Repsol, Iberdrola, astillero Barreras o por qué México quiere "pausar" las relaciones con España

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. Twitter @lopezobrador_
Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. / Twitter @lopezobrador_

“No queremos que nos roben”, ha dicho el presidente Andrés Manuel López Obrador, que acusa a las empresas españolas de ‘saquear’ el país.

Repsol, Iberdrola, astillero Barreras o por qué México quiere "pausar" las relaciones con España

Andrés Manuel López Obrador le pide un break a España. El presidente de México ha asegurado este miércoles que considera conveniente hacer “una pausa” en las relaciones entre ambos países “para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista”.

En el fondo del criticado “no queremos que nos roben” que ha ocupado todos los titulares: la ofensiva del mandatario contra diversas empresas españolas, a las que ha acusado de presuntos actos de corrupción durante los anteriores gobiernos. No obstante, el Ejecutivo mexicano actual no ha llevado ningún caso o denuncia ante la justicia. 

“Era un contubernio de arriba, una promiscuidad económica, política, en la cúpula de los gobiernos de México y de España, pero como durante tres sexenios seguidos. Y México se llevaba la peor parte, nos saqueaban. Entonces, vale más darnos un tiempo, una pausa”, ha subrayado AMLO en La Mañanera. “Queremos tener buenas relaciones con todos los gobiernos del mundo, pero no queremos que nos roben, así como los españoles no quieren que les roben de ningún país. Y hacen bien". 

La compra del astillero en Vigo

En su discurso, en el que comentaba aspectos de la reforma energética, el presidente mexicano ha cargado contra varias empresas españolas como RepsolIberdrola y OHL. Pero el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, ha ofrecido detalles sobre otra operación clave en ese sentido: la compra del Astillero Hijos de J. Barreras, en Vigo, por parte de la petrolera.

 

En 2012, el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, apadrinó un "acuerdo estratégico" que marcaría la aventura gallega de Pemex de la mano del astillero privado Barreras, entonces en concurso de acreedores. El gigante mexicano se hizo entonces con el 51% de las acciones de Barreras por apenas cinco millones de euros, pero una década después ha admitido que aquello “fue indudablemente un pésimo negocio”.

Según Romero Oropeza, a los astilleros “se le invirtió dinero mexicano de parte de Pemex”, aunque no fue suficiente para echar adelante la actividad de los mismos, que estaban “en bancarrota y prácticamente cerrados”. La mexicana solo construyó dos floteles (buque-hotel), por los que pagó en torno a 150 millones de euros, para prestarle servicios a las plataformas petrolíferas. “Cuando se terminaron de construir resultó que Pemex no los necesitaba. Se les había encargado nada más para darle el negocio y viabilidad a los astilleros, por lo que se decidió venderlos. Lo curioso es que cuando estos barcos se ofrecieron en el mercado nadie quería pagar más que la mitad de lo que había costado construirlos", ha explicado el político mexicano.

Seis años después, el Gobierno de López Obrador decidió concluir la operación Pemex-Barreras y encargó una auditoría a la empresa estatal, en medio de sospechas de una operación opaca “contraria a los intereses del nuevo Gobierno federal”. “Pemex nunca ganó un solo centavo (…). Y como ese muchísimos (negocios)”.

Repsol, Iberdrola y la reforma energética

Además del fiasco de la operación en Vigo, Romero Oropeza ha mencionado otros proyectos con firmas españolas que no han traído “buenos resultados” a México, como una operación para extraer gas en la cuenca de Burgos que en aquel entonces, ha puntualizado, “le daba todas las ventajas a la empresa Repsol”. Y otro acuerdo suscrito con la petroquímica por más de 26.000 millones de dólares para importar gas desde Perú. En el caso de este último, según el mexicano, el contrato ni siquiera estaba firmado cuando "ya Repsol estaba comprando el gas en Perú asegurando que ya lo tenía vendido en México". "No les importaba sacar gas, lo que les importaba era el contrato de obras", ha destacado AMLO. "Al final se llegó a extraer menos gas que el que extraía Pemex cuando no había entregado el contrato".

El líder mexicano también ha hablado sobre OHL, que ha vinculado a la época de Enrique Peña Nieto. En el caso de la constructora, considera que se suscribieron contratos de forma "irregular", primando a la firma española por encima de otras propuestas presentadas por una empresa del millonario Carlos Slim. 

