede tener garantía hipotecaria (un inmueble en propiedad del titular) o personal (sus bienes presentes y futuros.

De este modo, se reduce el monto a abonar periódicamente, aunque normalmente se hace a costa de alargar el plazo, por lo que al final se paga más en intereses (recordemos que cuanto más se tarda en devolver un crédito, más intereses se generan). Por ello, solo es aconsejable recurrir a la reunificación en caso de no poder hacer frente a las cuotas de varios préstamos a la vez y tras haber tratado de negociar sin éxito una reducción de las respectivas mensualidades.

Además, desde HelpMyCash.com recuerdan que, en caso de impago, las consecuencias pueden ser graves para el deudor. Si el crédito que se ha contratado para agrupar las deudas tiene una garantía hipotecaria, el inmueble aportado podría ser embargado por el prestamista. Y si su garantía es personal, al titular se le podrían embargar todos sus bienes presentes y futuros: sus cuentas, sus ingresos, etc.

La operación estrella de intermediarios y prestamistas privados

Con estas coordenadas bien claras, los que quieran agrupar sus deudas tienen tres opciones: hacerlo con el banco con el que tengan más préstamos contratados, pedírselo a otra entidad bancaria o recurrir a un intermediario o a un prestamista privado. La última opción es la que ha ganado una mayor popularidad en los últimos años, dado que estos tienen unos requisitos de aprobación algo más laxos que la banca.

De hecho, cada vez hay más compañías privadas que se especializan en la concesión de préstamos con garantía hipotecaria para reunificar deudas. Una de las últimas en aparecer es Supre Grupo, que puede prestar hasta el 40% del valor del inmueble que aporte el titular (con un máximo de 300.000 euros) con un plazo de hasta 20 años y un interés desde el 8,95% TIN (9,33% TAE).  

Como decíamos, estos intermediarios y prestamistas privados aceptan a solicitantes con ingresos más inestables o incluso a personas que aparecen en ficheros de morosos, pero aplican un interés mayor que el de los bancos. Aun así, antes de acudir a estas entidades siempre hay que asegurarse de poder pagar las cuotas según lo pactado, pues en caso contrario existiría el riesgo de perder el inmueble aportado como garantía.  @mundiario

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