Sin una reforma fiscal y de la Seguridad Social, España profundizará en la fosa de su deuda

Billetes de euro.
Billetes de euro.
¿Despertarán las primas de riesgo durmientes?/ Balance del trienio 2020-2022: protección social con endeudamiento nacional.
Sin una reforma fiscal y de la Seguridad Social, España profundizará en la fosa de su deuda

España cerraría el trienio 2020-2022 habiendo superado el shock provocado por la pandemia con un crecimiento acumulado neto del PIB del 2,7 %, claramente por debajo del anotado en el conjunto de la UE según las previsiones de la Comisión Europea (3,3 %). Así se desprende de las estimaciones realizadas, en relación a la evolución de la economía española, por el Gobierno en sus Presupuestos para 2022 recién presentados.

Aun así no sería un mal resultado en la medida en que el shock inicial en 2020 fue muy superior en España. Habríamos superado el impacto anotado en el PIB, para situarnos, después de una turbulencia mayor a la media europea, en una posición final algo peor. No sería poca cosa si se cumpliesen estas previsiones. Porque en las últimas previsiones de la Comisión Europea España no llega a ese 2,7 % y se queda en un 1,7 % (muy por debajo de la media UE del 3,3 % citado).

Ahora bien, tan importante como evaluar el nivel de riqueza conseguido al final del trienio es el analizar tanto su uso como la manera de financiar los recursos para conseguirlo. Empecemos por esto último.

A los daños económicos en el PIB y en las actividades productivas derivados de la pandemia (ayudas a sectores y empresas) hay que añadir los daños sociales y humanos soportados. Por ejemplo los gastos sanitarios excepcionales o los gastos en protección de las personas que pierden su empleo. En su conjunto fuerzan (con más énfasis en unos gastos que en otros según el color político que gobierne) un gasto público excepcional. Porque el Estado, al contrario de lo que predican los monaguillos neoliberales, es un actor imprescindible en estas situaciones.

Pues bien, si partimos del nivel de deuda del Estado en el año 2019 previo a la pandemia y lo comparamos con el previsto para 2022 por el Gobierno la conclusión es contundente como visualizamos en este gráfico.

Deuda pública. / Mundiario

Fuente: elaboración propia con previsiones de la Comisión Europea y del Gobierno de España citadas en el texto.

Mientras en el conjunto de la UE el esfuerzo público requerido se traduce en un incremento de la deuda de algo menos de catorce puntos porcentuales de PIB, en España supone casi veinte puntos porcentuales suplementarios. Seis puntos de PIB más son muchos millones de euros, millones que trasladamos a las generaciones futuras por encima de lo que sucede en el conjunto de la UE.

En este punto es indispensable recordar una vez más la perentoria necesidad en España de una reforma fiscal que anule el diferencial de ingresos públicos que arrastramos desde hace demasiados años con la UE. Nada menos que siete puntos de PIB en 2019. Pues si corregimos este desequilibrio con una reforma fiscal, el desequilibrio de la mayor deuda que acabo de anotar no existiría.

Respecto al uso de ese mayor endeudamiento (en ausencia de esos recursos –fiscales y en la Seguridad Social– gorroneados) debe celebrarse el esfuerzo en los más jóvenes y en los mayores para el año 2022. Aunque en estos asuntos una golondrina no hace verano, y esperemos se persevere.

Y por lo que respecta a la inversión pública debemos tener en cuenta que arrastramos un esfuerzo defectivo de un punto del PIB de antes de la pandemia, por lo que los cuarenta mil millones previstos para 2022 servirán para tapar, si acaso se hace de forma directa y no con criterios clientelares para transferir fondos públicos al capitalismo del Ibex, la brecha que arrastramos.

Pero, reitero, enfrentar una mejora del bienestar social en España, aunque no con tanto crecimiento como en el pasado, reclama una urgente reforma fiscal y de las cotizaciones a la Seguridad Social para no profundizar en una fosa de endeudamiento. Fosa que los llamados “mercados” pueden volver contra la mayoría de los ciudadanos, con sus primas de riesgo durmientes y sus amistosas agencias de calificación. En estas cosas no conviene dormirse. @mundiario

Sin una reforma fiscal y de la Seguridad Social, España profundizará en la fosa de su deuda
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