 

Las críticas a Iberdrola, entre tanto, se han intensificado en medio del trámite legislativo de la polémica reforma energética impulsada por López Obrador, que prevé ampliar el control estatal en el sector eléctrico, limitando al 46% la participación privada. “¿Saben cuántas empresas tiene Iberdrola de España, cuántas plantas de generación de energía eléctrica? 20", afirmó el mandatario en junio de 2020. "Domina casi la mitad del mercado de la energía eléctrica particular en el país", agregó. “Es increíble que”, recalcó, “se defienda a esas empresas que han abusado, que han afectado el interés público".

En su declaración de este miércoles, AMLO ha puesto el foco en sus antecesores: “[Felipe] Calderón tenía a Repsol, Iberdrola viene de [Vicente] Fox”. "No quiero hablar de los bancos, porque es otro capítulo", ha ironizado el mandatario. “Era más que estrecha la relación el Gobierno de España con el Gobierno de México durante los sexenios del periodo neoliberal, las empresas españolas hacían lo que querían, nos veían como tierra de conquista. Se llevó a cabo una especie de segunda conquista”.

España, primer socio comercial europeo de México

El presidente de México ha aclarado que el break entre México y España no es algo que pedirá de manera “formal”: no significa una ruptura diplomática o un retiro de embajadores. "Es nada más irnos despacio, nos conviene una pausa, un tiempo", ha matizado en referencia a las relaciones comerciales con las multinacionales españolas. “Es solo un comentario, una plática aquí, una conversación. ¿Qué ya no puedo hacer comentarios?”, ha deslizado entre risas incómodas. 

Las declaraciones, sin embargo, vuelven a tensar las relaciones entre AMLO y España, el primer socio comercial europeo de México (segundo a nivel mundial, solo por detrás de EE UU), con un intercambio de cerca de 70.000 millones de dólares, es decir, alrededor del 12% del total de la Inversión Extranjera Directa (IED) en el país, según los datos publicados por la Secretaría de Economía.

Un informe publicado por la Cámara Española de Comercio (Camescom) sugirió en febrero que las empresas españolas, de hecho, eran las que mejor habían resistido el coletazo que supuso la pandemia para la economía mexicana. “En 2020, la IED global recibida por México cayó un 19%”, expone un comunicado. “Sin embargo, en este periodo, la inversión procedente de España solamente disminuyó un 1%”.

“Parece poco prudente arriesgar nuestra estabilidad diplomática con España y poner en duda sus inversiones en el país, particularmente en un momento en el que estamos intentando impulsar una recuperación económica”, valora Ana Bertha Gutiérrez, encargada del análisis de Comercio Exterior y de Mercado Laboral en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), para El País. “Este motor de la inversión es fundamental para el crecimiento económico, para la creación de empleos y, por ende, para mejorar las condiciones de vida de la población”.

AMLO y España, una tensa relación

Las fricciones han estado marcadas en los últimos años por la carta que el mandatario envío en 2019 al rey Felipe VI para exigir una disculpa por los abusos cometidos durante la Conquista, un reclamo que la diplomacia española rechazó.

En un comunicado, el Ministerio de Exteriores lamentó la postura del mexicano y reiteró "su disposición para trabajar conjuntamente con el gobierno de México y continuar construyendo el marco apropiado para intensificar las relaciones de amistad y cooperación existentes entre nuestros dos países, que nos permita afrontar con una visión compartida los retos futuros".

Por su parte, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha recalcado que “la relación entre España y México es una relación estratégica que va más allá de declaraciones súbitas o palabras puntuales”. "Lejos de una pausa, seguimos hablando para incrementar nuestras relaciones empresariales, que ambos gobiernos debemos acompañar", aseveróEl Gobierno español no ha hecho ninguna acción que pueda justificar una respuesta de este tipo”, ha afirmado el jefe de la diplomacia española, que no ha escondido su “sorpresa” ante las palabras del presidente mexicano, pero ha dejado claro que, en cualquier caso, su tarea “es defender los intereses de España en cualquier circunstancia y ante cualquier país”.

“No es ruptura. Es una protesta respetuosa y fraterna. Vamos a serenar la relación. Que ya no se esté pensando que se va a saquear a México. Es una falta de respeto. Deberían ofrecer disculpas. No lo han hecho. No importa. Vamos a una etapa nueva”, remarcó este jueves Andrés Manuel López Obrador en medio de la polémica. @mundiario

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