La reforma fiscal de los expertos recae en la imposición indirecta, ni equitativa ni progresiva

El IVA es el segundo impuesto que más recauda en España.
El IVA es el segundo impuesto que más recauda en España.

Sus propuestas tienden a reducir todavía más la progresividad, pero se olvidan de la reducción del fraude, verdadero 'agujero negro' de la recaudación.

La reforma fiscal de los expertos recae en la imposición indirecta, ni equitativa ni progresiva

Los impuestos indirectos, como el  IVA, presentan una mínima progresividad, por lo que son los impuestos más injustos. Las propuestas del comité de expertos tienden a reducirla todavía más, pero se olvidan de la reducción del fraude, verdadero 'agujero negro' de la recaudación.

En todo el Estado no hay más que cuatro concesionarios de Ferrari y veintidós de Porsche, las dos marcas más representativas de los vehículos deportivos de lujo.  Por el contrario, podemos encontrarnos con unos 5.200 puntos de servicio al cliente de la marca más barata, Dacia, que comparte red con Renault. El precio del vehículo más asequible de esas lujosas marcas supera los 50.000 euros, mientras que podemos comprar un Dacia por poco más de 8.000 euros. De acuerdo con la tabla que encabeza este artículo, el IVA del deportivo de lujo comprado antes de 1992 casi triplicaba al del low cost de origen rumano. Desde 1993 ambos están igualados en tributación indirecta, por lo que el humilde trabajador deberá realizar un esfuerzo idéntico al del mayor potentado, premisa muy coherente con el máximo gobernante por aquel entonces, ahora tremendamente aburrido mientras se sienta en el consejo de administración de una de las principales compañías del IBEX35.

No cabe duda, por lo tanto, que la escasa progresividad que se imprimía al IVA se eliminó en su práctica totalidad con la reforma del inefable Solchaga, recordemos, el también impulsor de la reconversión naval que hundió los astilleros ferrolanos y el mismo que pervirtió las centenarias cajas de ahorros al permitirles su expansión fuera de sus territorios de origen, origen de sus posteriores desgracias.

Las propuestas del IVA de la Comisión de Expertos

Dice el artículo 31.1 de la Constitución Española que todos los ciudadanos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio.

Desde luego no parecen muy progresivas las tarifas del IVA, el segundo de los  impuestos que más recauda, tras un IRPF que, recordemos, se nutre principalmente de las nóminas de los trabajadores por cuenta ajena y, mucho menos, parece coherente lo que propone al respecto la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Tributario nombrada en julio de 2013 por el Consejo de Ministros, según la cual los productos y servicios del tipo reducido deberán pasar al tipo general. "No pedimos una subida del IVA, sino reordenar el gravamen", dice, a la vez que intentar proteger los rendimientos más reducidos del trabajo, es decir, los “mileuristas” que no deberían pagar impuestos, pero a los que se somete a una tributación indirecta que les penaliza frente a las rentas más altas.

Por un sistema tributario justo y basado en los principios de igualdad y progresividad

Para respetar lo indicado por la vigente Constitución, tan intocable para unas cuestiones y tan maleable para otras, la reforma del sistema tributario no debería profundizar todavía más en la ruptura de los principios de igualdad y progresividad. A la tributación a “tarifa plana” de las rentas de capital y de las plusvalías en el IRPF, se une ahora una propuesta que equipara a las rentas más bajas con las más altas en la imposición indirecta, la más injusta, pues no atiende a la capacidad económica, sino que grava el consumo, precisamente la variable macroeconómica en caída libre desde el inicio de la recesión.

Decía el actual Gobierno que la constitución de la comisión de expertos tenía como objetivo una reforma legislativa que pudiera suponer una revisión del conjunto del sistema tributario que permitiría ayudar a la recuperación económica y la creación de empleo. No se nos ocurre como el tratamiento propuesto del IVA lo pueda lograr, más bien somos de la opinión de que, en realidad, lo que se pretende es aumentar la recaudación. A la vista de lo que ha pasado y de lo que está pasando en nuestra economía, donde el objetivo debiera ser asegurar un crecimiento sostenible a largo plazo que genere empleo estable, parecería más oportuno recuperar el establecimiento de una tarifa incrementada del IVA, lo que no penaliza el consumo, frente a la alternativa que están formulando y con la que, afortunadamente, Montoro parece no compartir su conveniencia.

Prefiero no imaginar lo que saldría de esa comisión si no estuviera compuesta por “expertos”. Una comisión que no ha profundizado en la problemática real de la ineficiencia, pese a su complejidad, de un sistema tributario que, por el lado de los ingresos, no resuelve el problema de la existencia de un 25% del PIB opaco que genera una minoración del ingreso, que si nos situáramos en la media europea, ascendería a unos 45.000 millones de euros, lo que nos ahorraría estas propuestas de incrementos de los tipos del IVA. Será que uno es mal pensado, pero, quizás, algo tendrá que ver que los máximos defraudadores sean las grandes empresas y las grandes fortunas. Véase la reciente sanción de más de 400 millones de euros a la cementera Cemex como muestra…

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